miércoles, 3 de mayo de 2023

 


HUMILLACIÓN Y GOLPES A LOS NIÑOS

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 

En México, casi dos tercios de los mexicanos consideran aceptable golpear a los niños, según ellos para que entiendan y obedezcan, que no hagan travesuras. Los padres abusan física y psicologicamente de ellos. Hay una nueva oleada de padres jóvenes que desean cambiar el trato para con sus hijos. Estos van cambiando de actitud agresiva por cariñosa, amable. Otros consideran que unos golpes de vez en cuando ayudan. En los pueblos de México, tanto el padre como la madre pueden agarrar un palo y romperle la cabeza al niño, o una mano por el hecho de que el padre se justifica que llega de mal humor, cansado, y que el hijo andaba en la calle, regresando tarde.

 

 Si, un niño es acusado por un vecino o se desata un escandalo por alguno de sus familiares el problema lo resolverá la madre primero dándole de cintarazos y al llegar el padre continuará con una paliza. Pero se pone peor la situación si el padre regresa a casa borracho “Corregir alcoholizado es pésimo” Es claro que este tipo de padres no conocen lo que es educar con amabilidad, ternura y comprensión. El simple hecho de que a un niño se le caiga un vaso con agua y que decir si es la leche brota la dureza de inmediato. En ocasiones es la madre la que trata de protegerlo y en otras es ella la infame. El método de crianza mexicano es autoritario rechazando toda defensa y comprensión porque según ellos no desean que se conviertan en lo que sus padres los convirtieron. Hay resentimiento, frustración, manipulación, control absoluto y total por métodos abusivos, tratándolo peor que un trapo viejo.

 

 La generación inmediata posterior crecio en condiciones donde la pandilla eran los vecinos de la cuadra. Se sentaban en la esquina a platicar y jugar, no se vendían drogas, ni existía el peligro actual, se caminaba por las calles seguro, sin embrago también los golpeaban. Muchos de aquellos niños aprendieron a golpearse entre ellos, algunos se dedicaron en su juventud a vender drogas de moda como la marihuana y con el producto de la venta se emborrachaban. Unos terminaron en la cárcel a edad temprana, otros murieron. Los padres con posibilidades los metian a estudiar karate para que se defieran, y no los lastimaran en la escuela sus compañeros.

 

Habia preocupación en los padres, pero no tanta como hoy. Pocos niños sobrevivieron a esos ataques de furia de sus padres sin quedar dañados psicológicamente, y las cosecuencias en la sociedad en la que vivimos se siente. La educación de nuestros abuelos y la de nuestros padres transito en un entorno de violencia familiar, no había adulto que no se metiera a corregir a cualquier niño sin que este fuera suyo. El abuso de los padres se escribió con crueldad en donde se enseñaba a cintarazos, cachetadas, golpes humillando al niño. Ahora mismo existen muchos padres que añoran el placer que les producia el cinturón y las jaladas de oreja o golpes en la mano con el borrador del profesor. Humillar y obedecer era lo facil para no recibir castigo físico.

 

Eso causo en la mente de los actuales padres vacio existencial, sentimiento de soledad, de incomprensión, miedo por hacer algo sin consultarlo. Quien de las actuales madres no recuerda la amenza de su propia madre que le gritaba “Te echare a la calle, sin sigues con ese vago de novia” o, el padre gritándole a su hijo “Eres un inutil, no sirves para nada, a tu edad yo, ya trabajaba” En la actualidad los padres dedican su tiempo de convivencia en pelear, lanzarse injurias, hacer culpable a los hijos de su situación. A muchos padres se las ha metido en la cabeza que su hijo para no recibir burlas de sus compalñeros en la escuela debe aprender a golpear, que sea un verdadero hombre como su padre.

 

 Les meten en la cabeza que deben ser unos verdaderos malos para despertar miedo, es decir el niño debe obedecer y hacer lo que su padre exige. Los obligan a prácticar un deporte que al niño no le interesa, los hacen correr por horas para entrenarlo sin darle importancia a que el niño va con el cansacio y las lagrimas saliendo de sus ojos y todo porque a ese niño no le gusta el deporte. Es el mismo método que su padre utilizo con este padre. Casigar es la consigna sin darle importancia al castigo exagerado.

 

Lo hace llorar por no recoger un zapato, limpiar su boca. Va destrozandolo moralmente con las mismas frases que escucho de su padre y madre. En algunos va con una bofetada, cintarazos ¿Insatisfacción, frustración, agresión por placer? El niño que pérdio un cuaderno en la escuela y empiezan los gritos, la rabia estalla y en el niño el sentimiento de impotencia en donde comienza a sudar frio. Porque no alentarlo con “esta bien, lo buscaremos y si no lo encontramos te comprare otro” pero nos cerramos por completo. Si un niño es golpeado en casa, la mayoría de las veces no puede buscar ayuda por sí mismo e incluso platicarselo a alguien como un problema.

 

 El sistema educativo para que sea moderno y vaya en ese sentido requiere profesores responsables que se basen en la prevención e identificación de familias en las que existe violencia o descuido de las necesidades vitales del niño. Sin embargo, tanto los resposables de las instituciones como de todo el personal involucrado asi, como los vecinos que observan esta situación, cuando mucho se llega a un pequeño sermón como si fuera una receta de cocina. La evaluación de riesgo en el maltrato infantil como esta diseñado no previene nada antes de que ocurran consecuencias graves.

 

Hay familias en las que es costumbre castigar a un niño con un cinturón, pero el profesor al observar en el cuerpo del niño dicho castigo preceptible no le presta atención creyendo que si se mete se creara problemas personales y que por más que lo haga, esos padres no cambiaran. Si, se observan daños físicos se debe avisara a la autoridad y el motivo de su preocupación para que un equipo se encarge de visitar y acompañar a esa familia para determinar el uso de esa violencia (Asistencia social, psicológica, capacitación en habilidades de crianza faltantes, formas de resolver problemas de la vida). Amar a un hijo, no es golpearlo, darles citarazos, jalarlo de los pelos, ni resolver lo que no se entiende a golpes.

 

 No es normal que los padres golpeen, humillen a sus hijos, no debería ser así, esto es el inicio de un potencial delincuente. De alguna forma el niño no quiso que se le cayera el vaso con leche ¿Por qué bloquearse? Los métodos humillantes y contundentes han orillado a muchos niños, jóvenes a suicidarse. Casigos con golpes, cintarazos, encerralo en una habitación sin juegos, no darles dinero, para desviarles su comportamiento ¿Qué quiere realmente el niño, que le falta, porque se comporta asi? Profesores que se contentan con otórgales calificación de reprobados y acusarlos con sus padres para que los castigen.

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