viernes, 31 de mayo de 2024

 


ASTROLOGIA Y PSICOLOGÍA (COMPRENDERSE A SI MISMO)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México

El humano y su psique son quizás los objetos más complejos del mundo, al menos en el que conocemos. Por estas razones, la determinación de predecir con precisión eventos futuros puede estar sujeta a revisión y duda, ya que, como es sabido en la cosmovisión científica, a medida que aumenta la complejidad de un objeto, disminuye su previsibilidad.

Una persona nace con una determinada carta natal, que revela ciertas tendencias inherentes, patrones de características emocionales y físicas, líneas sembradas del destino. Pero es imposible predecir de antemano si una persona actuará de una forma u otra, así como cómo tal o cual persona llenará los acontecimientos que tienen lugar, cómo los percibirá e interpretará. Este importante punto siempre permanece en la zona de incertidumbre e imprevisibilidad, y con esto está relacionada la posibilidad misma de desarrollo.

 La astrología abre pápeles dominantes en la predicción, y el conocimiento, una visión más completa de las conexiones entre nosotros. y el mundo, y comprender los fundamentos esenciales de nuestra propia individualidad. Al mismo tiempo, podemos utilizar el potencial predictivo de la astrología, pero no como algo predeterminado, esclavizando así a una persona, sino como una oportunidad para ampliar el campo de nuestra visión, comprendiendo los orígenes y conexiones profundas que determinan y dirigen nuestro movimiento hacia nuestro desarrollo. La astrología es capaz de mostrarnos nuestras capacidades, pero también nuestras limitaciones, que en cierta medida podemos superar, pero, por supuesto, no todas.

 ¿Qué no nos puede revelar una carta astrológica? No puede mostrar el nivel de desarrollo humano; ni siquiera hay indicios al respecto en el mapa. Tanto una persona con una conciencia desarrollada como una persona con una conciencia no desarrollada pueden tener dos cartas idénticas. En este caso, la visión e interpretación de las cartas natales de dos personas serán diferentes. En consecuencia, el grado de previsibilidad de los eventos internos y externos cambia, disminuyendo cuando interactúa con la tarjeta de una persona con una conciencia más desarrollada.

Estos dos hechos son un alto grado de incertidumbre en la predicción del comportamiento y las reacciones humanas debido a la complejidad de su organización, así como la ausencia de factores que nos informen sobre el nivel actual de desarrollo humano, su estado mental y psicoemocional. Las esferas: nos llevan a una conclusión importante sobre la necesidad de que un astrólogo trabaje no solo con una carta natal, sino también con una interacción más amplia con una persona, para poder estudiar y comprender sus características psicológicas, las características de su percepción y sus posiciones de valor. Es aquí en donde el astrologo debe estar bien preparado para ampliar o su estrechez de conocimiento ayuda o puede ser negativo.

La astrología nos da estructura, lenguaje, forma y la psicología llena esta estructura con contenido. De la combinación de estos materiales (símbolos astrológicos universales y experiencia humana real y única) nacen nuevas metáforas psicológicas que acercan a la persona a comprenderse a sí misma y a su vida, llenando su visión de significados aún desconocidos a través de los cuales una persona puede explicarse algo a sí misma.

Ante un fuerte estrés emocional y los problemas insolubles asociados, cada uno de nosotros involuntariamente mira a su alrededor en busca de ayuda o, al menos, una pista. La elección se hace en varias direcciones posibles, a partir de lo que ofrece un entorno cultural particular. Consideraremos dos posibles fuentes de ayuda: una visita a una persona que nos lee las cartas astrológicas astrólogo o un psicólogo.

Al contactar a un astrólogo, el énfasis principal está en anticipar el resultado futuro, "lo que me depara el día de mañana", lo que prometen las "estrellas". Un astrólogo es un presagio del futuro, por así decirlo para quienes creen en ello. Por supuesto el acudir a un astrologo para que nos defina el futuro, queremos saber sobre nosotros mismos, comprender nuestro futuro o el de otras personas. En cambio, con el psicólogo se acude para afrontar situaciones que calmen la ansiedad emocional, que nos diga como comprender, cómo actuar mejor y cómo prepararse para las dificultades futuras y encuentre soluciones al problema.

También existe una solicitud de cambios personales, que una persona espera que tengan un impacto cualitativo en la vida y la situación actual. Un psicólogo es más bien un intérprete del presente, por un lado, y un guía para el futuro, por el otro. Desde la antigüedad los astrólogos existen, mientras que los psicólogos son más cercanos en su profesión, pero hoy caminan en mundos paralelos, por regla general, sin tocarse de ninguna manera. Bueno, naturalmente, hay excepciones cuando una persona combina ambos roles: astrólogo y psicólogo, luego decimos astropsicólogo.

En el sentido más general, se acepta generalmente que la astrología es una psicología antigua. Y, de hecho, ¿a quién podría recurrir una persona cuando se enfrenta a conflictos de la vida y experiencias difíciles en una época en la que todavía no existía la psicologia como ciencia y sus investigaciones. En la antigüedad se suponía que el astrólogo poseía ciertas claves, cierto conocimiento sobre los destinos del humano e incluso del mundo. Pues bien, las predicciones de Nostradamus son conocidas. Fue hasta el siglo XVIII, que la astrología se estudiaba en las Universidades, pero ¿De dónde vino este conocimiento?

El conocimiento de la astrología antigua se acumuló y se formó a partir de la observación de fenómenos naturales y cósmicos, que revelaron algunas composiciones rítmicas que se repiten en la naturaleza y, en la esfera celeste. Los antiguos observaron los movimientos y los dibujaron en sus constelaciones zodiacales. Observaron el movimiento de los planetas, el sistema solar en su conjunto, sus proyecciones, y ese conocimiento adquirido lo transfirieron a las personas relacionándolo con su nacimiento. Con la astrología de intento explicar el carácter de una persona, sus características, fisiología, predisposiciones e inclinaciones, constitución, habilidades, posibles perspectivas en la vida, en el matrimonio, etc.

Y, todo esto paso a formar parte de la naciente psicología para comprender a una persona y ayudarla. Mediante la comunicación el psicólogo va observando y reconociendo gradualmente todo el proceso que va acumulando en información importante sobre ella, por lo que un psicólogo preparado podrá comprender de manera más completa y profunda los problemas con los que la persona vino a él. Por su parte el astrologo utilizara su carta astral tomando como referencia su fecha de nacimiento con ella estudiara analizando las configuraciones de los cuerpos celestes y las constelaciones que se utilizan comúnmente en astrología. Pero en esencia y significado principal, las tareas de un astrólogo y un psicólogo convergen en este punto.

En el caso del trabajo de un psicólogo, podemos imaginar más o menos cómo se produce una interacción durante la cual poco a poco se van aclarando los orígenes de los problemas de una persona. La principal herramienta de un astrólogo es un diagrama de la esfera celeste. La astrología es un sistema simbólico. Y como todo sistema simbólico, tiene su propio lenguaje para describir el objeto en estudio.

 La astrología utiliza una compleja estructura de símbolos de varios niveles, que permite describir cualquier fenómeno, sistema y objeto, incluso los más complejos. La astrología aplicada a una persona tiene un lenguaje que describe la estructura de los factores que activan a una persona, y que puede describir el carácter, la naturaleza de cada persona. El sistema simbólico astrológico nos permitirá ver el potencial humano inherente a cada individuo. La visión dominante de la astrología enfatiza su potencial de forma predictiva.  

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