jueves, 28 de septiembre de 2023

 

TESTIMONIO DE LA MAESTRA ALMA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Trabaja en una escuela primaria. Le gusta compartir con sus compañeros maestros sus experiencias. Lleva 25 años en la profesión. Es talentosa, y han pasado por sus manos cientos de niños. Lo que la atrae de su profesión es la comunicación con los niños. Lo que más le interesa es trabajar con las clases de primaria, ya que los niños allí son abiertos, espontáneos y curiosos. Nos comenta que la relación entre profesor y alumno nunca es igual: tanto las diferencias de edad como las diferencias en las experiencias de vida tienen un impacto.

 Pero es necesaria la igualdad entre ellos. El niño busca en su maestra apoyo, cariño, amor, sinceridad. Busca a una amiga que sea mayor que él. Ella nos comenta: En lo personal intento desde el primer dia de clases construir relaciones con los niños sobre la base del entendimiento mutuo, porque al abrirse al niño y obtener acceso a su mundo interior, el maestro traspasa los límites y enriquece el contenido de su propio "yo". El arte de una maestra aplicado es el contacto con el alma, y eso no se aprende en los libros.

 El requisito previo para ser una maestra es la sensibilidad y la apertura espiritual del propio educador, su voluntad de comprender y aceptar algo nuevo e inusual, de ver al otro como a sí mismo y a sí mismo como al otro. Cuando era niña soñaba con ser maestra. Y cuando crecí, me di cuenta de que mi sueño se haría realidad. Fue muy difícil ingresar a la escuela normal, a la mayoría de los alumnos nos bloqueaban y les daban preferencia a los alumnos con palancas. La única opción viable en aquellos años, era salir del estado e irte a otra ciudad. La busque incansablemente y por fin lo logre.

 En los últimos tiempos me ganaron las tecnologías, pero me di cuenta a tiempo que las necesitaba para ser innovadora y me apunté en cursos y seminarios para aprenderlas. Soy una maestra que no domina la tecnología, pero ya no soy una analfabeta en ella. La profesión de maestra siempre ha sido honorable. La capacidad de transmitir nuestra experiencia a alguien que recién ingresa a la vida independiente es un talento que se desarrolla mediante la perseverancia.

 Llegue a ser maestra por vocación. Desde niña me sentí atraída por la nobleza de los sentimientos, respeto, cariño, amor, y amabilidad con la que fui tratada por mis maestras. Tuve que trabajar muy duro en mejorarme, en la formación de mis habilidades, sobre todo en el aspecto humano. Al principio observé como algunos de mis compañeros maestros se comportaban crueles con los niños, y al investigar sus razones me pude dar cuenta que estaban en el magisterio por imposición de sus padres, pero no eran capaces para ser un maestro. Ser maestra es dejar de ser una persona seca, dominante, cerrada que solo piensa en sí misma y sus intereses personales.

 Para mí, ser maestra significa ser una persona creativa e individual, que se esfuerza constantemente por lograr un contacto verdaderamente humano con los niños, con su rico mundo interior y una energía vital inagotable. Es una tarea muy responsable. Después de todo, es de nosotras de quien los niños reciben el conocimiento que utilizaran en el futuro. Por tanto, mi compromiso es aportar conocimientos correctos, profundos y útiles y que los niños logren ser felices en su vida, ese es el mejor regalo que sigo recibiendo, y lo que significa para mi ser maestra. En mi opinión, aunque soy maestra quiero seguir siendo alumna.

 Todos los días acudo a la escuela con la intensión de enseñar, de ayudar, guiar, a cualquier niño para que se convierta en ese adulto desarrollado. Creó que hoy en día la profesión de maestra es muy importante, pero lamentablemente no todo el mundo lo entiende. Amó a los niños por eso elegí esta profesión tan maravillosa. Siempre tuve amor por la educación, y la escuela. Lo importante es ser amable con los niños, comprenderlos, mejorar sus conocimientos guiándolos asertivamente, es decir ofrecer a ellos enseñanza de calidad. Los niños estén felices de ir a la escuela y comunicarse felices y sin miedo con su maestra. Eso se logra siendo una maestra justa, honesta, amable, interesante en sus clases y agradable para todo mundo.

 Una maestra se puede ver en un simple contacto con ella al platicar con ella si hay energía, simpatía, calidez, agradable. Ser maestra requiere mucha paciencia, y aprender afrontar los conflictos sin molestarse, pero siempre tratar a tus alumnos con todo tu corazón. Siempre escucharlos con gusto, aconsejarlos con sanos consejos cuando lo pidan. Para un niño, su maestra es la persona que conoce las respuestas a todas las preguntas. Ella enseña a pensar y escribir correctamente. Hay muchas cosas interesantes que aprender. Ella explicará con paciencia y claridad lo que sus niños no entendieron. Por eso sus niños la aman y la aprecian. El carácter de una maestra, es uno de los principales requisitos profesionales.

 Testimonio de una ex alumna de ella: La maestra Alma me dio clases en quinto grado de primaria, es muy amable, honesta y justa. Ella perdonaba todas nuestras bromas porque nos ama. Pero también a veces era muy estricta. Esto sucedía cuando actuamos deshonestamente o decíamos mentiras. Entonces nos explicaba nuestro error y entendíamos que no podemos hacerlo. Su mirada severa es el castigo más insensible para nosotras. Me gustaban las lecciones con ella. Nos explicaba claramente incluso las cosas más complejas y nos enseñó a resolverlo todo por nuestra cuenta, en primer lugar.

 Con ella aprendí muchas cosas nuevas he interesantes. Nos enseñó a que fuéramos honestas, justas, dignas, que cumpliéramos nuestra palabra, y que nunca rompiéramos una promesa. Como ex alumna admiro su paciencia. Aunque todos éramos diferentes logro acercarse tanto que la defendíamos de la opinión de nuestros padres sin que ella se enterara. Nos calmaba, animaba. Estoy feliz de haber sido su alumna y le doy gracias por su comprensión.

 Ella es una muy buena persona, es muy amable, justa y, lo más importante, ¡paciente! No escatima esfuerzo por enseñar. Incluso ahora que ya soy madre de familia y tengo a mi hijo en esta escuela acudo a ella si tengo una pregunta porque sé que recibiere una respuesta honrada. Ella me entiende, y nunca olvidare que fue quien me abrió el camino hacia la edad adulta.  

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