MONUMENTOS Y CALLES EN MAZATLÁN
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUIRAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC Universidad
Nacional Autónoma de México.
En este proceso se
incluyó su nombre a la avenida que lo atraviesa como auto homenaje y
reconocimiento de su glorioso pasado colonialista. En su gobierno las
actividades artísticas se vieron disminuidas, se dejó de apoyar la literatura,
la nueva tendencia era la destrucción del medio ambiente y trazar avenidas que
dejaran hacer negocio a la elite Mazatleca, siguiendo el modelo extranjero de
su raza. Se apropió de todos los lugares construyendo edificios. Solo le faltó
alcanzar los campanarios de las Iglesias como referentes urbanos. El bronce
hizo su aparición para profanar las calles
La imposición de las ideas subliminales tiene su efecto
incurable en el Imperialismo de Agustín de Iturbide y su entrada triunfal a la
Ciudad de México, se plasma en la entrada de la mayoría de los pueblos
escondiendo el propósito reverencial a los Reyes. Es una infección incurable
para los que siguen reviviendo en sus mentes sin que pase el tiempo. Algo
sucede con la trasmisión de los genes que se continua con la vieja idea Romana
de imponer y pagar con impuestos públicos, los grandes monumentos y nombres de
calles para satisfacer a personajes. José Alfredo Jiménez, López Portillo, los
Beatles me recuerdan al Rodin.
Cada vez son más los monumentos en las calles y parques.
Monumentos que difícilmente alcanzan el símbolo que se dice representan. La
calle con el nombre de Quirino Ordaz Coppel es una arbitrariedad y
fanfarronería. Se van sustituyendo los símbolos y surgiendo personajes
invertebrados que no representan absolutamente nada en la sustancia. Un
monumento exige ser una posición digna de sus atributos como ser humano. Un ser
humano que haya sido tranquilo en su vida personal, que su figura sea
enriquecedora de las próximas generaciones y no una figura en el poder que
utiliza el dinero público para sus posturas teatrales. ¿Con quién conecta el
personaje? A la ciudad le faltan monumentos de obras artísticas destinadas a
producir una emoción instantánea y sensible y que se levante para las masas.
Que posea belleza plástica, armonice con el entorno que
ocupa, bien colocada que le de gloria a la vista ¿A quién inspira Quirino, José
Alfredo, Beatles? ¿Qué artes representan? Ofrecerle coronas cada aniversario de
su muerte, es un concepto meramente faccioso para que las matronas del gobierno
se regodeen. Revisemos las calles y las obras de cada personaje ¿Qué
representan en lo popular, artístico, cultural? ¿Cuál es su importancia?
Revisemos la estética, simbolismo, las obras, su reconocimiento. Si
analizáramos con razonamiento nos daríamos cuenta que tales razonamientos no
existen y que sus nombres en ellas solo es abuso de poder al que están
acostumbrados desde la colonia española. Los cientos de arcos a las entradas de
los pueblos cuyo costo son millones de pesos. Las calles y los monumentos con
tintes de héroes cuya adjudicación no definen la personalidad del individuo
¿Valía social? ¿Llamar la atención en su arrogancia?
El ejemplo aquí esta,
solo nos falta ponerles frente a las tres islas en su hotel al mar Bahía de
Quirino (Para dar una definición rápida y comprensible). La percepción del arte
es un patrimonio de los ojos que aprenden a valorarlo y sus excesos de los ojos
de un gobierno borracho que utiliza su punto de vista para denominar y valorar
obras a su entender, aplicando su criterio que no distingue entre arte y vicio.
La pauta en las artes se debate en su desafío, pero quien la valora no
distingue por su mal gusto y aplica su intencionalidad llevando consigo la
carga de su mal gusto. Estética y la intención son cosas diferentes, una le
despoja el carácter a la otra cuando se inclina lo popular sin reflexión.
Resulta interesante valorar el bagaje en el patrimonio
modesto de quien decide y lo dispersa imponiéndole nombres y monumentos de sus
Dioses a adorar. Es la conversión de personajes vinculados a la psique
personal, a la colonización de sus ideas y se las desea trasmitir al pueblo. No
solo es el municipio o el pueblo sin dinero en sus arcas públicas quienes
contratan a escultores vaciadores de cobre para llevar a cabo la labor “No la
obra de arte” Las estatuas de los prohombres de la historia política y la
corrupción institucionalizada, recurrieron a los artesanos locales para obtener
este propósito.
Borraron las estatuas de los cultos reinterpretando a los
incultos gobernantes según los dictados de sus apetitos en lambisconería
futurista. Las calles se comenzaron a llenar de estatuas para alcanzar su
objetivo en ser un digno representante de un protagonista de la historia. Una
estatua que desacredita y desplaza a los símbolos patrios. Seres políticos
perseguidos a priori. Unos monumentos que servían como guía pedagógico para que
el pueblo recibiera el mensaje al observarlos. Hoy todo es lodo. El bello y
útil Quirino en el campo de la expresión popular sin valor real.
El problema no tiene aún respuestas claras, sobre la sana
administración y si se llevó el dinero, pero el buen gusto de la elite ya
definió encontrar su nombre en la calle para dar constancia de la contaminación
colonial. Indudablemente es uno de los prototipos nos acercan al pedestal de la
ignorancia en la que nos encontramos. Un gato hecho león decorativo con
utilidad alegórica que se empeña algo vanamente en transmitir la fortaleza de
los caídos en la contienda. Allí está, José Alfredo, los Beatles, Quirino, como
símbolo del hecho histórico. En el caso de José Alfredo da la impresión de que
uso material barato y de mala calidad y requiere una urgentísima restauración o
de plano vaciar con mejor material uno nuevo ya que la falta de los cuidados
necesarios lo ha oxidado por suerte reversible.
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