COJERA EN CABALLOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La cojera en los caballos se produce por diversas razones y puede dividirse en problemas agudos, que surgen como resultado de una lesión o algún tipo de accidente, y problemas subagudos o crónicos, que se han estado gestando o han existido durante algún tiempo. Por ejemplo, la cojera causada por un daño en la articulación interósea suele ser secundaria y está relacionada con una articulación navicular débil en la misma pata, mientras que un tendón problemático en la extremidad torácica puede ser consecuencia de osteoartritis en la pata adyacente o en una de las extremidades pélvicas.
La cojera aguda, subaguda y/o crónica, la asimetría de movimientos y otros signos de marcha anormal, así como todos los casos de negativa de un caballo a realizar saltos o cualquier ejercicio durante el entrenamiento, requieren un enfoque diagnóstico ampliado y reflexivo por parte del médico, ya que, en primer lugar, puede tratarse de un síndrome de dolor en una o varias extremidades y, en segundo lugar, la cojera puede no ser un problema directo, sino una marcha compensatoria formada como resultado de patologías en la columna cervical, torácica, lumbar o sacra.
Además de los problemas puramente ortopédicos en las extremidades, las posibles causas de cojera en caballos incluyen: lesiones y enfermedades del sistema nervioso central y periférico (parálisis y paresia de los nervios periféricos, mielopatía estenótica), enfermedades de las estructuras óseas y ligamentosas de la columna vertebral (espondilosis y espondiloartrosis, osteoartrosis y osteocondrosis de las articulaciones facetarias intervertebrales), diversas combinaciones de síndromes miofasciales en el cuello, la espalda y las extremidades, patologías de los ovarios en yeguas y testículos en sementales, procesos cicatriciales inflamatorios y adhesivos tras la castración, así como trombosis vascular.
Por lo tanto, incluso si le parece que la cojera en un caballo apareció repentinamente y sabe exactamente de qué extremidad se trata (por supuesto, excepto en casos de lesión evidente), no se apresure a sacar conclusiones y confíe, y realice lo conveniente para establecer un diagnóstico. Además, siempre debe descartarse la cojera cuando el rendimiento atlético de los caballos de carreras, trote, resistencia y concurso completo disminuye, así como si el caballo desarrolla una reticencia persistente a saltar o realizar ejercicios de doma o salto.
Con frecuencia, la desobediencia a las exigencias del jinete, las sacudidas de cabeza y el deslizamiento de la silla presentan problemas objetivos, y la situación puede cambiar si logramos encontrar la causa del malestar y el dolor del caballo. Dado que el cuerpo es un todo, y no solo las extremidades, sino también todo el cuerpo, y en especial la columna vertebral, participan en la función del movimiento, el médico examinará al caballo en su totalidad.
Actualmente, existen protocolos claros y lógicos que implican una serie de pruebas y manipulaciones coherentes, dirigidas a localizar tanto las zonas cojas como las zonas compensatorias asociadas. El examen siempre comienza con la palpación del cuello, la espalda, la grupa y todas las extremidades, buscando estructuras dolorosas y desviaciones en su configuración y función. A continuación, se realizan pruebas con diversas marcas de pezuña y una prueba de cuña para evaluar la estructura del casco desde el exterior y el interior (herradura, suela, hueso del ataúd, articulación del ataúd, articulación navicular y tendones y ligamentos que la rodean).
Después, se saca al caballo para examinarlo en movimiento, a menos que, por supuesto, se sospeche una fisura o fractura. Dependiendo de la situación, se mueve al caballo al paso y al trote en línea recta, en círculo, sobre terreno duro y blando, y también se examinan los trotes con y sin silla. Posteriormente, el médico puede realizar pruebas de flexión (pruebas de Boydes) y bloqueos nerviosos y/o sinoviales diagnósticos. El objetivo de todas estas medidas es localizar las fuentes de dolor con la mayor precisión posible e identificar todos los factores predisponentes y mecanismos compensatorios que intervienen de alguna manera en el proceso de cojera.
Solo en la última etapa, el médico conecta las imágenes de diagnóstico: equipos de rayos X y ultrasonido, ya que sin todas las manipulaciones anteriores será difícil interpretar el significado diagnóstico de las fotografías obtenidas (los caballos, como las personas, están lejos de ser ideales y tienen muchas desviaciones en la estructura, que pueden considerarse una variante de la norma y no tienen valor diagnóstico, pero pueden considerarse una patología).
Además de las medidas generales, incluida la limpieza exhaustiva del caballo y los cascos inmediatamente, es necesario prepararse para el diagnóstico de cojera (excepto en situaciones de emergencia y lesiones). Es imprescindible disponer de un lugar donde poder examinar al caballo mientras se desplaza sobre terreno blando y duro, independientemente de la hora del día, las condiciones meteorológicas y el entrenamiento de otros jinetes.
Tras el examen y las pruebas manuales, por lo general, podría requerirse una radiografía o una ecografía, así que piense con antelación en qué lugar del establo puede ubicar al médico con su caballo y todo el equipo necesario. El lugar debe ser lo suficientemente amplio, de al menos 3 metros de ancho y 5-6 metros de largo, con suelo limpio, nivelado y seco, y cerca de una toma de corriente con tensión constante (los equipos de rayos X consumen mucha tensión, y si la toma es inferior a 218 voltios, se necesitará un generador). Algunos exámenes pueden requerir un nuevo recorte de cascos o cascos descalzos.
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