ASTROLOGIA Y PSICOLOGÍA (COMPRENDERSE
A SI MISMO)
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México
El humano y su psique son
quizás los objetos más complejos del mundo, al menos en el que conocemos. Por
estas razones, la determinación de predecir con precisión eventos futuros puede
estar sujeta a revisión y duda, ya que, como es sabido en la cosmovisión
científica, a medida que aumenta la complejidad de un objeto, disminuye su
previsibilidad.
Una persona nace con una
determinada carta natal, que revela ciertas tendencias inherentes, patrones de
características emocionales y físicas, líneas sembradas del destino. Pero es imposible
predecir de antemano si una persona actuará de una forma u otra, así como cómo
tal o cual persona llenará los acontecimientos que tienen lugar, cómo los
percibirá e interpretará. Este importante punto siempre permanece en la zona de
incertidumbre e imprevisibilidad, y con esto está relacionada la posibilidad
misma de desarrollo.
La astrología abre pápeles dominantes en la
predicción, y el conocimiento, una visión más completa de las conexiones entre
nosotros. y el mundo, y comprender los fundamentos esenciales de nuestra propia
individualidad. Al mismo tiempo, podemos utilizar el potencial predictivo de la
astrología, pero no como algo predeterminado, esclavizando así a una persona,
sino como una oportunidad para ampliar el campo de nuestra visión,
comprendiendo los orígenes y conexiones profundas que determinan y dirigen
nuestro movimiento hacia nuestro desarrollo. La astrología es capaz de
mostrarnos nuestras capacidades, pero también nuestras limitaciones, que en
cierta medida podemos superar, pero, por supuesto, no todas.
¿Qué no nos puede revelar una carta astrológica?
No puede mostrar el nivel de desarrollo humano; ni siquiera hay indicios al
respecto en el mapa. Tanto una persona con una conciencia desarrollada como una
persona con una conciencia no desarrollada pueden tener dos cartas idénticas.
En este caso, la visión e interpretación de las cartas natales de dos personas
serán diferentes. En consecuencia, el grado de previsibilidad de los eventos
internos y externos cambia, disminuyendo cuando interactúa con la tarjeta de
una persona con una conciencia más desarrollada.
Estos dos hechos son un alto
grado de incertidumbre en la predicción del comportamiento y las reacciones
humanas debido a la complejidad de su organización, así como la ausencia de
factores que nos informen sobre el nivel actual de desarrollo humano, su estado
mental y psicoemocional. Las esferas: nos llevan a una conclusión importante
sobre la necesidad de que un astrólogo trabaje no solo con una carta natal,
sino también con una interacción más amplia con una persona, para poder
estudiar y comprender sus características psicológicas, las características de
su percepción y sus posiciones de valor. Es aquí en donde el astrologo debe
estar bien preparado para ampliar o su estrechez de conocimiento ayuda o puede
ser negativo.
La astrología nos da
estructura, lenguaje, forma y la psicología llena esta estructura con
contenido. De la combinación de estos materiales (símbolos astrológicos
universales y experiencia humana real y única) nacen nuevas metáforas
psicológicas que acercan a la persona a comprenderse a sí misma y a su vida,
llenando su visión de significados aún desconocidos a través de los cuales una
persona puede explicarse algo a sí misma.
Ante un fuerte estrés
emocional y los problemas insolubles asociados, cada uno de nosotros involuntariamente
mira a su alrededor en busca de ayuda o, al menos, una pista. La elección se
hace en varias direcciones posibles, a partir de lo que ofrece un entorno
cultural particular. Consideraremos dos posibles fuentes de ayuda: una visita a
una persona que nos lee las cartas astrológicas astrólogo o un psicólogo.
Al contactar a un astrólogo,
el énfasis principal está en anticipar el resultado futuro, "lo que me
depara el día de mañana", lo que prometen las "estrellas". Un
astrólogo es un presagio del futuro, por así decirlo para quienes creen en ello.
