EN MEDIO DE
LA TEMPESTAD Y SIN CALMA
FESC UNAM LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Iniciamos
agradablemente a encerrarnos a y aprovechar para leer un libro, ver televisión,
comedias, documentales. Cantábamos mientras nos bañábamos, dedicábamos tiempo
en preparar nuestra comida favorita, escuchar canciones pero se fue agotando la
paciencia. En días los dedicábamos limpiar y reparar la casa, cuidar las
flores, una tarea, cocinar una nueva receta, desarrollar una rutina de
ejercicios. La prensa se desvivía en meternos la inquietud de que no saliéramos
de casa, más tarde dedico su tiempo a contar los muertos y a lo largo del día a
vender morbo de los problemas que enfrentaban los familiares con sus enfermos
en los hospitales sin que pudieran resolver su problema en lo inmediato.
La gente
comenzó a preocuparse al escuchar que no podían enterrar a sus muertos (Había
mucho de qué preocuparse) o al menos no se inquietaba por usted mismo al
mantenerse encerrado en casa. Han sido tiempos de duda, de comportamientos de
agradecimiento por la satisfacción de ver la familia sana pero el sentimiento
de vida social, de ese si hay que impacientarnos. Al final de cada día, haga
una pausa para pensar sobre lo que debería estar agradecido hoy, por ejemplo,
en lo personal "Me alegra que haya soleado y haya almorzado".
Creer en uno
mismo es nuestra capacidad de afectar las buenas decisiones, acciones,
beneficios de sentirse satisfecho y marcar la diferencia. Esto es parte de lo
nuestro, del ser que hemos construido a base de fracasos y aliento. Es difícil
pensar que los eventos sean inesperados y que no tengamos influencia sobre
ellos. Nos brota un sentido de culpa a cada paso que avanzamos, somos los
sobrevivientes que incluyen sus acciones para mirar atrás y observar lo que ha
cambiado, lo que nos sucedió en conjunto y podemos sentir que hicimos lo
necesario para sobrevivir dentro de esa preocupación aunque no sea un problema
resuelto, ni se observe la respuesta en poco tiempo.
Hay
preocupación por sobrevivir por sentir que nos podemos salvar mientras
escuchamos y miramos los miles de muertos a nuestro alrededor. Cambiaron las
acciones ante el enfoque catastrófico en donde surgen las culpas por posibles
negligencias, reconciliaciones no alcanzadas, malos entendidos que se exacerban
con palabras altisonantes en las disputas de ¿quién tiene la razón? Muchos han
muerto sin saber ¿por quién? Fueron amados y ya no hay oportunidad de componer
el escenario, ni se puede hacer nada. Personas cuyo número se contabiliza a
diario por los encargados de la salud pública nacional y dan su informe para no
sentirse culpables echando culpas a las personas por fallecer.
Esto es común
en los informes y se debe a que no se sienten impotentes, ni culpables para
disminuir los efectos. Es común ante la muerte que existan desbocadas fuentes
en dar recomendaciones con el supuesto de disminuir y al mismo tiempo
tranquilizar su conciencia ante el miedo a su muerte. Todos buscan rescatarse a
sí mismos, sin que localicen la fuente de su salvación y terminan por alegrarse
al verse sobrevivientes con esa nueva oportunidad llevando bajo el brazo la
experiencia vivida. Son momentos en sentirse abrumados por las circunstancias,
la dificultad de tomar decisiones por si con plena libertad y la incapacidad de
observar la luz en un amanecer que permita claridad.
Los
sentimientos internos sin salida se han vuelto intensos y van conduciendo al
desorden mental en donde todos los planes topan con pared y hay que dedicarse a
las tareas diarias dentro del hogar. Mentes con ideas temporales y pérdidas,
sin memoria en esos planes a corto plazo. La humanidad se ha visto afectada en
su conjunto sobre todo en los sentimientos negativos bajo la tutela de la
información morbosa dispuesta a incapacitarlo para que no recobre brillantes en
el concepto libertad y olvide lo que deseaba y tenía que hacer cuando el tiempo
se lo permita.
Llego su
necesidad de contactar familia para asegurase que está sano y no para
presumirle de su posición económica mediante lujos materiales en reuniones
familiares. Hoy lo importante es controlar su estrés para que el sistema
inmunológico no se debilite y baje sus defensas. Hoy ocupa cambiar de canal
cada vez que la información se enfoca en contarle los muertos porque el morbo
vende y la televisión, radio esperan ser escuchados por ser su negocio seguro
¿Quién está atrás de este ataque inmisericorde sobre la mente humana? Esto es
una gran cosa en niveles constantes de estrés, ya que no hay tiempo para que el
cuerpo o la mente se calmen.
El morbo
vende preocupación, ansiedad, miedo a la muerte ¿Cómo esperar que el sistema inmunológico
ayude a nuestro cuerpo defendiéndolo? Parece esperan que la humanidad se
derrumbe ante la impotencia volátil que conduce a la depresión y su solución es
encerrarse a llorar. Hay sentimientos de desesperación, de amigos, familia
separada y eso irrita lo social, ocasiona problemas físicos, cambios de sueño,
apetito, problemas digestivos, arritmias cardiacas, baja inmunológica. En
tiempos de sueños llegan las pesadillas con lo que aumenta el estrés del
dormido.
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