CURRICULUM OCULTO DE UNA MAESTRA (PARTE DOS)
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Una maestra
comprometida con su profesión debe estar atenta a sus estados de ánimo,
capacidades, errores que comete, su estado de voluntad para estar a la altura
de cualquier situación. Para ello debe mejorarse constantemente observándose a
sí misma. Sea claro acerca de qué hábitos o rasgos de carácter desea
deshacerse. Ese es su objetivo. Para ello requiere confianza en sí misma.
Combatir las desventajas reemplazándolas con ventajas. Ser maestra es vivir
dentro de un proceso de preparación continua, es un proceso largo y gradual. El
camino de aprendizaje de una maestra no está sembrado de flores que emanan
olores agradables siempre.
Todas entran al magisterio pensando que es el
camino hacia su gloria y consolidación como misión en su vida. Sin embargo, no
están preparadas para dominar sus propios demonios internos que la estimulan
constantemente a su actitud negativa. En ese camino debe aprender a valorar las
cualidades de otras personas, sus hábitos, y autoanalizarse para ver de cuales
debe deshacerse por ser malas cualidades adquiridas en la experiencia de su
vida.
Cometer errores en la juventud, no es una
derrota definitiva, solo debe saber cuándo retirarse a tiempo. Una derrota en
la juventud puede ser la señal para rectificar el camino ganando experiencia
para conseguir una victoria futura con diferente estrategia. Lo primordial es
programarse mentalmente en sus emociones para que sean positivas, reforzando de
esta forma su carácter para que todas las experiencias le resulten útiles en la
comunicación y obtener el placer del deber cumplido.
Una maestra capaz,
nuca debe apresurarse a sacar conclusiones categóricas basadas en su primera
impresión, especialmente evite las valoraciones negativas. Recuerda que todas
las personas son diferentes, cada persona es única e inimitable. En la vida, no
se debe clasificar a una persona en un determinado tipo ni clasificar a las
personas. A menudo nos sentimos ofendidos por las personas o no estamos
contentos con ellas porque no están a la altura de nuestras expectativas y no
encajan en el marco que les hemos asignado.
Pero las personas
no tienen por qué ser lo que queremos imaginar que sean. Recuerda maestra que
cada persona en su esencia tiene una capacidad única de cambiar. Nunca
confundas el comportamiento de una persona y su personalidad. Al valorar las
acciones de una persona, bajo ninguna circunstancia se debe poner una etiqueta
a su personalidad. Aprenda a aceptar a cualquier persona tal como es, con todas
sus ventajas y desventajas. Para avanzar en la experiencia adquirida de una
maestra, esta debe comprender claramente las condiciones de la tarea.
Definir exactamente
los límites de lo que sabe. En la mayoría de los casos, los errores de decisión
tienen su origen en una limitación ilegal del alcance de la condición. Por ello
es importante siempre reformular las preguntas a cualquier situación,
circunstancia o conflicto. Descubra exactamente qué información le falta para
responder la pregunta del problema. Piensa en cómo puedes encontrar esta
información. No siempre la solución más obvia es la mejor. Si existe un
conflicto o problema no se apresure. Intente ver el problema de una manera
nueva.
Al analizar sus
enfoques fallidos para encontrar soluciones, respóndase usted misma ¿están
estos enfoques estereotipados? ¿Cuáles son sus estereotipos? ¿Por qué no son
adecuados? Si llevas mucho tiempo dándole vueltas a una tarea, te sumergiste en
ella, pero sin éxito, deja de pensar en la tarea, no pienses en ella por un
tiempo, haz otra cosa. Su mente subconsciente trabajará en el problema en sí y,
tal vez, produzca el mejor resultado. Recuerde maestra que la inteligencia no
se limita a la memoria, la velocidad de pensamiento o la cantidad de
conocimientos.
La mente incluye varios rasgos de
personalidad. No es el cerebro el que piensa, sino la persona a través del
cerebro. Pocas mentes perecen por el desgaste; la mayoría se oxidan por un uso
incompleto. Aprovechando cada oportunidad para poner tu cerebro a trabajar. Es
casi imposible sobrecargarlo. La tenacidad y la perseverancia pueden compensar
la velocidad de pensamiento insuficiente.
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