HUMILLACIÓN Y GOLPES A LOS NIÑOS
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
En México, casi dos tercios de los mexicanos consideran
aceptable golpear a los niños, según ellos para que entiendan y obedezcan, que
no hagan travesuras. Los padres abusan física y psicologicamente de ellos. Hay
una nueva oleada de padres jóvenes que desean cambiar el trato para con sus
hijos. Estos van cambiando de actitud agresiva por cariñosa, amable. Otros
consideran que unos golpes de vez en cuando ayudan. En los pueblos de México, tanto
el padre como la madre pueden agarrar un palo y romperle la cabeza al niño, o
una mano por el hecho de que el padre se justifica que llega de mal humor,
cansado, y que el hijo andaba en la calle, regresando tarde.
Si, un niño es acusado
por un vecino o se desata un escandalo por alguno de sus familiares el problema
lo resolverá la madre primero dándole de cintarazos y al llegar el padre continuará
con una paliza. Pero se pone peor la situación si el padre regresa a casa
borracho “Corregir alcoholizado es pésimo” Es claro que este tipo de padres no
conocen lo que es educar con amabilidad, ternura y comprensión. El simple hecho
de que a un niño se le caiga un vaso con agua y que decir si es la leche brota
la dureza de inmediato. En ocasiones es la madre la que trata de protegerlo y
en otras es ella la infame. El método de crianza mexicano es autoritario
rechazando toda defensa y comprensión porque según ellos no desean que se
conviertan en lo que sus padres los convirtieron. Hay resentimiento,
frustración, manipulación, control absoluto y total por métodos abusivos, tratándolo
peor que un trapo viejo.
La generación inmediata
posterior crecio en condiciones donde la pandilla eran los vecinos de la cuadra.
Se sentaban en la esquina a platicar y jugar, no se vendían drogas, ni existía el
peligro actual, se caminaba por las calles seguro, sin embrago también los
golpeaban. Muchos de aquellos niños aprendieron a golpearse entre ellos,
algunos se dedicaron en su juventud a vender drogas de moda como la marihuana y
con el producto de la venta se emborrachaban. Unos terminaron en la cárcel a
edad temprana, otros murieron. Los padres con posibilidades los metian a
estudiar karate para que se defieran, y no los lastimaran en la escuela sus
compañeros.
Habia preocupación en los padres, pero no tanta como hoy.
Pocos niños sobrevivieron a esos ataques de furia de sus padres sin quedar
dañados psicológicamente, y las cosecuencias en la sociedad en la que vivimos
se siente. La educación de nuestros abuelos y la de nuestros padres transito en
un entorno de violencia familiar, no había adulto que no se metiera a corregir
a cualquier niño sin que este fuera suyo. El abuso de los padres se escribió con
crueldad en donde se enseñaba a cintarazos, cachetadas, golpes humillando al
niño. Ahora mismo existen muchos padres que añoran el placer que les producia
el cinturón y las jaladas de oreja o golpes en la mano con el borrador del
profesor. Humillar y obedecer era lo facil para no recibir castigo físico.
Eso causo en la mente de los actuales padres vacio existencial,
sentimiento de soledad, de incomprensión, miedo por hacer algo sin consultarlo.
Quien de las actuales madres no recuerda la amenza de su propia madre que le
gritaba “Te echare a la calle, sin sigues con ese vago de novia” o, el padre gritándole
a su hijo “Eres un inutil, no sirves para nada, a tu edad yo, ya trabajaba” En
la actualidad los padres dedican su tiempo de convivencia en pelear, lanzarse
injurias, hacer culpable a los hijos de su situación. A muchos padres se las ha
metido en la cabeza que su hijo para no recibir burlas de sus compalñeros en la
escuela debe aprender a golpear, que sea un verdadero hombre como su padre.
Les meten en la cabeza
que deben ser unos verdaderos malos para despertar miedo, es decir el niño debe
obedecer y hacer lo que su padre exige. Los obligan a prácticar un deporte que
al niño no le interesa, los hacen correr por horas para entrenarlo sin darle
importancia a que el niño va con el cansacio y las lagrimas saliendo de sus
ojos y todo porque a ese niño no le gusta el deporte. Es el mismo método que su
padre utilizo con este padre. Casigar es la consigna sin darle importancia al
castigo exagerado.
Lo hace llorar por no recoger un zapato, limpiar su boca. Va
destrozandolo moralmente con las mismas frases que escucho de su padre y madre.
En algunos va con una bofetada, cintarazos ¿Insatisfacción, frustración,
agresión por placer? El niño que pérdio un cuaderno en la escuela y empiezan
los gritos, la rabia estalla y en el niño el sentimiento de impotencia en donde
comienza a sudar frio. Porque no alentarlo con “esta bien, lo buscaremos y si
no lo encontramos te comprare otro” pero nos cerramos por completo. Si un niño
es golpeado en casa, la mayoría de las veces no puede buscar ayuda por sí mismo
e incluso platicarselo a alguien como un problema.
El sistema educativo
para que sea moderno y vaya en ese sentido requiere profesores responsables que
se basen en la prevención e identificación de familias en las que existe
violencia o descuido de las necesidades vitales del niño. Sin embargo, tanto
los resposables de las instituciones como de todo el personal involucrado asi,
como los vecinos que observan esta situación, cuando mucho se llega a un
pequeño sermón como si fuera una receta de cocina. La evaluación de riesgo en
el maltrato infantil como esta diseñado no previene nada antes de que ocurran
consecuencias graves.
Hay familias en las que es costumbre castigar a un niño con
un cinturón, pero el profesor al observar en el cuerpo del niño dicho castigo
preceptible no le presta atención creyendo que si se mete se creara problemas
personales y que por más que lo haga, esos padres no cambiaran. Si, se observan
daños físicos se debe avisara a la autoridad y el motivo de su preocupación
para que un equipo se encarge de visitar y acompañar a esa familia para
determinar el uso de esa violencia (Asistencia social, psicológica, capacitación
en habilidades de crianza faltantes, formas de resolver problemas de la vida).
Amar a un hijo, no es golpearlo, darles citarazos, jalarlo de los pelos, ni
resolver lo que no se entiende a golpes.
No es normal que los
padres golpeen, humillen a sus hijos, no debería ser así, esto es el inicio de
un potencial delincuente. De alguna forma el niño no quiso que se le cayera el
vaso con leche ¿Por qué bloquearse? Los métodos humillantes y contundentes han
orillado a muchos niños, jóvenes a suicidarse. Casigos con golpes, cintarazos,
encerralo en una habitación sin juegos, no darles dinero, para desviarles su
comportamiento ¿Qué quiere realmente el niño, que le falta, porque se comporta
asi? Profesores que se contentan con otórgales calificación de reprobados y
acusarlos con sus padres para que los castigen.

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