EXPERIENCIAS COMO VETERINARIO ZOOTECNISTA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Para caminar
tranquilo por la vida, me establecí tres reglas “No tener miedo, luchar y
formar personas que me superen” Simplemente siempre he deseado ser una buena
persona como fórmula para mi felicidad. Para ser honesto, creó que este
pensamiento lo adquirí desde mi tierna infancia en mi hogar, y a la fecha he
recorrido mucho camino, donde he adquirido experiencia relacionada obviamente
con mi afán de servirle al prójimo, ser ejemplo para algunos y pasar la vida
viviéndola dignamente. “El amor propio es la base de la armonía y, para recibir
amor, hay que amarse a uno mismo”.
Se trata de
prestarte atención a ti mismo, cuidar tus necesidades y respetar tus límites.
En la soledad y silencio del campo sentí que me tenía a mí mismo, y comencé a
interesarme por mi persona. Había miedo de volverme egoísta. Y tuve que
esforzarnos mucho para diferenciar entre egoísmo, egocentrismo y amor propio.
El egocentrismo significa que vemos el mundo sólo a través del prisma de
nuestras propias necesidades e intereses, sin prestar atención a otras personas,
y los animales. El amor propio, por otro lado, implica un equilibrio entre la
satisfacción de las propias necesidades y el respeto de las necesidades y
sentimientos de los demás.
El amor a uno
mismo se puede correlacionar con un egoísmo sano, en el que una persona con sus
propias reglas no interfiere en el espíritu de otro. Fueron mis primaveras
juveniles y su siguiente periodo de maduración en donde pude disfrutar los
jugosos frutos del derroche viril que mi juventud me proporcionaba. En aquellos
años, para ser honesto, nunca lo pensé, simplemente no tenía tiempo, tenía que
trabajar mucho en la preparatoria, y enseguida estudiar bastante en la
Universidad. Al terminar la Universidad tuve que completar mi formación echando
a perder por esa formación deficiente en experiencia con la que nos graduamos
los Universitarios.
En aquellos
momentos era solo “Yo” con los animales enfermos, y tenía que viajar de una
zona a otra, recorrer zonas rurales remotas. Muchas de las veces tuve que
dormir en medio de la soledad del campo en la caja de la camioneta de gobierno,
con un silencio que solo interrumpían el aullido de los coyotes. Mi cama de
dormir era una cobija. Un ritmo de trabajo desgastante, incomprendido, y que
algunas gentes juzgan hasta perezoso, pero al final del día me dejaba la
sensación de satisfacción, de alegría al recordar el rostro de aquellos
campesinos que veían sanar sus cabras, vacas, burros, gallinas, y eso, si es
digno de recordar. Creó que ninguna profesión en la ciencia de la sociología
aporta a veces tantas experiencias morales como la medicina veterinaria en esos
lugares.
- Algunas
personas, al igual que yo, en mi juventud, especialmente los jóvenes, no pueden
saber durante mucho tiempo qué hacer con sus vidas. ¿Qué influye, en su
opinión, en la elección de la futura profesión? ¿Quizás sea la actitud correcta
hacia la vida, algunas actitudes saludables que vienen de los seres queridos,
la influencia de la escuela, el entorno? ¿Cómo evolucionaron para usted? ¿Cómo
encontraste tu vocación? - En mi profunda convicción, los padres, y el entorno
familiar infantil, juegan el papel principal en la formación de la
personalidad. Mi mamá y mi papá eran personas muy decentes y amables. Mi madre
era ama de casa y mi padre era un campesino. Además de mí, criaron 7 hijos más.
En general, éramos una familia normal. No recuerdo que nos castigaran, no
recuerdo ningún sermón.
Probablemente,
mis padres nos criaron a mí y a mis hermanos con su actitud solidaria hacia los
demás y su disposición amable hacia la gente, y los animales. Al mirarlos,
determiné lo más importante para mí: la decencia en la familia, la lealtad a la
amistad y a la dignidad de uno mismo. En cuanto a mi elección de la profesión
de Médico veterinario Zootecnista, mi padre jugó un papel muy importante aquí.
