LA MUERTE ME
LLEVO A LA IGLESIA (Parte TRES)
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
Si tan solo
pudiéramos creer lo que dicen en la iglesia, probablemente muchas cosas serían
más fáciles. ¿Qué tipo de sufrimiento es más fácil de soportar? No es difícil
alabar el sufrimiento humano como el camino hacia la comprensión y la
realización, siempre y cuando no sufras tú mismo.
De eso se
acusa a muchos sacerdotes de dar la palabra con doble racero, terminando siendo
el regañón de la misa. Tal vez se pueda agregar que la tragedia es aún mayor si
el humano realmente cree que la vida debe ser fácil, ligera y feliz; que se
trata de evitar los agujeros de la vida, que la sociedad realmente debe hacer
algo con los problemas que se interponen en el camino de la felicidad, ya sea
ofreciéndonos medicina, olvido o consuelo.
Llevaba un
buen rato sentado en la banca de la Iglesia me dí a la meditación para
considerar si algo de lo que extrañamos en la sociedad no es realmente lo que
ofrecen nuestras iglesias.
Trataba de
localizar los símbolos: – El libro es atributo de las personas que difunden la
palabra de Cristo o que han escrito sobre la doctrina cristiana – El globo
terráqueo es atributo de los soberanos: rey, Cristo y Dios – La escalera
simboliza el ascenso espiritual del alma – El cáliz recuerda la sangre de
Cristo y su sacrificio – La bolsa, atada al cinturón de un hombre, designa a un
avaro. De lo contrario, está en manos del traidor Judas. – La cruz ha sido el
emblema de los cristianos desde el siglo V. – El candelabro simboliza la luz y
la presencia divina.
La cruz se
localiza en todos los sacramentos. En el bautismo devuelve su alma a Dios.
Durante la confesión, libera el alma encadenada. En la Eucaristía alimentas el
alma. Una cruz cuadrada, les recuerda que la existencia está orientada, que
tiene sentido y que toda acción influye en el mundo. Porque el catolicismo
sostiene que es a Cristo a quien se entrega el alma en el momento de la muerte.
Argumenta que
el cuerpo es tan valioso como el alma y debe ser preservado para ser elegidos
en el Juicio final, para estar a la diestra de Cristo. Tendido en su ataúd
esperara la llamada del Juez para ser levantado.
En las
figuras de los santos que puede ver que uno trae un libro en sus manos, son los
santos intelectuales que pensaron en la fe cristiana.
Por ejemplo,
el obispo San Agustín, el Papa Gregorio Magno, Santo Tomás de Aquino. Y el libro
es la biblia con los 4 evangelios autorizados y escritos por Mateo, Marcos,
Lucas y Juan. Los famosos evangelistas. Algunos personajes sostienen un libro
mientras que otros llevan un pequeño globo terráqueo en la mano. En este último
caso, se trata de un hombre muy poderoso, el globo representa el mundo, la
Tierra, el universo.
Quien lo
posee es, por tanto, un soberano. Cuando esta esfera está coronada por una
cruz, se denomina orbe cruciger. La escalera es la progresión de los grados
“Iniciación espiritual” Expresa la ascensión del alma hacia la perfección o
hacia Dios. “Los peldaños de la escalera se interpretan, así como los
diferentes grados de las virtudes que el cristiano debe cultivar”. El
conocimiento en esos libros, contribuye a esta elevación.
El cáliz es
la copa que contiene el vino consagrado durante la celebración eucarística,
durante la misa. Este objeto se refiere a la última cena. Rodeado de los doce
apóstoles, Jesús tomó una copa de vino y dijo: "Bebed de él todos, porque
esto es mi sangre, la sangre de la alianza, que es derramada por muchos, para
remisión de los pecados" (Evangelio según San Mateo). Según una leyenda
medieval, José de Arimatea habría utilizado esta misma copa para recoger, al
pie de la cruz, la sangre de Cristo. En las novelas de los Caballeros de la
Mesa Redonda, los personajes luchan por encontrar este preciado objeto: es la
búsqueda del Grial.
Contrariamente
al libro, un personaje que lleva un bolso (atado al cinturón o colgado del
cuello), simboliza la avaricia, uno de los siete pecados capitales. El bolso es
también la mejor pista para identificar a Judas en las pinturas de la última
cena. Contiene el dinero que recibió por su traición: entregar a Jesús a los
sumos sacerdotes judíos.
El candelabro
de siete brazos, que, junto con la estrella de David, se ha convertido en el
símbolo del judaísmo. Pero al cristianismo también le gusta poner candelabros
en la iglesia o representarlos en las esculturas y los vitrales. Porque Dios es
luz, “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que
tendrá la luz de la vida” (Evangelio según San Juan).
Los
candelabros, pero también las velas o las lámparas, materializan pues la
presencia divina. Recordé que mi amigo me dijo que le pidió a su esposa y sus
hijos que no lo llevaran a la Iglesia al morir y que deseaba ser incinerado.
Pero ninguna de sus dos peticiones le fueron cumplidas.
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