EL CAMPO MEXICANO Y
LA EMIGRACIÓN
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando los medios de comunicación se enfocan en neutralizar
nuestras propias experiencias de injusticia social a base de captar nuestra
atención y desviarla hacia problemas y debates que nos enajenen buscando
desmantelar los señalamientos de este modo. Manipular es destruir conciencias,
tal y como ha sucedido, es desintegrar lo que llamo un sentido común de la
sociedad.
De alguna manera, la pérdida del sentido común de izquierdas,
y las derechas son el resultado de una fuerte enajenación colectiva, de una
escisión profunda entre la experiencia y las intuiciones que pudieran derivarse
de ella y las acciones y posiciones que declaramos y que nos alejan más de
nuestra realidad concreta. México es un país en que existen problemas por
carencias inocultables, y la desinformación empuja a la opinión pública a temas
con noticias que no guarda relación alguna con la realidad.
Tanto es así que, al momento de ponderar seriamente el
asunto, solo un porcentaje insignificante de la ciudadanía lo percibe como un
verdadero problema. Un ejemplo, es el número creciente e imparable de jóvenes y
familias completas que emigran del campo hacia el norte o a estados unidos, y
poco se habla de ello en México asegurando que la emigración a estados unidos
llega desde los países centroamericanos y cuba. La realidad es que es México el
principal expulsor, y así lo demuestran las cifras. La emigración es causada
por la falta de oportunidades, miseria en el campo y los grupos armados que se
van apoderando de todos los pocos bienes que poseen esas familias. Todo es un
conflicto social en el cual el gobierno no cuenta con la capacidad para
solucionarlo.
Este es solo uno de los grandes ejemplos de injusticia social
que se experimenta en este país, y que se tapa o se justifica desviando la ira
de esas personas en contra de otras personas. A los campesinos se les pueden
cargar e imputar los problemas más variados, pero la realidad es que desde
antes de la historia en que este país se mezcló con los europeos los gobiernos
y sus élites se han dedicado a robarles el fruto de su trabajo, han contaminado
a sus jóvenes por lo que el sentido común de esos jóvenes les dicta que para
sobrevivir deben actuar de diferente forma a la de sus padres y abuelos. El
discurso justificatorio de las autoridades públicas, es de justificación en
cuanto a su control social, pero por otro camino viola sus derechos sociales, y
su resultado es cuestionable.
A los campesinos y sus jóvenes se les borra de su mente el
sentido de identidad y pertenecía, y se justifica por el gobierno como
problemas personales de esos jóvenes. Es, entonces cuando comprendemos que las
políticas de reequilibrio y cohesión social tienden a perder legitimidad y
arraigo. La política gubernamental critica por sus medios de comunicación
pagados con dinero público el hecho de que algunos jóvenes se armen en la
sierra, pero esto resultaría contrario a defender sus derechos, y es un acto de
sensibilidad al que cualquier persona tiene derecho para defenderse en lo
justo, ahí en donde el gobierno, “No gobierna”
Son demasiados los temas sobre la mesa en materia del campo y
su seguridad, desde el militarismo creciente en esas zonas, la delincuencia va
marcando el ritmo y los ultrajes, lo que los condena arrinconarse o emigrar
condenados a actividades defensivas con poca posibilidad de sobrevivir. Son zonas
en donde no existen los derechos civiles, ni sociales, y la disidencia juvenil
se asocia con la delincuencia colocando a quien no lo hace en un espacio
asfixiante, que poco puede sostener, y continuar con la injusticia social, y el
¿Cómo hacerle frente?
El clima bélico ha venido a barrer todo el sentido común de las
gentes del campo cuando el gobierno se enfoca en las ciudades a la defensa de
los espacios que les ha sido permitido momentáneamente porque es una guerra que
no acabara. Todo parece indicar que los campesinos son quienes enfrentan una
guerra que amenaza su existencia, y les marca la propia supervivencia. El
problema de la delincuencia en el campo, el hambre, unos jóvenes con una vida
sin resolver, sin seguridad ¿Vida digna, calidad de vida?
Los políticos llevan
décadas sin dar solución y garantizar el derecho básico, pero han sido
indolentes en atajar los problemas de esta gente. En México contamos a la fecha
con la mejor tecnología del mundo, pero la gente del campo vive en la
prehistoria. Por lo que me resulta molesto el indignarme en las decisiones que
se han venido tomando ¿hasta cuándo tendrán una calidad de vida decente? ¿No
deseamos que emigren a estados unidos, o aplaudimos que envíen remesas? Es
obligación y responsabilidad del gobierno asegurarles una vida digna, en
ámbitos que incluyen desde la alimentación a la atención médica, pasando por la
vivienda, el acceso al agua y a un mínimo de energía, sistemas de higiene,
educación o el acceso a internet.
La desigualdad no es aceptable, el daño ecológico en esas
zonas tampoco lo es. Parte de la crisis de expulsión, y ambiental es por la
delincuencia gubernamental que otorga esos permisos. Hay una ética que la gran
mayoría de los funcionarios públicos no respeta, por eso se debe de iniciar una
poda profunda. Los gobernantes se han olvidado de la verdadera seguridad en
aras de garantizar ganancias a sus intereses, por ello no resuelve en lo mínimo
la inseguridad del campo.
La paz en el campo no se resolverá con discursos, se
continuará destruyendo la vida de los pueblos, y atrás de ello estará la cara
oculta de cientos de funcionarios pronunciado discursos. Aquel campo que
conocimos tan solo hace 30 años en donde los vecinos convivían y eran amables,
se practicaba el respeto mutuo ha quedado vacío. Sus antiguos moradores andan
en la frontera de México o se han pasado a estados unidos como indocumentados “Que
no nos engañen, la mayoría de emigrantes son jóvenes del campo mexicano porque
la ambición de apoderarse de sus tierras los privo de su seguridad”
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