jueves, 23 de mayo de 2024

 

HIJO FAVORITO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo humano FESC. Universidad nacional Autónoma de México.

 Aunque usted no lo crea, las investigaciones indican que alrededor del 80 por ciento de las madres aceptan tener un hijo favorito. El 100 por ciento de los hijos saben perfectamente cuál de los hijos es el favorito en sus familias, incluso cuando ellos son los escogidos. Entonces, ¿por qué los padres niegan vehementemente tener un hijo predilecto y se ponen a la defensiva al dialogar sobre este tema? ¿Será porque se sienten culpables de pensar que favorecen a un hijo sobre los otros?

 Muchos padres prefieren pasar la vida en negación de esta realidad, nunca permitiéndose aceptar o decir en voz alta cuál de ellos es ese hijo especial ya que esto les crearía sentimientos de incapacidad para adaptarse y tristeza. Sin embargo, éste es uno de los grandes secretos guardados en la familia y del que todos están conscientes, excepto los padres.

 Mi experiencia profesional concuerda con la de muchos expertos en conducta. Consistentemente al preguntarle a los padres si tienen un hijo predilecto la mayoría contesta con un indignado "no, yo no tengo un hijo favorito. Yo los quiero a todos por igual". La realidad es que es imposible querer a todos los hijos por igual, porque cada hijo es único y merece ser querido de una forma diferente. 

Hoy yo quiero decirles a todos los padres que es muy normal sentir favoritismo o una conexión especial hacia uno de sus hijos. Hay diferentes razones por las cuales uno de nuestros hijos se puede convertir en el preferido. Entre ellas podemos mencionar similitud en características de personalidad con uno de los padres. Los seres humanos nos sentimos atraídos y cómodos al relacionarnos con personas que se parecen a nosotros en diversas áreas.

Si somos comunicativos nos sentiremos más cercanos al hijo que nos cuenta sus cosas. Si nos gustan los deportes nos encantará compartir con el hijo que también los disfrute. Si gozamos al cocinar, el hijo que se meta en la cocina desarrollará un lazo especial con nosotros. También el hijo predilecto puede ser el que mejor se comporta, saca buenas notas y está de buen humor.

 Para otros padres el favorito será el hijo que tiene limitaciones o siempre se mete en problemas o el menos favorecido en cuestiones económicas. El primero o el último hijo son predilectos muchas veces, lo mismo que el único niño o niña en una familia donde abundan los hijos del otro sexo. Yo deseo que hoy, todos los padres se den permiso para aceptar su predilección por uno de sus hijos. Luego deberán ser muy cuidadosos en el manejo de sus sentimientos. La meta es tratar a cada hijo de forma única y de acuerdo con su personalidad, siendo justos y balanceados en su demostración de afecto y en la utilización de sus recursos.

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