sábado, 23 de septiembre de 2023

 

MONUMENTOS Y CALLES EN MAZATLÁN

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUIRAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.

 Históricamente, la escultura monumental, sirvió para cubrir necesidades políticas de legitimación de los gobiernos. Fue símbolo de “adelanto cultural”, promovió a “los próceres” a quienes había que imitar y expresó emblemáticamente “la obra pública” del gobierno. Debe tenerse en cuenta asimismo la importancia de la visión en cuanto a la necesidad de que las ciudades poseyeran espacios públicos verdes y se crearan parques y plazas; así la naturaleza se domesticaba con trazados y plantas exóticas. Una de las manifestaciones se dio en el gobierno de Quirino quien destruyo el ecosistema para llenarlo de cemento y le llamo trasformación estética de la ciudad.

 En este proceso se incluyó su nombre a la avenida que lo atraviesa como auto homenaje y reconocimiento de su glorioso pasado colonialista. En su gobierno las actividades artísticas se vieron disminuidas, se dejó de apoyar la literatura, la nueva tendencia era la destrucción del medio ambiente y trazar avenidas que dejaran hacer negocio a la elite Mazatleca, siguiendo el modelo extranjero de su raza. Se apropió de todos los lugares construyendo edificios. Solo le faltó alcanzar los campanarios de las Iglesias como referentes urbanos. El bronce hizo su aparición para profanar las calles

La imposición de las ideas subliminales tiene su efecto incurable en el Imperialismo de Agustín de Iturbide y su entrada triunfal a la Ciudad de México, se plasma en la entrada de la mayoría de los pueblos escondiendo el propósito reverencial a los Reyes. Es una infección incurable para los que siguen reviviendo en sus mentes sin que pase el tiempo. Algo sucede con la trasmisión de los genes que se continua con la vieja idea Romana de imponer y pagar con impuestos públicos, los grandes monumentos y nombres de calles para satisfacer a personajes. José Alfredo Jiménez, López Portillo, los Beatles me recuerdan al Rodin.

Cada vez son más los monumentos en las calles y parques. Monumentos que difícilmente alcanzan el símbolo que se dice representan. La calle con el nombre de Quirino Ordaz Coppel es una arbitrariedad y fanfarronería. Se van sustituyendo los símbolos y surgiendo personajes invertebrados que no representan absolutamente nada en la sustancia. Un monumento exige ser una posición digna de sus atributos como ser humano. Un ser humano que haya sido tranquilo en su vida personal, que su figura sea enriquecedora de las próximas generaciones y no una figura en el poder que utiliza el dinero público para sus posturas teatrales. ¿Con quién conecta el personaje? A la ciudad le faltan monumentos de obras artísticas destinadas a producir una emoción instantánea y sensible y que se levante para las masas.

Que posea belleza plástica, armonice con el entorno que ocupa, bien colocada que le de gloria a la vista ¿A quién inspira Quirino, José Alfredo, Beatles? ¿Qué artes representan? Ofrecerle coronas cada aniversario de su muerte, es un concepto meramente faccioso para que las matronas del gobierno se regodeen. Revisemos las calles y las obras de cada personaje ¿Qué representan en lo popular, artístico, cultural? ¿Cuál es su importancia? Revisemos la estética, simbolismo, las obras, su reconocimiento. Si analizáramos con razonamiento nos daríamos cuenta que tales razonamientos no existen y que sus nombres en ellas solo es abuso de poder al que están acostumbrados desde la colonia española. Los cientos de arcos a las entradas de los pueblos cuyo costo son millones de pesos. Las calles y los monumentos con tintes de héroes cuya adjudicación no definen la personalidad del individuo ¿Valía social? ¿Llamar la atención en su arrogancia?

 El ejemplo aquí esta, solo nos falta ponerles frente a las tres islas en su hotel al mar Bahía de Quirino (Para dar una definición rápida y comprensible). La percepción del arte es un patrimonio de los ojos que aprenden a valorarlo y sus excesos de los ojos de un gobierno borracho que utiliza su punto de vista para denominar y valorar obras a su entender, aplicando su criterio que no distingue entre arte y vicio. La pauta en las artes se debate en su desafío, pero quien la valora no distingue por su mal gusto y aplica su intencionalidad llevando consigo la carga de su mal gusto. Estética y la intención son cosas diferentes, una le despoja el carácter a la otra cuando se inclina lo popular sin reflexión.

Resulta interesante valorar el bagaje en el patrimonio modesto de quien decide y lo dispersa imponiéndole nombres y monumentos de sus Dioses a adorar. Es la conversión de personajes vinculados a la psique personal, a la colonización de sus ideas y se las desea trasmitir al pueblo. No solo es el municipio o el pueblo sin dinero en sus arcas públicas quienes contratan a escultores vaciadores de cobre para llevar a cabo la labor “No la obra de arte” Las estatuas de los prohombres de la historia política y la corrupción institucionalizada, recurrieron a los artesanos locales para obtener este propósito.

Borraron las estatuas de los cultos reinterpretando a los incultos gobernantes según los dictados de sus apetitos en lambisconería futurista. Las calles se comenzaron a llenar de estatuas para alcanzar su objetivo en ser un digno representante de un protagonista de la historia. Una estatua que desacredita y desplaza a los símbolos patrios. Seres políticos perseguidos a priori. Unos monumentos que servían como guía pedagógico para que el pueblo recibiera el mensaje al observarlos. Hoy todo es lodo. El bello y útil Quirino en el campo de la expresión popular sin valor real.

El problema no tiene aún respuestas claras, sobre la sana administración y si se llevó el dinero, pero el buen gusto de la elite ya definió encontrar su nombre en la calle para dar constancia de la contaminación colonial. Indudablemente es uno de los prototipos nos acercan al pedestal de la ignorancia en la que nos encontramos. Un gato hecho león decorativo con utilidad alegórica que se empeña algo vanamente en transmitir la fortaleza de los caídos en la contienda. Allí está, José Alfredo, los Beatles, Quirino, como símbolo del hecho histórico. En el caso de José Alfredo da la impresión de que uso material barato y de mala calidad y requiere una urgentísima restauración o de plano vaciar con mejor material uno nuevo ya que la falta de los cuidados necesarios lo ha oxidado por suerte reversible.

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