CALENTURA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Si al bebe le
sube la temperatura quiero comentar que en teoría, la fiebre no representa un
riesgo para los pequeños, porque no es una enfermedad, sino un indicador de que
el organismo está reaccionando contra alguna infección.
También puede
deberse a otros factores, como el exceso de ropa o la exposición a ambientes
demasiado calurosos, pero si no se detecta a tiempo o no se atiende, puede ser
dañina y hasta provocar un colapso. “Entre más pequeños, los niños son más
susceptibles a los cambios de temperatura por la inmadurez de su centro de
termorregulación, así que fácilmente pueden entrar en hipotermia o hipertermia”
De ahí la
recomendación de no cubrir, ni destapar demasiado a los hijos en sus primeros
meses de vida. “No necesariamente (la fiebre) es por una infección, hay mamás
que arropan demasiado a sus bebés, sobre todo en invierno, y los pueden
acalorar”
De cualquier
forma, es necesario que el médico revise al niño para identificar el origen y
la gravedad o no del caso. Aunque el aspecto del bebé no sea preocupante, (la
fiebre) puede ser la primera manifestación de un padecimiento infeccioso que a
esa edad se puede agravar con gran rapidez.
Cuando la
temperatura corporal sube a más de 37 grados, el sistema inmunológico,
encargado de las defensas del organismo, empieza a librar una batalla contra
las bacterias y virus. Generalmente la temperatura habitual del cuerpo es de 36
a 36.5 grados, cuando aumenta a 37 se conoce como febrícula, en 38 grados se
habla de una fiebre o hipertermia, ya arriba de los 39 es una fiebre
persistente que puede ser dañina y provocar un colapso.
El riesgo de
una convulsión depende de la sensibilidad a la hipertermia de cada niño, ya que
algunos son más susceptibles que otros, incluso puede aumentarles el ritmo
cardiaco y presentar una respiración agitada.
Es importante
que las mamás estén atentas, ya que en ocasiones no presentan síntomas que
alerten sobre un cuadro febril hasta que la temperatura es bastante elevada.
El bebé puede
no presentar manifestaciones y aún con fiebre seguir activo. Pero tiene una
tolerancia, llega un momento en que la fiebre lo hostiga y se pone inquieto, es
cuando la mamá lo toca y se da cuenta que está caliente. A veces basta con
tocar la frente, abdomen, tórax, brazos o piernas del niño para darte cuenta
que tiene fiebre. Sin embargo, para asegurarte, es necesario que utilices un
termómetro de mercurio. Entonces hay que buscar disminuirla ¿Cómo?
Contrario a
la creencia de tapar a los bebés para que suden cuando tienen hipertermia, la
recomendación médica es destaparlos para que su cuerpo libere el calor,
bañarlos con agua templada, colocarles fomentos frescos en la frente e
hidratarlos en todo momento, ya que por la temperatura se pierden muchos
líquidos. Si aún con las sugerencias anteriores la fiebre no cede, es necesario
acudir de inmediato con el médico, en especial si se trata de un menor de tres
meses con una temperatura igual o mayor a los 38 grados centígrados.
“Hay que
estar atentos, una fiebre que persiste dos o tres horas, es peligrosa” ¡No le
de medicamentos para bajar la fiebre! Puede ser peligroso, porque si el niño no
está bien hidratado se puede intoxicar, sobre todo cuando es recién nacido.
Utiliza un termómetro de mercurio, no es suficiente con tocarle la frente.
Descubre su
cuerpo para que libere el calor. Colócale compresas de agua fresca en la
frente. Báñalo con agua fresca, evita el agua helada, ya que lejos de disminuir
la fiebre puedes provocarle un colapso circulatorio. Acude al médico para que
identifique el origen de la fiebre e indique un tratamiento adecuado.
El estudio de
las causas de la enfermedad se conoce como etiología. Los mecanismos por los
cuales se desarrolla una enfermedad, causa daño tisular y se propaga dentro del
cuerpo se conocen como patogenia. Por lo general, es necesario comprender la
etiología y patogénesis de una enfermedad para desarrollar estrategias para
prevenir o limitar la enfermedad.
Por ejemplo,
una enfermedad se puede prevenir mediante la vacunación o el uso de
antibióticos. Los efectos de una enfermedad pueden limitarse mediante terapias
que reduzcan la inflamación o detengan una mayor degeneración del tejido.
La mayoría de
las enfermedades son complejas e involucran interacciones dinámicas entre
sistemas moleculares y celulares, que influyen en el desarrollo del proceso de
la enfermedad. Los biólogos que estudian una enfermedad en particular a menudo
utilizan una variedad de métodos, tanto animales como no animales, para
investigar su modo de actuar.
Se suele
considerar que transferir una enfermedad de un animal a otro es la forma más
fiable de establecer que una enfermedad es causada por un agente infeccioso.
Este principio se demostró por primera vez en el siglo XIX cuando a los ratones
se les inyectó sangre de vacas infectadas con ántrax.
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