lunes, 25 de septiembre de 2023

 ATRAPADOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano
Lo que no me mata me hace más fuerte (Dicho popular) que se escucha en busca de justificar lo no alcanzado, no hay el sustento que le de vida y defina las carencias que se buscan justificar al ser algo que no fue, no es, ni será pero que toma un lugar preponderante en enmascarar la deficiencia “Todos somos importantes en esta vida, pero lo cierto es que nadie somos imprescindibles”
Nuestro ego es tan grande que no nos alcanzan los espejos vernos satisfechos. Vamos envejeciendo sin aceptar que fuimos y dejamos en ser que nuestro tiempo ya pasó, no queremos entender que el mundo sigue sin nosotros, así nos duela. Estos dichos son uno de los tantos que arrastramos como gasolina para hacernos creer que estamos convencidos de lo que no somos y no estamos dispuestos a enfrentar los desafíos.
Es una forma de justificar y reconocer la fragilidad sentimental y que cualquier alteración en ese sistema vivo que nos envuelve puede matarnos por nostalgia, sentimientos encontrados o simplemente tiricia. Cuando llegamos a la madurez, llevamos años en ese camino en donde vamos poniendo a prueba la fe, esperanza, caridad, estirándolas hasta el límite, al filo de la desgracia, entre rasca y piel con tremendas cicatrices en el alma las cuales tratamos en tapar con ciegues ante la luz, ante los ojos de la conciencia que todo lo ven, ante los chacras que nos hacen agonizar entre vertebras sacras y pensando que el dolor se ahuyentara que no me volverá jamás, que seguiremos como siempre disfrutando de la vida caminando incansable sin que nos duela el alma nunca más “Todos somos importantes en esta vida, pero lo cierto es que nadie somos imprescindibles”.
Hoy es un gran día el cual admiro armonioso al sentir esa alegría que brota por cada poro y marca la iluminación perfecta en mi espíritu. Hoy es un día, no como cualquier otro, es lleno de propósitos, de sentimientos a los semejantes, a despejar las dudas, enfrentar los problemas con una sonrisa, es un día para sumar amores, reflexiones, soluciones, en donde brote la efusión por el amor hacia mis semejantes y hacia toda la creación.
Hoy, es un día agradable que permite despejar el fondo del alma quitando lo desagradable y sembrando lo encantador, lo amable, lo presto a servir, sonriendo al mundo entero, a la vida misma, deseoso en ser amable, en servir, y compartir la riqueza espiritual con la que este día me ha recibido y cuya abundancia deseo sea perene en esta toma de conciencia que me permite avanzar con la esperanza en ser cada día mejor ser humano, seguir creciendo espiritualmente para que mi ser sea en su alma y espíritu glorioso.
Vivir no es solamente no padecer, sino que es, además, cobrar un premio y disfrutarlo durante la vida “Todos somos importantes en esta vida, pero lo cierto es que nadie somos imprescindibles” La felicidad acaba siendo un momento aislado que, en realidad, deberíamos repetir, muy, muy a menudo, hasta convertirlo en constante y continuo. La felicidad, como propósito a realizar de ahora en adelante, es el más legítimo de los derechos, el primordial motivo de vida, la más honrada aspiración; el más recto proceder será incorporarla, y su continuidad en cada uno, el más justo anhelo.
De la felicidad, como del amor, se han dicho infinidad de cosas. La mayoría de ellas, ciertas. Se dice que la felicidad consiste en saber disfrutar las cosas pequeñas, y es cierto. Se dice que la tranquilidad es sinónimo de felicidad, y no es cierto. Se dice que la felicidad es no sentir tensiones, y no es cierto: la felicidad es algo más que no sentir tensiones, así como vivir es algo más que no estar enfermo. Conformarse con equiparar felicidad a la no presencia de problemas o sufrimientos, es pobre y de un conformismo vergonzoso.
La felicidad es algo más que otro buen propósito, porque implica el hecho de recibir inmediatamente su disfrute; el propósito de encontrar y gozar la felicidad, se cobra al contado. No es un resultado que se conseguirá tras largos años de espera, sino que se instala en un instante y se manifiesta.
La felicidad es un estado de ánimo, del alma); es una experiencia que analiza la propia vida y extrae de ella una impresión positiva (felicidad) o negativa (infelicidad), porque hay momentos breves que sentimos como felices, como por ejemplo la carcajada después de oír un buen chiste, o cuando oímos a un hijo decir, por primera vez, papá ó mamá.
Creemos ser indestructibles, que pueden pasar cosas sin que nos inmuten, que el mundo puede girar pero no sin nosotros arriba porque nuestra fe es inquebrantable y si lo que nos hizo daño, no logro matarnos, nos ha fortalecido “Todos somos importantes en esta vida, pero lo cierto es que nadie somos imprescindibles”.
Como un río que, en algún momento lejano tuvo su principio, y que, a medida que recorre su camino, se lleva consigo todo lo que ve y se traga todo lo que arrastra puede ayudar a comprender el carácter genuino de un mundo que no conoce lo estático, que sólo puede proponer la imaginación.
Tal idea es el devenir, en el que cada ente ya tiene su propia ascendencia y que en su recorrido está expuesto a las colisiones de otros entes con otro tiempo y ritmo diferentes destruyendo una parte de la integridad de ser en constante movimiento, al ir colisionando de forma arbitraria agotando la paciencia y que al inicio era más fuerte, compacta y, más tarde de forma inevitable ha de verse mezclada con los restos de polvo que han soltado ante la falta de justicia, amor, reclamos, paz, felicidad, etc.

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