UN DIRECTOR DE ESCUELA DEBE PERSUADIR, ¡NO MANIPULAR!
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en desarrollo Humano FEC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
En el trabajo, de cada director de escuela, es esforzarse por
alcanzar el éxito, y el éxito implica, si no la posición de líder de opinión,
al menos el control de la situación. En la vida cotidiana y en la comunicación
con amigos esperamos comprensión y, de la vida en general, el cumplimiento de
los deseos. A menudo envidiamos a las personas que tienen cierto “carisma”
natural y son capaces de liderar a la gente.
El poder de persuasión no es un encanto natural, sino una
habilidad necesaria para la vida que puede y debe aprenderse., sin rebasar los
límites y caer en la manipulación. Persuadir se basa en la capacidad no sólo de
escuchar, sino de comprender al participante, empatizar y tomar su posición.
El director de una escuela debe aprender hablar el idioma de
los niños, jóvenes, maestros y de los padres de familia, incluido el uso de
gestos y lenguaje corporal no verbal. Un papel importante lo juega el
desarrollo de la memoria. La falta de capacidad de un director para recordar
nombres es una limitante. Los maestros y padres de familia lo toman como una
desatención, “Grosería” o indiferencia hacia ellos, lo que conduce al fracaso
de las relaciones o la negativa a cooperar con él. Si el director usa mal las
palabras generara un impacto negativo en quien lo escuche, por lo que debe
aprender a comunicarse, y si es deficiente en esta habilidad actuar para
desarrollarla y superar esa barrera. Es una habilidad que el director debe
tener bien desarrollada ya que su trabajo como director es facilitar el entendimiento
mutuo con todos los actores.
La buena comunicación
sin manipulación o exageración es una herramienta de trabajo indispensable.
Otra área cognitiva a desarrollar es la psicología, saber que cada maestro,
padre de familia, niño es diferente, y cada uno necesita su propio enfoque
especial para que la comunicación sea efectiva y beneficiosa para ambas partes.
Es fácil encontrar un lenguaje común con personas de ideas afines, pero es
difícil llegar a un acuerdo con aquellos que son sorprendentemente diferentes a
nosotros y la comunicación a menudo parece imposible. Es difícil cuando el
director no se ocupa de resolver sus deficiencias.
No es imposible. Un padre de familia, maestro se convierte en
un antagonista, y reacciona con hostilidad cuando el director no está
competente en estas dos habilidades. Cualquier idea que desee implementar se
bloqueara desde antes de ser iniciada. Antes de ser director el maestro debe
trabajar para aprender a desarrollar las habilidades para alcanzar sus
expectativas. Una dirección de escuela no es un premio para quien lleva más
años trabajando mal al frente de las aulas.
El maestro debe
trabajar a diario en su comunicación, su práctica ofreciendo claridad. Es un
director quien introduce a sus maestros en las técnicas de influencia
psicológica, siempre manteniéndose en la línea humanista y no en la arrogancia
ingrata al imponer o manipular a los maestros, padres de familia o niños para
beneficio personal. Convencer con evidencia y hechos. Que los maestros que lo
escuchan y observan sirvan de influencia positiva, y que las críticas que le
expresen vayan bajo estricto razonamiento y con criterio.
Para algunas personas
ese don les es otorgado por la naturaleza, pero a muchos directores les resulta
difícil adquirir esas habilidades, y fallan cuando desean influir en su equipo
de trabajo o con los padres de familia, por eso es necesario trabajar en ello
¿Qué tiene que hacer? Primero estar consciente que tiene esa deficiencia para
actuar en ella. Checar su comportamiento ¿Los maestros ceden por cansancio, se
someten para no tener conflictos? ¿Qué posición asumen con su comportamiento
como director? ¿Su poder de persuasión es adecuado o termina siendo
autoritario? ¿Usted como director les agrada a los niños, maestros, padres de familia,
o a cuantos les agrada? ¿Qué tiene en común con sus maestros, que los une, que
comparten, como piensan en sus valores sociales, morales, políticos?
Un director debe buscar puntos en común para mejorar las
relaciones con los maestros. La comunicación informal en el trabajo es ideal
para esto. Lo más importante es establecer una conexión de inmediato, porque
genera buena voluntad y confianza en cada conversación posterior. Tómese el
tiempo para charlar e identificar al menos una pasión en común, ya sea su
equipo de béisbol, futbol, o su programa de televisión favorito con cada uno de
sus maestros.
No trate de elogiar
por quedar bien, eso es manipulación, solo se elogia lo que se merece y tiene
mérito, el hacerlo sin sentido es una falta de respeto.
Un director que se la pasa elogiando “Cae mal, y se le pierde
el respeto” Conforme sea usted en su trato personal con cada maestro, este le
pagara con la misma moneda. Un director, no se debe olvidar nunca del
cumpleaños de uno de sus maestros, no debe cambiar de grado por el hecho de
molestarlo. Ser amable con todos (Maestros, padres, niños) El director debe dar
el ejemplo siempre.
Con su comportamiento a sus colegas con quienes quiere
construir relaciones positivas. Los maestros siguen al director amable, atento,
que les permite servir para apoyarse siempre que sea posible. Recuerde que ser
director de la escuela, es el lugar que todos están observando buscando pistas
para comprender cómo pensar, sentir y actuar. Por tanto, la persuasión honesta
puede ser muy poderosa cuando proviene desde la dirección. Un maestro
satisfecho rinde mejores cuentas en cuanto a productividad sin importar las
circunstancias. Los maestros cumplen con sus obligaciones, pero frenan sus
iniciativas cuando el que dirige la dirección se resiste a cualquier cambio
beneficioso.
Se resisten a directores que solo hacen promesas incumplidas,
a los que les quitan el tiempo en reuniones sin frutos, a los directores que no
cumplen con sus deberes, responsabilidades y obligaciones. Si quiere que la
escuela progrese, es el director con sus acciones quien debe asumir un
compromiso consigo mismo. No por ser el director siempre se tiene la razón. Las
obligaciones deben ser voluntarias para que las maestras las cumplan. Si usted
como director le hace una promesa bajo presión a una maestra o ha todos, se
convertirá en una carga desagradable para usted.
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