EL ESTUDIANTE, REGRESA AL
PUEBLO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Acaba de regresar de la ciudad en donde estudia al pueblo donde nació y viven sus padres. Camino de regreso en el autobús ya saboreando hacer realidad el sueño que dejo pendiente. Volver a casa, ayudar a su padre en el campo, recorrer los caminos por la naturaleza. Pero su mente está abrumada por el pensamiento de una chiquilla que se convirtió en una hermosa chica de la que se enamoró a los 12 años de edad, esa chica que desde niño cautivó su corazón como ninguna otra. Sus recuerdos son vivos, como si de nuevo estuviera viviendo aquel momento que se paró frente a él de carne y hueso y le sonrió coquetamente.
Sintió el rubor de nuevo de la pasión en su cuerpo acelerando sus hormonas juveniles. Una pasión que brota cada noche cuando duerme, y enciende la hoguera del deseo. El estudiante, esta consciente que son muchos los obstáculos para que su historia tenga un final feliz, sin embargo, la fuerza única que le da su amor no le permite desistir de su sueño.
Regresa al pueblo con la esperanza de escribir una página en blanco con las primeras palabras de esta historia. El joven a aprendido que un rechazo no es lo peor que le puede pasar. Aún recuerda su primera aventura con una prostituta en la ciudad que la tuvo entre sus brazos en un motel, y que fue su primera experiencia donde se convirtió en un hombre. En este momento mientras se acerca al pueblo desea borrar ese pasado, y ver a la chica que tanto lo atrae.
Reniega mentalmente debido a que deseaba guardar su inocencia para la chica, ahora ya no podía dar marcha atrás, su fuego juvenil corre por sus venas - ¡Jamás se lo platicare! Eso quedara en lo oscuro de mis instintos y deseos. La quiero y nada me detendrá para conseguirla. Aunque reconoce que callarlo es una cobardía, es una falta de honestidad. – No, le diré nada, no tengo nada que decirle porque destruiría la confianza en mí. - ¿Por qué no le escribí? Hay cientos de palabras hermosas que pensé y soñé para ella y que estoy seguro son bien merecidas, pero lamentablemente no tuve el valor de decirlas, ni escribirlas ¿Y, si ahora le digo que la amo?
- Significa que le amo por lo que es, por lo que me haces sentir... ser... por su alma... por todo lo que representas para mi vida... desde el momento en que la vi en la escuela primaria lo supe, escuché, sentí algo extraordinario... y desde ese momento ella le dio sentido a mi vida. Y gracias a ella descubrí este lado hermoso de la vida ¿Me abra olvidado, tendrá novio, pensara en mí? Siempre me hago las mismas preguntas ¿Me amaba? ¿sigue pensando en mí? Varios años llevo en la cabeza este amor tan loco, de hecho, no quiero olvidar cada detalle. Además, no sé si esto terminara algún día.
- Quisiera ser la luna que vela por su sueño, quisiera ser el sol que calienta su corazón, quisiera ser una brisa fresca de verano cuando el calor la derrite, pero sobre todo me gustaría ser esa persona con la que quiera pasar el resto de su vida porque mi vida sin ella no existe y lo digo sinceramente. Quisiera estar frente a ella y tener el valor de decirle que extraño sus ojos, su voz, su sonrisa, que nunca la he olvidado, que siempre la llevo conmigo a donde quiera que voy, siempre la llevo en mi corazón. Por la noche deseo llamarla te llamaré, aunque sepa que no vendrás, deseo acariciarla, aunque solo sea en mis sueños... contigo despierto, contigo me duermo pensando ¿Sabías que me hiciste hablar con las estrellas?
Tal vez dirás que estoy loco, y si lo estoy al espérate cada noche en mis sueños. Pienso en ti, eres quien aparece en mi mente cuando abro los ojos por la mañana, eres con quien me duermo... eres la persona que me haces respira tranquilo en los días turbulentos, eres la persona que me hace sentir la intensidad de los momentos oscuros en los claros.
Te amo... y lo digo sin querer, así me siento ahora y sería el más feliz si pudiéramos mantener estos sentimientos hasta el final de la vida. En mis noches de malos sueños me siento poeta, y estando en la oscuridad de mi cuarto me traes esa luz que necesito, veo esa dulce sonrisa. Creo que me quede atrapado en el tiempo y dirás que estoy loco porque escucho tu voz.
Cada hora, minuto y segundo, cada decisión tomada es el destino que recorres en la vida. Y el tiempo te ofrece muchas oportunidades que seguirás o perderás, la esperanza es la última parte por la cual la gente sigue luchando por algo mejor, peor, bonito o feo. Pero no te quedes parado, sigue tu camino en la vida después de las decisiones tomadas. Lo primero es aceptarte profundamente a ti mismo. Todo el mundo se siente inferior o siente envidia de una manera u otra. Cada uno forma parte de una categoría propia y de esto no hay comparación. Y no puedo imaginar un ser que lo tiene todo en este mundo.
Algunos no dudaron en intentarlo, pero fracasaron miserablemente. Sólo sé tú mismo y será suficiente. A veces te quedas atrapado tratando de escapar luchando por escapar de las consecuencias de tus propias acciones. ¿Qué me hizo hacer esto? ¿Cómo terminamos así? ¿Por qué tengo que sufrir? Y lentamente me estoy recordando a mí mismo que soy consciente de mis propias acciones. Por mis propios deseos. Y se hace una luz en mi alma ¡Sí! ¡Sé quién lo hizo! ¡El deseo! ¡Él me dijo que hiciera esto! Luché, me defendí. Intenté.
Y caí presa nuevamente del deseo. Toda mi lucha y mi ajetreo es en vano. Mi corazón se ablanda y mi resistencia se debilita, se rompe por el medio en el medio por culpa de mis propios deseos. El tiempo pasa y caigo presa de la tentación cada vez más hasta que cedo y satisfago mis antojos. Entonces me levanto ante la luz de mis propios engaños y me engaño a mí mismo que será la última vez que cedí.
Lleno de esperanza, empiezo de nuevo en el camino de la virtud. Pero no avanzo mucho porque algo vuelve a crecer en mi alma: el deseo. No estoy prestando atención, pero lentamente me está captando. Atrapado tratando de escapar. Luchando para escapar de las consecuencias de mis propias acciones. ¿Qué me hizo hacer esto? Han pasado los años, y adquirí la confianza en mí mismo, es decir gane el auto estima que necesitaba. - No tengo miedo de decir lo que pienso y ya no me callo porque mi opinión cuenta. - No busco la aprobación de nadie y mejor solo que una vida llena de compromisos. Miro atrás y me estremezco cuando repaso el principio de mis escritos sobre personas que se enamoran, solo necesitaba un papel y un bolígrafo, y ahí estaban redactados mis pensamientos.
Era joven 18 años, y seguía escribiendo sin que nadie me dijera nada. Despues seguí buscándome queriendo ser mejor. Hasta que por fin alguien me dijo “Tienes talento para explicar lo que piensas” Me importaba lo que la gente decía de mí, y no es por apariencia, sino porque constantemente me caracterizaron como algo que no soy. Sabía que, en el fondo, pero muy en el fondo de mi soy buena persona, y quien no me crea que me compre. Creo que moriría por lo que más amó. De repente en mis recuerdos me llegan culpas y exclamo ¿Por qué no le ayudé a superar todo lo que le atormentaba? ¿Por qué no me di cuenta cuándo? ¿Por qué no envié mensajes de texto más a menudo? ¿Por qué sentía que todo era normal? ¿Por qué no estuve allí, para ti? Me arrepiento “Lo siento, no estaba allí”
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