LA POBLACIÓN CRECE
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Las primeras civilizaciones encontraron muy útil censar las
poblaciones y así determinar la cantidad de impuesto que se podía recabar, la
cantidad de esclavos que podían trabajar en un proyecto o la cantidad de
hombres disponibles para ser reclutados en el ejército. Ejemplo de estas
prácticas las vemos en el Imperio Romano y en el Antiguo Egipto. Sin embargo,
hoy en día la Humanidad no sólo se preocupa por contabilizarse, sino que
también es de interés proyectar la población futura y planificar la producción
de recursos que se necesitaran, tales como energía, fuentes de agua potable y
alimentos, entre otros aspectos. Y de esta manera evitar la escasez,
desequilibrios económicos y hambrunas.
Pero, ¿cuán efectiva ha sido la Humanidad para planificarse y
mantener una calidad de vida decente? Repasemos varias de las ideas y
preocupaciones planteadas a través de la historia con respecto a la
sobrepoblación, incluso sobre una teoría conspirativa. En siglo XIII, el
matemático italiano Leonardo de Pisa, también llamado Fibonacci, se ocupó en
resolver como podía describir el crecimiento de una población de conejos. El
resultado es conocido como la Sucesión de Fibonacci la cual ha sido de interés
de estudio debido a la relación encontrada con muchos fenómenos naturales.
Primero, recordemos que una sucesión en matemáticas consiste, por lo general,
en un conjunto de números que siguen un orden en específico. En el caso de la
sucesión de Fibonacci, los dos primeros números son 1, y luego los siguientes
se obtienen sumando los dos anteriores. De esta forma, Fibonacci plantea una
solución simple para predecir el aumento de la población sin tomar en cuenta
otras variables.
Hoy en día, los profesionales de las estadísticas que se han
dedicado al campo de la demografía desarrollan modelos más complejos para
estudiar el comportamiento de las poblaciones, considerando variables como la
migración, la mortalidad, la natalidad, entre otras. Esta información es de
provecho para los Estados, por ejemplo, en lo relacionado a los planes y
beneficios como rentas para jubilados, rentas para personas sin empleo,
asistencia médica gratuita o subvencionada, etc. En el sector privado, los
profesionales llamados actuarios utilizan las estadísticas de sobrevivencia o
fallecimiento para determinar la prima o monto de dinero que debe cobrar una
compañía de seguros para que una persona compre un seguro de vida. No obstante,
el asunto de estimar el tamaño de la población futura es más complejo cuando
pensamos en los recursos y alimentos que se necesitaran.
En el siglo XVIII, Thomas Robert Malthus publica una teoría
matemática que predecía una catástrofe humanitaria, ya que según su modelo
propuesto la población crecería en progresión geométrica mientras la producción
de alimentos y recursos en progresión aritmética; en otras palabras, la
población aumenta más rápido que los recursos y llegaría un momento en que los
recursos comenzarían a ser insuficientes para satisfacer toda la demanda,
creciendo la población en estado de miseria. Según Malthus, la naturaleza
evitaba que esto ocurriera cuando la población disminuye a causa de epidemias o
desastres naturales. No obstante, proponía que los Estados debían contribuir a
controlar el tamaño de la población, pero sugirió métodos tales como
desencadenar guerras o provocar epidemias.
El modelo de Malthus no ha llegado en la práctica al temido
estado de catástrofe humanitaria y no han sido necesarias tomar las medidas que
de manera maquiavélica propuso, debido a que la población cuando alcanza cierto
nivel de desarrollo va disminuyendo su velocidad de crecimiento y en algunos
casos comienza a decrecer.
Además, la Humanidad
ha desarrollado técnicas en agricultura para acelerar y mejorar la producción
de alimentos. Si bien es cierto que en el mundo existen alrededor de 1.000
millones de personas pobres, el problema no se debe por escasez de recursos ni
por producción deficiente. Se estima que el 30% de los alimentos producidos en
el mundo se dañan, se desperdician o los botamos a la basura, ya sea por
razones de producción, distribución, almacenamiento, hábitos de consumo,
mantener el precio.
Parece evidente que una población numerosa trae consigo
muchas desventajas para los Estados, dado que es necesario aumentar la
producción de recursos, así como la oferta de bienes y servicios. En este
sentido, controlar el crecimiento de la población se convierte en una
necesidad, incluso algunos países han aplicado políticas de control
demográfico. Por ejemplo, China, desde 1978 y hasta finales del 2013, implantó
la política del hijo único, permitiendo sólo un segundo hijo cuando ambos
padres eran hijos únicos. Con esta medida, se estima que China logró detener su
crecimiento en 400 millones de personas (el equivalente a un poco más que la
población de E.E.U.U.), pero desde el 2013 esta política es un poco más
flexible, al permitir un segundo hijo cuando uno de los padres es hijo único.
Este cambio se debe a la reducción de mano de obra joven y al
envejecimiento de la población. Por su parte, India, para controlar la tasa de
natalidad, ha optado por incentivar métodos anticonceptivos permanentes como
los quirúrgicos, aun así, la población de India sigue creciendo aceleradamente
y en pocos años superará a China cómo el país con más habitantes, lo cual tiene
sentido si pensamos en los 300 bebes por minutos que nacen en India, o dicho de
otra manera: 5 nacimientos por segundo. Más allá de las políticas demográficas
conocidas, existe la teoría de la conspiración en donde la élite de super
ricos, dueños de industrias trasnacionales, colaboran entre sí para reducir la
población mundial y desindustrializar el mundo, de tal manera que la producción
de recursos pueda seguir cada vez bajo un mejor control de la élite, quienes
podrán acaparar cada vez más riqueza, y consumir más recursos, abriendo más y
más la brecha entre pobres y super ricos.
Uno de los mecanismos
para controlar a la población es mediante el desarrollo de tecnologías
avanzadas, utilizadas para espiar, entretener, o controlar la calidad y
cantidad de los alimentos y medicamentos. Espiar para estar un paso adelante y
tomar correcciones oportunas; entretener para reducir el tiempo que la
población le pueda dedicar a pensar en los problemas mundiales; controlar la
producción de alimentos y medicamentos para perseguir un mejor dominio. Si bien
es difícil demostrar ciertas mentes lo continúan pensando.
Debido al rápido envejecimiento poblacional y a la escasez de
mano de obra, entre otros factores, china decidió el pasado año relajar la
medida y permitir un segundo vástago a las familias en las que uno de los
cónyuges carezca de hermanos. Antes esta excepción sólo se ofrecía si tanto el
padre como la madre cumplían el requisito. Además, el Gobierno chino lanzó un
programa para frenar la realización de exámenes de género ilegales en fetos y
los abortos selectivos con el objetivo de controlar el excedente de población
masculina en el país (Hay 20 millones más de hombres que mujeres) y estaban
abortando a fetos mujeres, o las abandonaban en donde morían. Jugar con la vida
de estas personitas es algo horrible.
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