martes, 2 de mayo de 2023

 


FORMACIÓN DE LA PERSONALIDAD DEL NIÑO(A)

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad nacional Autónoma de México.

 

La mayoría estamos conscientes que la formación infantil nos llega vía de nuestros padres. Ellos inician la formación de nuestra personalidad. Es asombroso puesto que la madre y el padre son y piensan muy diferente, pro al final logran ese algo dentro de nuestra cabeza. Por lo general los padres son opuestos, jalan en diferente dirección, pero algunos les salen bien y a otros convierten a sus hijos en un desastre. Un ser humano lleva dentro una personalidad de mujer, otra de hombre y arriba de ellos la personalidad de sus padres.

 

Unos padres que todo el tiempo le están indicando que hacer, como comportarse, que es bueno y malo, lo mejor, peor, las personas cercanas. Son esas voces las que retumban en la cabeza del infante, en lo que deben hacer, juzgar, la forma de utilizar las palabras, los actos, acciones, defender el ego, la vanidad, arrogancia, dignidad, el ser gracioso para que todos los adultos nos acepten, el niño malvado que debe ser castigado, el ser cariñoso, comprensivo, caritativo, regalar, prestar los juguetes.

 

Siempre escuchando la voz controladora, que nos llega llena de simpatía, amor o enojo. Los padres siempre tienen la razón, ellos controlan la información del mundo que rodea al infante, las acciones que debe tomar, sus decisiones son inapelables. Son los padres que llegan a la esquina de la calle y toman de la mano al niño para medir la velocidad de los autos antes de cruzar, pero también existen muchos padres ladrones de infancias que toman decisiones que dañan al infante, les quitan su dignidad, están esos niños a crecer con un destino impreciso, mala formación de su personalidad. Llegan adultos y no son capaces en defender su dignidad al arribar descuidados, sin ser suficientes, no estar listo.

 

Cada persona sea hombre o mujer biológico lleva a un niño (a) dentro de su cabeza. Recuerda lo que fue un día al ser adulto, pero cada uno es diferente al otro, porque ese niño o niña en cierto momento de su vida se le enseño, aprendió y controlo de forma diferente. Cuando se llega a cierta edad adulta se nota cuando un adulto se comporta como aquel niño (a) que fue y se sintió feliz en aquel momento de su vida, por eso se comporta como infante. Es un adulto que recuerda a su niño dentro de su alma.

 

Es importante por ello que los padres deben entender que tener hijos, no es para descargar frustraciones, alcanzar deseos ocultos, porque es en la infancia en donde se forma el futuro carácter. Abordar correctamente la responsabilidad de padres es ser cariñoso, tolerantes si el infante esta de mal humor (No, siempre controlamos el enojo). Lo mejor que puede hacer es reconocerlo y tratar de llevarse bien con él, ya que si lo castiga le puede ocasionar más daño que beneficio. Tanto los padres como los infantes están deseosos de comprender sus estados de ánimo sus sentimientos y comportamiento en tales situaciones.

 

 La relación de los padres y los infantes se desarrolla en el amor, el odio, la amistad, las preocupaciones, las palabras que se emiten, el aislar al infante de los peligros. No confundir ser padre para ser amó y el infante el sirviente y en esto juega un papel primordial el ego de ambos, así como las emociones y los sentimientos que se desatan. Mucho tiene que ver la tradición, cultura, las palabras sociales, usos y costumbres. Los futuros padres se eligen entre sí para llegar a ser pareja y procrear hijos. Antes analizan varias opciones de la gente que conocen, escuchan los consejos de sus amigos y familiares cercanos y se debe a que ellos desean tener una relación estable. Uno de los dos da el primer paso en la aceptación comenzando el ritual.

 

Con la aceptación del otro llegaran las caricias verbales, enseguida las físicas. Si durante la relación uno de los dos está de mal humor se pierden los beneficios que proporciona las emociones positivas y ambos terminan sufriendo. Uno espera que la otra seda, recapacite, que abandone el estado de ánimo hosco, y sea capaz de apreciar el ser amado. Son las macaras que llevamos todos los adultos, por eso somos extrovertidos, introvertidos, agradables, mal humorados, arrogantes, egocentristas. La personalidad de los niños inicia a edad temprano, sintiendo lo mismo sea niño o niña debido a que su equilibrio hormonal es equilibrado, y su cambio iniciara a formarse entre los seis y doce años de edad.

 

 Es en la edad de su entrada a la escuela primaria, cuando la mayoría de los niños se enfrentan por primera vez a la vida por sí mismos y entran en interacciones con personas del mundo que los rodea con niños mayores en edad que ellos y los maestros sin que sus padres estén presentes. Ellos se dan cuenta que de acuerdo a lo que van eligiendo o necesitan les proporciona lo que desean. Unos niños (as) se muestran encantadores, educados, complacientes, otros todo lo contrario tratando de mantener la personalidad adquirida al lado de sus padres.

 

 Es la primera forma de mantener su personalidad, pero puede cambiarla en esas consideraciones de acuerdo a la experiencia que observa en los otros niños. En principio antes de cambiar para ser complaciente y amable se puede generar el él un estado de ansiedad y tiende a llorar constantemente al no conseguir lo que desea y ver que su ego es rechazado por las personas que lo rodean y no son sus padres. Eso le genera temor y estalla, o comienza a evitar a las personas tratando de arreglárselas a solas, sin amigos.

 

Es a los 10 años cuando intenta abrirse camino por sí solo, incluso reta a sus amigos para que encajen en su círculo, se va adaptando a las circunstancias, y reacciona impredeciblemente. Mantiene a distancia a los que no comparten su forma de ver la vida diciéndoles que no son sus amigos. Los va eligiendo por las situaciones que enfrenta. A los que no acepta, los hace a un lado. A manudo están mirando lo que hace el otro niño mientras habla con sus amigos. No acepta trabajar junto a ellos en clase, los desafía, mientras que a los que considera sus amigos los trata comprensivamente. Se molesta que el maestro hable bien de ellos o les otorgue beneficios.

 

 Valora a su enemigo como que no tiene derecho a ello y se ríe cuando el maestro lo señala como que hizo algo malo, se portó mal. Un padre cuya existencia critica la realidad social con resentimiento, y es dado a poner apodos a todas las personas, generara en el niño esta actitud. El niño se esforzará por escoger los apodos más desagradables para sus enemigos, intentara demostrar que es capaz de romper las reglas y al ser requerido por su mal comportamiento en forma juguetona evadirá esa molestia.  Al mismo tiempo tomara posiciones más drásticas en contra de quien lo señalo para que supuestamente este niño entienda quien es el que manda.

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