CONDOLENCIAS
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
¿Qué le dices a alguien que ha perdido a un ser querido? A menudo buscamos que decir, y al ver que no lo conseguimos recurrimos al google o todo lo que se comercializa para dar consuelo. Se trata de dar compasión por la muerte de un ser querido. Existen miles de comentarios en redes. Anteriormente se enviaba un telegrama ante la falta de teléfono. Pero, ¿qué significa realmente? ¿Es mejor ser honesto o apoyarse en esos escritos? Me han tocado muchos amigos y familiares verlos partir y despues de las condolencias que por cierto no me gusta darlas reflexiono en que por más que se diga en ese momento no es suficiente.
En varias ocasiones he escrito sobre de ello como si estuviera practicando la forma de decirle a mis hijos cuando crea que yo que voy a morir ¿Qué le dices a alguien cuando sucede lo impensable? Las pérdidas humanas no paran, se escuchan por todos lados, se lamentan la perdida de tantas personas. Una vida en la que unos lloran y otros celebran. La muerte siempre está dando vueltas sobre nuestra cabeza y aquellos que tienen la sentencia encima por una enfermedad terminal no hay palabras para tranquilizarlo ¿Hay palabras que se deben decir, otras que se deben evitar?
Algunos permanecen sin hablar, pero están allí frente a su ser amado. No es posible ahuyentar la tristeza, y solo queda consolarnos. Unos escriben cartas al muerto despues del duelo, y comentan lo doloroso que es su perdida ¿cómo entender entonces el acto de escribir que comenta expresamente una pérdida? La muerte es definitiva, es la fecha límite de la vida de la persona. El muerto ya no puede decir nada, pero siempre habrá algo para escribir, lo difícil es encontrar el punto de encuentro entre el vivo que lo extraña y el muerto que ya no escucha.
Se trata, por tanto, de un enfrentamiento entre un pequeño trozo de papel, y los sentimientos. Un desequilibrio entre lo que se redacta en las teclas o con la pluma en mano y la muerte implacable. Antes se anunciaba la muerte de una persona gritando por las calles a una o varias personas se les pagaba para que lo hicieran y dieran a conocer la noticia. - ¡Oren por el alma de “Fulano” que hoy se fue de este mundo! En algunos pueblos se pegaba un cartelón en donde se anunciaba la persona fallecida, la hora de su muerte, su esposa (o), hijos y el lugar donde seria velada, al final se pedían oraciones por ella.
Para el siglo XX, surgió la impresión del cartel. En algunas casas se ponía una libreta para que los que acudieran expresaran sus condolencias por escrito. Despues vino la moda de enviar flores, lo cual es el camino más fácil para no acudir, pero un poco impersonal. Los psicólogos han dividido el duelo en partes, como si esto fuera posible, pero siguiéndole sus definiciones, es como pensar que nosotros somos los que definimos cuando se termina el duelo. Nos dicen que inicia con Entumecimiento, cuando uno es incapaz de asimilar lo que ha sucedido.
Anhelo, cuando uno está preocupado con pensamientos sobre los muertos. Desesperación, cuando te das cuenta de que la persona que murió nunca volverá. Y, finalmente, la reorganización, cuando se puede aceptar lo sucedido y se admiten nuevas perspectivas. Se pensó que sería bueno darle unos días sin trabajar al doliente para que aclarara sus ideas. En 1927, la experta en código social Emily Post sugirió que el tiempo normal para el período de duelo formal de una viuda era de tres años.
Un par de décadas más tarde, se pensó hasta los seis meses. Y en 1972, la autoridad académica psicológica sugirió que las personas en duelo deberían intentar reanudar una vida social normal solo unas pocas semanas después del funeral. Los funerales se han acortado, los velorios y las ceremonias se han cancelado. La popularidad de la cremación como método puede explicarse en parte por el ahorro de tiempo, dinero y desgaste que proporciona en comparación con arreglos más tradicionales con ataúdes, palas, y los molestos tramites ante la autoridad.
Hoy en los funerales hay menos gente que llore (Antes se contrataba a Plañideras, con eso se aseguraba el llanto) Para lamentar este hecho, tratamos de captar la esencia de la vida de alguien o al menos el papel que esa persona jugó en nuestra propia vida. Cualquier consuelo real es difícil de dar. A veces cuando escribes tratas de resumir todo lo que recuerdas de su vida, y es una oportunidad para pensar lo que esa persona representa en nuestra vida lo que hemos perdido.
Dar condolencias es pensar a quien se las damos y, que seamos sinceros, allí no importa la elegancia de las palabras sino la honestidad, que salga del corazón. Cuando alguien da las condolencias en ocasiones nos puede quedar esa duda ¿Sera cierto, lo que dice, es sincero? ¿Por qué no tendemos a enfatizar los lados buenos de la persona que ha fallecido?
Uno no debe pretender saber cómo se siente alguien, ni asumir que debe haber sido un alivio para la persona que finalmente tuvo que morir. Es muy barato o corriente decirle a esa persona que el tiempo cura todas las heridas, como también lo es que quien ya no están debería haber querido que los que estamos aquí fuéramos felices y agradecidos.
La muerte de un hijo, no hay palabras para lidiar el dolor de un padre o una madre, el dolor golpea con tal fuerza que el corazón se rompe. Para los familiares no todas las muertes significan igual, unas se caracterizan por un gran dolor, otras por el silencio y unas más por la vergüenza (Se dedicaban ser ladrones, bandidos, narcotraficantes, ect) ¿cómo manejar el duelo en las redes sociales?
Puedes usar la página del difunto para compartir historias y recuerdos. Precaución para respetar a la familia. Nuestras formas de expresar el duelo han cambiado. Con las plataformas sociales, el proceso de duelo ha adquirido un carácter más colectivo y público que antes. Hay memoriales especiales en línea donde se pueden dejar las condolencias. Facebook se ha ocupado del problema de los muertos convirtiendo sus cuentas en una especie de sala conmemorativa o que el muerto se la pueda dejar a un encargado como si fuera una herencia.
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