ESTADOS UNIDOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano. FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
La primera vez que fui a los EE. UU fui a Tijuana y de allí a
ese pais. Fui de vacaciones a las Vegas Nevada en autobús Greyhound. Luego
comencé a viajar en varias ocasiones principalmente a fin de año. Recibí una
licencia de conducir en ese país, despues de aplicar un examen totalmente en
ingles sobre las reglas para conducir. Recuerdo que deseaba ir en avión, pero
me molestaba el tener que andar en taxis en aquella ciudad, así que me fui en
mi carro en la segunda ocasión. Estando allá, me di a la tarea de preguntar los
requisitos para rentar un automóvil. Me pidieron una tarjeta de crédito,
licencia, llenar un formulario y mi pasaporte. Al preguntarles ¿Cómo regresar
el automóvil?
Usted puede traerlas a la oficina o dejarlas en una de las
oficinas en otro de los estados antes de salir de estados unidos. Se me hizo
muy fácil sin mayores tramites. Lo primero que me llamo la atención fueron los
grandes estacionamientos con varios pisos. Aunque ya había visto algunos de
ellos en la ciudad de México, por ejemplo, cuando me hospedaba en el hotel Casa
Blanca, al frente estaba uno que lo utilizaba cuando iba a tomar café al
Sanborns de la avenida Reforma.
Todos los automóviles salían por la misma entrada en la
ciudad de México, pero en estados unidos su salida estaba por otra calle. El trafico
en las ciudades de estados unidos es muy fluido a excepción de las carreteras
(Autopista) que conectan a los Ángeles California. El atasco para ir a
Disneylandia es enorme con colas de varios kilómetros y un promedio de 30
millas o menos (50 a 60 km por hora). La ciudad de los Ángeles es una de las
más desarrolladas en cuanto a carreteras que se conectan tanto por el sur, como
el norte y oriente. Grandes carreteras cruzan la ciudad en diferentes
direcciones.
Son difíciles de manejar puesto que cuentan con cientos de
anuncios de salida en inglés y la distancia para acomodarte en el carril
correspondiente es corta. De hecho, las carreteras aquellas me fascinaban por
su calidad y amarre de las llantas, así como el cuidado que le ponen cuando
están reparando un espacio. No hay cruces de peatones en medio de la carretera,
ni topes molestos. Observas que prácticamente nadie anda a pie ni siquiera para
ir a la tienda de la esquina de su casa. Por todas partes hay señalización,
hasta en los senderos de los parques con su letrero indicando la ubicación y
los posibles peligros.
El trasporte público circula con un horario establecido y
estaciones fijas (nadie se baja a media cuadra o se sube). Tambien es costumbre
que las personas que van en el mismo rumbo de trabajo se acompañen en un mismo
automóvil. Los miembros de la familia cada uno tiene su automóvil propio
(Incluso los jóvenes a partir de los 15 años de edad) Los adultos mayores
gustan de comprar carros casa que los mantienen en sus patios para cuando
desean viajar. Y qué decir de los enormes rascacielos, son edificios de cientos
de pisos. Para mí era relevante el progreso económico de esa parte del país del
norte.
El contraste me llego en la ciudad de San Diego y su Isla
Coronado que la visitaba por primera vez. Me veía rodeado de edificios modernos
y antiguos y todos ellos bañados de luces de navidad. Me dije; vale la pena
caminar un poco por el centro y me di a la tarea de recorrer varias cuadras.
Encontraba tiendas atestadas de gente con múltiples ofertas. Las casas no
presentaban grafiti, ni la gente se te queda viendo con morbo, pasas
impercibido.
Recordé Paris y su centro con un metro enorme en donde
cientos de personas viajaban tranquilamente a diferencia del metro de la ciudad
de México con personas apiñonadas en vagones muchas de las veces sucios y el
olor a sudor que despiden los trabajadores cuando regresan de sus labores.
Estados unidos con su sistema de calles y carreteras perfectamente desarrollado
al igual que Francia, sobre todo la carretera que conecta a Versalles con el
centro de Paris. Todo me sorprendía y miraba sin parpadear reflexionando
¿Cuándo mis ojos verán esto en México? En donde las calles están atestadas de
peatones, puestos de venta sobre las banquetas, los vendedores gritando sus
ofertas.
Los pavimentos prácticamente rotos, las tuberías y los
drenajes brotando aguas negras con olor fétido. El trasporte público quizás el
más infame del mundo. Los urbanos prácticamente como camiones de carga de
animales y que generalmente llegas dos o tres horas más tarde que las
programadas en su ruta o nunca llegas. Son los contrastes entre ¿Cómo viven las
multitudes? (no soy exagerado). En México de acuerdo a la visión de los
gobernantes todo brilla a oro y las personas caminamos sobre terciopelo o
algodón de feria.
Las ratas que corren por las calles, para los gobernantes son
conejos que se enfadaron de vivir en el campo. El tráfico, la velocidad, el
alcohol, las calles destrozadas son el coctel que a menudo nos proporciona una
vida con muerte prematura. En las ciudades de México es poco probable que
encuentres un estacionamiento y más aún probable que cuando regreses el
automóvil ya no este (Robado o saqueado). Nuestros índices de delincuencia se
maquillan las cifras y no es seguro caminar a pie por las noches.
La probabilidad de
encontrarte con un delincuente es muy alta. En nuestras ciudades es necesario
comprar agua embotellada o atenerte al riesgo de la Salmonella, E. Coli,
parásitos, intoxicación por metales como el arsénico, etc. No hay ciudades
limpias y de ello actualmente ni la blanca Mérida se escapa. Puedes subir a la
torre latinoamericana (San Juan de Letrán) y desde arriba observar el majestuoso
smog que intoxica a las personas (No, es una película, es realidad). Pero en
México hay mucho por hacer, entre ello museos, librerías, paseos que son
interesantes, sin dejar fuera al apestoso Xochimilco y sus trajineras.
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