VALORES VITALES PARA
NUESTRA VIDA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
A diario nos enfrentamos a la necesidad de resolver problemas y circunstancias que ponen a prueba constantemente nuestra fortaleza. Y en el mundo actual, plagado de preocupaciones y estrés, nuestros valores vitales, que son como indicadores en el camino de la vida, desempeñando un papel fundamental. Si todo lo que decimos y hacemos se ajusta a nuestros valores vitales, nuestra vida es correcta y significativa, y somos felices y confiados. Sin embargo, a menudo nuestras acciones contradicen nuestras convicciones profundas, por lo que la ansiedad y la irritabilidad invaden nuestras vidas, y vamos molestando y agrediendo a todos los que se cruzan en nuestro camino. Esto indica que algo anda mal.
Además, estos sentimientos pueden hacernos infelices, y solo cuando actuamos siempre según nuestra conciencia, nuestra autoestima y felicidad se preservan. Los valores vitales de una persona pueden considerarse con seguridad su brújula interna, la cual debe guiar todos sus pasos. Al fin y al cabo, con ciertas actitudes, es mucho más fácil reflexionar sobre las acciones y tomar las decisiones correctas, lo cual constituye la base de una vida productiva y plena. Pero pensemos en cuáles podrían ser nuestros valores de vida. ¿Qué es lo más importante en la vida?
Definir tus prioridades es muy importante, porque una comprensión clara de los valores de la vida ayuda a formar el carácter, controlar las acciones, los deseos y, por supuesto, las decisiones. Todas las personas tienen actitudes diferentes, pero aun así es posible nombrar algo que es más característico de todas las personas; algo que es de importancia primordial para ellas ¿qué podría ser? El optimismo es una cualidad valiosa que permite ver lo bueno en absolutamente todo. Y para las personas optimistas, la vida misma es mejor y las cosas malas ocurren con mucha menos frecuencia, porque se distinguen por una gran capacidad para superar los problemas.
El amor es quizás algo inherente a la mayoría de las personas. Pero debe entenderse no solo como un sentimiento romántico, sino también como una actitud hacia el mundo que nos rodea y los seres vivos que lo habitan, imbuida de bondad y compasión. - La fe en las personas es un sentimiento que se extiende tanto a los demás como a uno mismo. Esto incluye determinación, fuerza de voluntad y confianza. Todo esto puede ayudar a una persona a superar las dificultades de la vida y a poder ayudar a otros.
La comprensión es lo que la mayoría necesitamos. Si hay comprensión en la vida, las acciones de los demás, sean cuales sean, casi siempre se pueden comprender, porque sus verdaderas razones son visibles. La comprensión nos libera del resentimiento, la ira, la depresión, la sensación de perder el control de nuestras vidas y muchas otras emociones y estados negativos.
La tolerancia es una forma especial de comprensión que te permite estar en un estado de armonía contigo mismo y con las personas que te rodean, incluso si algo en ellas parece extremadamente absurdo e inaceptable. - El respeto es otro valor fundamental que brinda a toda la oportunidad de ver lo mejor de quienes los rodean y encontrar la fuerza para corregir sus propios defectos.
No existen personas ideales, pero si hay respeto, se puede apreciar algo brillante y bueno en cada persona sin problema. Y lo interesante es que cuanto más respeta una persona a los demás, más la respetan. - La paciencia es un valor verdaderamente especial que ayuda a crear el mejor estado de conciencia en la persona, permitiéndole no sólo aceptar a otras personas y los desafíos de la vida con calma y humildad, sino también tomar las decisiones más correctas y reflexivas.
Disciplina: muchos confunden este concepto con la rutina, pero existe una gran diferencia entre ambos. La rutina implica monotonía y el aburrimiento que la acompaña, y la disciplina es una actitud especial según la cual una persona hace lo que debe hacer y lo que es importante para ella. Por supuesto, esto requiere un carácter fuerte, pero el resultado justifica las expectativas más audaces.
La honestidad es la base de cualquier valor vital. Si eres honesto contigo mismo, comprenderás claramente tus características, principios y actitudes fundamentales. Y si eres honesto con los demás, esto te permitirá construir relaciones más productivas. - Gratitud: no en vano dicen que, por todo, incluso por las adversidades, hay que agradecer a la vida. Si una persona cultiva la gratitud hacia la realidad que le rodea y hacia los demás, su vida mejora prodigiosamente y le trae muchos más buenos momentos, emociones positivas e impresiones vívidas.
Perdón: una capacidad desarrollada para perdonar neutraliza automáticamente estados destructivos como la ira, el resentimiento y el dolor mental, que a menudo obligan a las personas a vivir en el pasado durante años. Cuando una persona deja atrás el resentimiento, crea las condiciones para seguir adelante en la vida.
La esperanza: este valor interior puede considerarse, sin lugar a dudas, una fuente de energía que da fuerza y aliento en situaciones en las que todo va de mal en peor y no hay luz al final del túnel. La esperanza da confianza en que todo saldrá bien y la firme convicción de que “La hora más oscura es antes del amanecer” - Amistad - si una persona valora la amistad, significa que en su vida no solo hay personas con las que puede pasar un buen rato, sino también aquellas que lo apoyarán en los momentos difíciles, le darán consejos, se convertirán en un apoyo y estarán allí cuando sea necesario.
Familia: sin duda, la familia siempre ha sido uno de los valores fundamentales de todas las personas. Hay muchas razones para ello: la continuidad de la línea familiar, la oportunidad de compartir con el mundo una parte de uno mismo, la oportunidad de pasar la vejez en compañía de seres queridos, etc. Claro que no todos estos valores son importantes para cada persona, pero no lo son tanto. Lo más importante es que existen y que todos están unidos por un componente creativo. Si todas las personas tienen al menos uno de los valores mencionados entre sus valores principales, entonces hay algo bueno en todos.
No todas las personas pueden comprender claramente qué valores las impulsan en la vida, y esto significa que hay algo en qué pensar y algo con qué trabajar. ¿Cómo definir tus valores de vida?
Hoy en día existen numerosos métodos y técnicas para
determinar el valor de la vida. Te contaremos la opción más sencilla. Escribe
en un papel todo aquello que consideras importante en tu vida, pero tan
importante que no podrías vivir sin ello si no está ahí.
La lista puede ser larga, pero ahora es necesario revisarla. Pregúntate sobre cada elemento si realmente serías miserable sin él o si podrías renunciar a él. Si tienes la más mínima duda sobre algún elemento, táchalo con valentía. Repite el paso hasta que tu lista no contenga más de diez elementos. La lista resultante puede considerarse una lista de tus principales valores vitales, sobre los cuales debes construir tu vida en el futuro.
Recuerda que tus valores fundamentales en la vida se formarán en función de todo lo que ha sucedido en tu vida, e incluirán no solo tus opiniones personales, sino también las opiniones de aquellas personas que significan algo para ti: padres y otros familiares, amigos, maestros, etc., personas que admiras, etc. Además, la influencia la ejercerán las características socioculturales, las tendencias de la sociedad, las instituciones religiosas y mucho más.
Las personas más eficaces y optimistas siempre intentan considerar al máximo los factores que influyen en sus valores vitales y, si es posible, descartar los innecesarios. Por eso, deberías intentar confiar únicamente en los valores más importantes para ti y que te han formado como persona a lo largo de los años. Si actúas así, tus valores vitales se convertirán en una herramienta extremadamente poderosa, capaz de ayudarte a mejorar tu vida y brindarte apoyo ante cualquier dificultad que encuentres en el camino.
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