MADRES AGRESIVAS EN LA ESCUELA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano
FESC- UNAM
No es un secreto para nadie que los
profesores, y los padres son humanos. Los profesores suelen ser moderados y
agradables en la comunicación por el nivel de su educación, o desarrollo, pero
no sucede lo mismo con algunos padres que utilizan verbalización altisonante,
grosera y un sinfín de malas palabras. Los profesores por muy experimentados
que sean para calmarlas, en muchas de las ocasiones no logran tranquilizarlas.
Por lo general este tipo de madre de familia es persistente y cada uno de su
conflictos y problemas tanto de relación como económicos los descarga sobre el
hijo y el profesor.
Es una madre cuya frustración la hace que
actué accionando y calificando negativamente a todo el mundo que este cerca de
ella. La madre cuyo comportamiento es inapropiado vigila la reja de la escuela
y desacredita cualquier trabajo del profesor, va en contra de lo que dicte la
disciplina de la escuela y su ataque no solo alcanza al profesor de grupo, sino
que en sus conflictos personales involucra a la dirección. Se dan casos que el
niño aprende este tipo de comunicación y la repite creyendo que es una broma de
buen gusto para que su madre lo alabe al comentársela.
El mal humor de una madre lleva a que
descalifique la labor del profesor y la escuela en general. Para ella la culpa
la tiene el profesor ¿Qué sucede cuando el profesor y el padre de familia
convergen con su mal humor un día malo para ambos? Por supuesto que esta
situación se presenta y basta una mala actitud en los gestos para que se
provoque el conflicto perdiéndose todo tipo de dialogo y convirtiéndose en
contendientes por algo insignificante. Las amenazas llegan desde el padre o la
madre, y el profesor las amortigua hasta cierto límite para no hacer más grande
el conflicto, pero la madre insiste tanto que lo lleva a la sociedad de padres
de familia, y se da a la tarea en juntar madres o padres afines con una
molestia semejante.
El conflicto no se quedar allí, lo
trasladaran a la supervisión escolar y a los medios de comunicación. La
naturaleza del conflicto va creciendo con declaraciones sin sustento, sin
razonamiento hasta un juicio sumario ante las autoridades superiores. Un
conflicto que pudo pararse en un inicio, por ejemplo: Una madre a la que se le
solicito que su hijo llegara temprano a la hora de entrada y la madre continuo
sin atender las normas de la escuela, se le cito debido a que su hijo no
trabaja, llego golpeado, se duerme, no desayuna etc. Tales situaciones
claramente tienen un impacto negativo en el trabajo escolar en los profesores
en lo general como para el profesor involucrado.
El ataque abierto sobre el profesor
contribuye a una disminución de la autoestima, una disminución de la
eficiencia, un aumento de los conflictos dentro del equipo escolar por los
señalamientos que aprovechan otros profesores en contra del profesor el cual
les cae mal, o su personalidad es burlesca e inmadura. El profesor sufre al
verse atacado y observar el morbo en el rostro de sus compañeros de trabajo,
pero además se da cuenta que el Director lejos de ayudar con una intervención
se alía a la madre para sentirse seguro que él no será atacado. Un director
cuya obligación es razonar el conflicto y defender lo justo, prefiere esconder
la cara, y que la bola de nieve ruede.
El profesor con experiencia lo primero que
hace, es abrirse al dialogo de frente, dando la cara, sin embargo, existen
madres cuya formación social, escolar son inadecuadas, con demandas
irracionales, groseras que disfrutan el escándalo en cualquier situación,
dañando a cualquier persona que pase cerca de ellas (Peleadas contra todo lo
que se mueva). Son personas que les produce placer sus antisociales relaciones,
y tienden a provocarlas bajo el mínimo pretexto. Buscan la atención de las
personas, por eso gritan, amenazan, determinan el límite del escándalo. Ellas
provocan con la intención que profesor se amedrente y ceda a sus caprichos. Los
profesores aprenden a responderles con calma, educadamente, y esperan
reciprocidad respetando su dignidad.
Reconocen sin levantar la voz, o se excusan
cuando observan el furor en los ojos de la madre. Son madres que no saben
calmarse, se comportan explotando sus frustraciones lo que las convierte en víctimas
de la vida. Con ellas es difícil discutir asuntos importantes sobre la
educación de su hijo. ¿Con ese tipo de madres, lo mejor es no hablar cara a
cara con ella hasta que esté presente el director de la escuela? Pero ¿Qué pasa
cuando el director toma partido por revancha personal en contra del profesor o,
es, el mismo director quien manipulo a la madre para el conflicto?
Un profesor experimentado, la escuchara sin
interrumpirla, en silencio, con una sonrisa comprensiva y amigable. Hay que
escuchar todo lo que tenga que decir. Importante, es no tomarse a pecho los
descalificativos, solo escuchar y preguntarle con una postura abierta y
mirándola a la cara. Darle tiempo para que se desahogue y se calme. Dejar en
claro que el trabajo que se hace es en beneficio de niño. Si, el profesor
realmente tiene la culpa, debe admitirlo en ese dialogo de comprensión y
arrepentimiento (Sin arrogancia, soberbia)
Se admite en voz suave, y se pide disculpa.
Por el contrario, si considera que las demandas y reclamos no son razonables,
espere hasta que la madre o el padre se calme, o finalice el diálogo, ofrezca
reunirse en otro momento que sea más conveniente para usted y el padre, por
ejemplo, en la oficina del director. o en la sala de profesores. Recuerda
profesor que, en la escuela, eres tu quien tiene el control de la situación,
así que toma con calma, no te tomes a pecho lo que te digan, ni seas
quisquilloso o burlón o expreses lenguaje susurroso, ininteligibles, para que
no arruines ¡Más! el estado de ánimo. Los malos pensamientos para defenderte
alteran aún más la situación. Piensa en positivo para ser aceptado (Dar es
recibir) Paciencia, razonamiento, mente fría.
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