lunes, 27 de mayo de 2024

 EDUCACIÓN PRIMARIA "PEDAGOGÍA"

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC-Universidad Nacional Autónoma de México.
La educación primaria actúa sobre el desarrollo de los valores moral y ético, asociado a cumplir las propias responsabilidades hacia uno mismo y hacia los demás. Es el espacio del intercambio social, actitudes y conductas relacionadas con la asimilación de la función del sexo asignada a niños y niñas en la sociedad, el estilo y calidad del aprendizaje por el cual nos volvemos cada vez más objetivos y realistas en nuestro pensamiento del mundo. Para llegar a ser un adulto maduro es obvio que el niño necesita, desarrollar algunas preferencias, intereses, valores, gustos y aversiones que no comparta con los adultos, algo que la mayor parte de los adultos reconocerán como perfectamente razonable.
Para lograrlo los niños deben modificar sus sentimientos de dependencia hacia los adultos, así como la actitud de los niños para dejar de considerar a sus padres como un Dios, para que logre liberarse. A esa edad, los niños están listos para recibir la educación sobre el sexo, economía, historia, relaciones interpersonales, necesidades sociales, sin embargo, las respuestas de estas preguntas no vienen en los libros de texto y son los maestros quienes deben responderlas, aunque no sean completas.
Es importante que el maestro de primaria se prepare de una manera tal que les permita entrar en la corriente del conocimiento humano con un respaldo total para que los niños crezcan como seres humanos pensantes, sensibles y actuantes. Deben aprender que no hay diferencias intelectuales por cuestión sexual, pero si en las costumbres locales, regionales, nacionales, todo ello bajo el cuidado de un aprendizaje real con base en el estudio del maestro. Porque, sin duda alguna, la escuela es un lugar para aprender. Pero, asimismo, aprender debe tener sentido para quien aprende.
La capacidad de un niño para aprender y comprender va de lo simple a lo complejo.
Los maestros son muy dados a utilizar palabras que los niños no comprenden y dan por hecho que, si lo hacen continuando con su actividad, por lo que el lenguaje del maestro debe concordar con la edad de los niños. En algunos grados el niño depende de ilustraciones y en otros más avanzados de lenguaje para comprender los conceptos. Y, se ven afectados por aburrimiento, falta de interés, fracaso al no comprender, humillación al no poder dar una respuesta controlada. Por ello el maestro debe ser constructivo y no destructivo teniendo siempre en cuenta los sentimientos de los niños.
Desde una perspectiva sociopolítica, es necesario que los niños sean agrupados heterogéneamente, de modo que todas las clases, colores y credos, compartan al menos una fracción de la experiencia común de la niñez. Desde el punto de vista de la necesidad de interacción de la niñez, los grupos deben formarse de tal modo que no queden desequilibrados en la cantidad de niños y niñas, o de niños con graves problemas. Los grupos “No” deben ser lo bastante numerosos para que cada niño tenga suficientes opciones de amistas y de trabajo entre sus compañeros.
Los grupos deben ser reducidos para que los maestros lleguen a conocer a cada niño y tengan contacto regular con cada uno.
Ser colocados con niños de la misma edad para que aprendan a ayudarse mutuamente en confianza recíproca, sin competencia por conseguir la más alta calificación (no a la competencia). Es la forma en que se pueden establecer metas comunes y desarrollar la comunicación y la toma de decisiones, en una convivencia estrecha. Al desarrollarse permite a los niños tomar sus propias elecciones y no limitarse a copiar resultados pre digeridos por la maestra. En los últimos años el volumen de conocimiento y aprendizaje ha aumentado y la información avanza a un ritmo asombroso.
Debido a esta carga y al internet muchos niños no juegan después de la escuela ni gozan de los placeres de hacer y modelar cosas con base en materias primas, lejos de ser organizadores de actividades dirigidas por ellos mismos, lo más probables es que sean organizados y dirigidos en una serie de lecciones, sobre pintura, música, danza, programas de televisión y tareas en el hogar que les dejan muy poco tiempo para intereses de su propia elección y de acuerdo a su edad. Esto es preocupante debido a que los programas cada vez son más rígidos restándole tiempo de calidad a ellos. Más preocupante es el desmedido número de niños en las aulas con la finalidad de ahorrarse en maestros y en la infraestructura escolar.
En estos grupos saturados los maestros muestran poca paciencia y atención, lo que al final significa un fracaso o un grado escolar perdido. Ante la indiferencia de las autoridades se observa en estas aulas el aburrimiento que tanto maestros como niños muestran. Estos niños se niegan atender la autoridad de un adulto. Los niños van creciendo en una sociedad cuyos valores están en decadencia, con programas escolares obsoletos. Las respuestas de los niños se exigen sean acartonadas de acuerdo al pensamiento del maestro o de sus padres.
Una sociedad diseñada para la competencia individual y obtener recompensas por todo lo que es una responsabilidad, sin importar que ya se les pagué un sueldo por hacer la actividad.
El efecto negativo se deja sentir cuando un niño es aplastado en sus respuestas por otros niños que desean reclamar dicha recompensa por cumplir con el estándar del control exigido, perdiéndose en este niño la motivación, abandonar el juego de conjunto al sentirse menos y marginado ante la falta de habilidades mostradas en la competencia que estableció el maestro. Es el poder del adulto quien controla los deseos de lo que el mismo establece en el cómo debe funcionar y el esfuerzo que el niño debe poner de su parte ante su impaciencia.
Ello le llamare “La tortura de la calificación, o la recompensa de un halago” Finalmente son los niños que alcanzan más rápido las habilidades los que se destacan dejando atrás a los niños que no han alcanzado su madurez (Es inhumano, y una actitud enajenante por parte del maestro), pero esta actitud también la asumen los padres con los hermanos mayores del niño vapuleado. Con dicha actitud los padres atacan la parte emocional del niño para que deje de actuar en su desarrollo y se retraiga como medida de protección.

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