jueves, 17 de abril de 2025

 

BRINDARLE LA MANO A QUIEN LO NECESITA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 A menudo percibimos la caridad como una especie de componente moral de la vida, y las personas que trabajan en organizaciones sin fines de lucro son voluntarios con su alma desarrollada espiritualmente. Pero el mundo ha estado cambiando rápidamente durante mucho tiempo, y ahora la caridad es una parte que muy pocas personas integran en sus vidas como desarrollo espiritual. Muchos llegan a la caridad pensando como un negocio con fines de lucro. Otras por su alma espiritualmente desarrollada para apoyar al prójimo.

Si, nos metiéramos a investigar encontraremos los dos tipos de gente en donde cada uno tiene su propia historia. Para algunos, fue un camino sencillo y claro: "Quiero ayudar a la gente a afrontar las dificultades. Ser necesaria y útil para la sociedad. Hacer de este mundo un lugar mejor". Para otros, fue largo y espinoso, pero lleno de pistas y coincidencias en sus líneas paralelas, que finalmente se cruzaron en el punto correcto de la forma más extraña. Muchos de los jóvenes que se integran a este tipo organizaciones por lo general han estudiado trabajo social, o han crecido en zonas marginadas.

Dar caridad es muy difícil cuando se proviene de familias con dificultades económicas, pero también hay personas entre ellos que sin importarles estas dificultades lo hacen. Son personas jóvenes que crecen espiritualmente saliéndoles las alas para convertirse en ese tipo de personas que siempre están al pendiente de alguien que necesite su ayuda, o en un estado de emergencia en la calle o en el hogar de otras personas. Para ellos, el ayudar a la gente es como el aire que respiran lo cual sería imposible para su alma vivir sin respirarlo. Son personas que se sienten felices, y alegran su alma al poder seguir siendo útil y ver la felicidad en las personas que ayudan.

Estas personas con conciencia desarrollada saben que siempre hay alguien que las necesita. Son personas amables, comprensivas con una percepción muy desarrollada que a las primeras de cambio se dan cuenta que alguien las necesita, y no dejan pasar esa oportunidad de sentirse útiles.  Ayudar a las personas nos deja en la mente un recuerdo cálido que perdurara para siempre alimentando nuestro sistema inmunológico con los mensajes que le llegan del espíritu. Ayudar marca el destino de las personas para el resto de su vida.

No solo se trata de ayudar económicamente por ejemplo desde ayudar a un niño a comprender una pregunta que nos hace, apoyar a una adolescente en conflictos, o que simplemente quiere mejorar en algo.  Caridad es dar amor, respeto. Ver a los hijos como un regalo del destino que comienza hacer familia junto a nosotros. Cuando la familia está unida lo supera todo porque no duda de su fuerza para enfrentar los desafíos, y el principio es “Amar a los hijos” Y entonces para nuestros hijos todo estará a su alcance. No de inmediato, sino con el tiempo. Simplemente amen y tengan paciencia.

 - No todas las personas que cometen delitos o errores pagan por ellos. A estas personas se les da la oportunidad de mejorar en libertad, es decir, en casa, y un espíritu desarrollado los ayuda a encaminarse hacia la corrección. Muchos delitos se cometen por falta de amor en la infancia. Y también por falta de formación, crianza y educación. Cuando un niño de un entorno desfavorecido se ve obligado a vivir como sus padres, acepta su vida y comportamiento como la norma, y ​​luego se comporta exactamente igual. Incluso llega a delinquir Apoyar a los niños es mantenerlos ocupados para distraerlos de la influencia dañina de la calle. En cierta ocasión me di a la tarea de formar un club de lectura y exposición de libros leídos. Y muy pronto se hizo muy popular entre los jóvenes. Los jóvenes socializaron en ese ambiente.

Así, los jóvenes cambiaron su círculo social. Y esto provocó cambios profundos en sus vidas. Los chicos hoy, adultos todavía me agradecen por haber logrado cambiar su destino de una manera tan sencilla. Por ejemplo, hay personas que les gusta trabajar en centros de rehabilitación para adolescentes, donde ayudan a los niños y jóvenes que se encuentran en situaciones difíciles de la vida. Hay niño y jóvenes que se quedan solos en las calles, sin hogar, sin amor, sin apoyo ¿Quién está dispuesto ayudar a toda esta gente?

 Las personas que lo hacen tienen valores, dispuestos a hacer todo lo posible para ayudar a la gente, ayudar. Son amables y receptivos, llenos de entusiasmo. Y, están dotados de un mayor sentido de justicia y empatía.  Hay familias que cierto momento padecen crisis familiar que tienen problemas con sus hijos. Es ahí donde una persona con sentido de humanidad y especialista en la materia debe ayudarlos a resolver los problemas que han surgido, afrontar las dificultades, encontrar los recursos que les faltan y mejorar sus vidas. “No hacer negocios con su desgracia” (Psicólogos, abogados, médicos, y trabajadores sociales)

Querer ayudar al prójimo significa como profesionista realizar un trabajo integral con las familias en situación de crisis y ayudan a los padres a cuidar de sus hijos. El trabajo se realiza no solo con los padres, sino también con todos los familiares, para que el niño pueda crecer y desarrollarse de la forma más cómoda posible en el círculo de su propia familia. Lo más difícil para una familia con problemas es encontrar ayuda, nadie desea ayudarlos por eso se encierran en sus problemas sin poder resolverlos. Piden ayuda y nadie se las brinda.

Por eso creo que a las nuevas generaciones de profesionistas les falta estar dispuesto ayudar, la amabilidad, y el deseo de ayudar sin más, sin compromisos, lo que haría de nuestro mundo un lugar mejor. Y está en el poder de cada individuo cambiar cualquier sistema con acciones simples “darnos una mano".  Cuando se apoya a una persona que se siente derrotada, triste, su forma de ver la vida comienza de nuevo a florecer, cambia su percepción de una vida que ya termino, y solo espera su muerte a una persona que ya no dice que su vida ha terminado, sino que, por el contrario, comparte impresiones alegres de su nueva vida. “Vuelve a sonreír” La amabilidad y las ganas de ayudar así, sin compromiso, hacen de nuestro mundo un lugar mejor. ¡Está en el poder de cada persona cambiar cualquier sistema con acciones simples “brindar una mano!”

 

 

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