EFECTOS SECUNDARIOS
POR MEDICAMENTOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando el médico nos habla de los efectos secundarios de la
medicina que receta, aunque esto es raro ya que la gran mayoría de ellos exigen
al paciente el consumo sin chistar en lugar de explicar. Por ejemplo, millones
de personas padecieron los efectos secundarios desagradables de la vacuna
contra el COVI. De inmediato se hicieron presentes fiebres, dolores en las
articulaciones y la confusión mental típicos de la vacunación. Pero los
resistieron y se debió a que la amenaza de los medios de comunicación sobre su
posible muerte les resulto un juego de niños comparado con los dolores en un
hospital. La mayor tragedia dada a conocer se presentó en la época de 1950
cuando la empresa alemana “Chemie Grünenthal” desarrolló el fármaco talidomida,
que originalmente estaba destinado a ser utilizado como anticonvulsivo.
Sin embargo, no mostró tal efecto, mostrándose solamente como
somnífero y sedante. Lo importante era recuperar dinero, y el medicamento salió
a la venta sin muchos estudios sobre sus efectos secundarios. La pastilla se
comercializo como lo más avanzado para dormir sin daño al cuerpo. Fue tal su
éxito que comercializo de inmediato bajo el nombre de diferentes marcas en casi
80 países. La “Talidomida” en 1958, también se anunció en el Reino Unido como
un excelente medicamento para embarazadas y madres lactantes argumentando que aliviaba
de forma brillante los síntomas relacionados con el embarazo, como el insomnio,
la ansiedad y las náuseas matinales.
Fue a principios de 1960 cuando se comenzaron a presentar los
efectos secundarios, y fue en la Gran Bretaña. Los médicos notaron un aumento
inexplicable en el número de bebés con anomalías físicas: brazos y piernas
subdesarrollados, órganos faltantes, deformidades faciales, etc. Casos
similares se habían encontrado en la práctica anteriormente, pero en algún
momento su número se volvió anormal, y los obstetras y pediatras comenzaron a
dar la alarma. La conexión con la talidomida fue descubierta y confirmada solo
un par de años más tarde, y durante ese tiempo nacieron cada vez más “niños de
talidomida con deformaciones” ¿Culpa del médico, o de la empresa?
Se demostró que tomar “Talidomida”
el medicamento entre 20 y 36 días después de la concepción tiene una
probabilidad muy alta de interrumpir el desarrollo del feto. Además, basta con
tomar una sola pastilla para que el riesgo de patología aumente drásticamente.
Cada día de toma de talidomida corresponde a una patología específica: el día
21, el ojo, el día 22, los oídos, etc. El efecto destructivo puede afectar a
cualquier órgano interno, provocar el desarrollo de epilepsia o autismo, pero
lo más conocido y evidente son las deformidades en las extremidades con las que
las víctimas del fármaco no probado tuvieron que vivir toda su vida. Y lo que
es aún más grave, en algunos casos las deformidades pueden ser hereditarias.
El número total de víctimas antes de parar esta situación se
calculó en 40 mil personas sin un brazo, un ojo u otra deformación. Fue hasta
entonces que el medicamento se prohibió, pero ahora se utiliza en casos de
lepra. Lo mismo estamos viendo con la falta de protocolos con la vacuna del
COVI, y las muertes por problemas cardiacos. Otro ejemplo lo tenemos en con el
antidepresivo “Clomipramina” la cual en algunos pacientes al tomar el
medicamento les provoca un orgasmo involuntario. No se niega que el medicamento
ayuda a controlar la depresión. El medicamento “Levetiracetam” usado como
antiepiléptico ha causado en algunos pacientes confusión típica de las personas
con enfermedad de Alzheimer, deterioro de las capacidades cognitivas y
alteraciones de la marcha (Este efecto secundario no se había observado
anteriormente con un fármaco bien estudiado)
ESPASMOS EN OJOS EN NIÑOS: Las convulsiones mioclónicas son
un síntoma característico de la epilepsia en niños: se trata de movimientos
espasmódicos regulares que suelen producirse durante la noche. En su forma leve
se parecen a los tics, y en su forma grave a verdaderas convulsiones. En
Londres le recetaron a un niño “Lamotrigina” que es un fármaco muy utilizado,
para combatir dichas convulsiones, sus ojos empezaron a moverse de forma
involuntaria e impredecible y su cuerpo se volvió extremadamente inestable. Al
suspender el medicamento, el niño se liberó de los efectos secundarios y se
agregaron advertencias adicionales a las instrucciones del medicamento.
Una persona padeció un mes de diarrea sin parar, los médicos
pensaron que se podía deber a un trauma intestinal, y continuaron tratando de
establecer el diagnostico, encontraron que no era un cáncer, ni una enfermedad
intestinal, ni siquiera el raro, pero aún probable, cólera. La única
pista en esta historia que se seguía al final era la intolerancia al gluten. Fue
puesto bajo una dieta sin gluten, pero su condición no mejoró. Y sólo un
estudio atento de la lista de medicamentos que tomaba reveló el secreto: el
banal “olmesartán”, ampliamente utilizado para la hipertensión, provocaba la
diarrea como efecto secundario.
A un paciente se le administro terapia hormonal “Leuprorelina”
en un intento de tratar el cáncer de próstata, y sólo recibió tres inyecciones.
Dos meses después de comenzar la terapia, desarrolló enormes depósitos de grasa
en el músculo deltoides y la cavidad abdominal. Los bultos de grasa eran tan
impresionantes que incluso limitaban la movilidad de ambos brazos. Sólo la
liposucción le ayudó y continuó su lucha contra el cáncer con la ayuda de la
quimioterapia.
PARKINSON: Se ha descubierto
que el medicamento “Ropinirol”, utilizado para aliviar los síntomas de la
enfermedad de Parkinson, tiene un sorprendente efecto secundario. - Los
pacientes que toman el medicamento regularmente tienen un riesgo
significativamente mayor de convertirse en jugadores patológicos. Es decir, se
desarrolla una conducta adictiva al juego y todo se debe como muchos de estos
medicamentos al efecto de dichos medicamentos en la producción de dopamina en
el cerebro.
La conducta adictiva puede manifestarse no sólo en el deseo
de probar suerte en el juego, sino también en un aumento de la libido. Para los
pacientes de mayor edad, que constituyen la mayoría de quienes padecen la
enfermedad de Parkinson, este efecto secundario puede incluso ser una buena noticia.
Sin embargo, es deber del médico y del fabricante farmacéutico advertir a la
gente sobre esto.
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