Por supuesto el acudir a un astrologo para que nos defina el futuro, queremos
saber sobre nosotros mismos, comprender nuestro futuro o el de otras personas.
En cambio, con el psicólogo se acude para afrontar situaciones que calmen la
ansiedad emocional, que nos diga como comprender, cómo actuar mejor y cómo
prepararse para las dificultades futuras y encuentre soluciones al problema.
También existe una solicitud
de cambios personales, que una persona espera que tengan un impacto cualitativo
en la vida y la situación actual. Un psicólogo es más bien un intérprete del
presente, por un lado, y un guía para el futuro, por el otro. Desde la
antigüedad los astrólogos existen, mientras que los psicólogos son más cercanos
en su profesión, pero hoy caminan en mundos paralelos, por regla general, sin
tocarse de ninguna manera. Bueno, naturalmente, hay excepciones cuando una
persona combina ambos roles: astrólogo y psicólogo, luego decimos
astropsicólogo.
En el sentido más general,
se acepta generalmente que la astrología es una psicología antigua. Y, de
hecho, ¿a quién podría recurrir una persona cuando se enfrenta a conflictos de
la vida y experiencias difíciles en una época en la que todavía no existía la
psicologia como ciencia y sus investigaciones. En la antigüedad se suponía que
el astrólogo poseía ciertas claves, cierto conocimiento sobre los destinos del
humano e incluso del mundo. Pues bien, las predicciones de Nostradamus son
conocidas. Fue hasta el siglo XVIII, que la astrología se estudiaba en las Universidades,
pero ¿De dónde vino este conocimiento?
El conocimiento de la
astrología antigua se acumuló y se formó a partir de la observación de
fenómenos naturales y cósmicos, que revelaron algunas composiciones rítmicas
que se repiten en la naturaleza y, en la esfera celeste. Los antiguos
observaron los movimientos y los dibujaron en sus constelaciones zodiacales.
Observaron el movimiento de los planetas, el sistema solar en su conjunto, sus
proyecciones, y ese conocimiento adquirido lo transfirieron a las personas relacionándolo
con su nacimiento. Con la astrología de intento explicar el carácter de una
persona, sus características, fisiología, predisposiciones e inclinaciones,
constitución, habilidades, posibles perspectivas en la vida, en el matrimonio,
etc.
Y, todo esto paso a formar
parte de la naciente psicología para comprender a una persona y ayudarla.
Mediante la comunicación el psicólogo va observando y reconociendo gradualmente
todo el proceso que va acumulando en información importante sobre ella, por lo
que un psicólogo preparado podrá comprender de manera más completa y profunda
los problemas con los que la persona vino a él. Por su parte el astrologo
utilizara su carta astral tomando como referencia su fecha de nacimiento con
ella estudiara analizando las configuraciones de los cuerpos celestes y las
constelaciones que se utilizan comúnmente en astrología. Pero en esencia y
significado principal, las tareas de un astrólogo y un psicólogo convergen en
este punto.
En el caso del trabajo de un
psicólogo, podemos imaginar más o menos cómo se produce una interacción durante
la cual poco a poco se van aclarando los orígenes de los problemas de una
persona. La principal herramienta de un astrólogo es un diagrama de la esfera
celeste. La astrología es un sistema simbólico. Y como todo sistema simbólico,
tiene su propio lenguaje para describir el objeto en estudio.
La astrología utiliza una compleja estructura
de símbolos de varios niveles, que permite describir cualquier fenómeno,
sistema y objeto, incluso los más complejos. La astrología aplicada a una
persona tiene un lenguaje que describe la estructura de los factores que
activan a una persona, y que puede describir el carácter, la naturaleza de cada
persona. El sistema simbólico astrológico nos permitirá ver el potencial humano
inherente a cada individuo. La visión dominante de la astrología enfatiza su
potencial de forma predictiva.

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