Por extraño que parezca, pasó toda su vida dedicado a actividades muy alejadas
de la medicina en medio de los animales, y antes de mí, no había nadie que se
atreviera a curar los animales, mucho menos comprendíamos por qué se morían. Mi
padre sentía casi un respeto reverente hacia los animales. Fue de él que
escuché por primera vez la frase que se quedó grabada en mi memoria para el
resto de mi vida y se convirtió en mi guía: “Si, tienes un perro, un caballo,
una vaca dales amor, de lo contrario no vales nada”
Es por eso
que sostengo que fue mi padre, quien jugó un papel importante en mi vida y
desarrollo como Médico veterinario zootecnista. Mis estudios en la capital del
país fueron difíciles, pero no por ello los abandone. En la facultad conocí
personas sinceras, responsables, por lo que en esos años recuerdo estar sentado
de la biblioteca con un saltero de libros frente a mi sobre la mesa. Aprender,
era una verdadera magia que se concretaba a la hora de presentar un examen, y
contestar correctamente. Para entonces ya tenía claro que no me dedicaría a la
literatura a pesar de amarla, y lo que me entusiasmaba era ser un excelente beisbolista,
aunque consideraba que me sería más difícil llegar a hacerlo.
Creo que el
factor principal que determinó mi elección fue el interés, con todo lo
relacionado con el tema de los animales, el parto de una yegua, el parto de
becerras en mi infancia, me fueron envolviendo en esa aura de misterio. Cada
vez que una de mis gallinas sacaba sus polluelos recién nacidos sentía esa
alegría como si fuera una magia extraña. Hay una gallina, y enseguida 10,
llegaba el Newcastle, la viruela, y me quedaba sin ninguna, lo mismo me
intrigaba el embarazo de las vacas y yeguas. Realmente quería entender cómo
funciona el sistema principal del cuerpo, para ver el milagro del nacimiento de
una nueva vida.
En la carrera
de Médico Veterinario zootecnista, tuve la fortuna de contar con maestros muy
decentes, carismáticos y receptivos. De ellos recibí no solo conocimientos
teóricos, sino también habilidades prácticas en cursos de formación avanzada en
clínicas por especialidad. Nos permitieron participar en cirugías, y por
primera vez tuve esa sensación ingrata en mi alma cuando en el quirófano vi de
frente a la muerte de un animal sano que mi equipo de trabajo estábamos
operando. Dias despues logramos que el siguiente animal continuara vivó. Para
mí, este fue el premio más importante y la confirmación de lo correcto de la
profesión médica que había elegido.
Después de
graduarme en la universidad, continué estudiando todo aquello que me ayudara a
crecer profesionalmente, pero no para satisfacer mi vanidad, ni demostrar mi
superioridad, lo principal que necesitaba era ese ¿Por qué? por lo cual asumí
la responsabilidad de la carrera. Cuando te gradúas, y empiezas a trabajar como
en mi caso sucedió que tuve que viajar por ranchos, pueblos, el desierto, se te
van quedando muchas impresiones. Al principio no tienes miedo de nada, pero
cuanto más avanzas, más aterrador se vuelve, por supuesto. ¿Por qué? te
encuentras con casos difíciles, con todo tipo de patologías sobre las que antes
sólo habías leído. Y cuanta más experiencia tengas, con más responsabilidad
abordarás el asunto y con más sobriedad evaluarás la situación. Sobre todo, que
a diferencia de los Médicos alópatas trabajan en clínicas, hospitales y
comparten experiencias.
Ahí está solo, y la vida del animal depende de
lo que determines, y con lo que cuentes. - Hubo muchos casos que me dejaron una
profunda impresión, pero quizá el más inolvidable fue el nacimiento de un niño
en el asiento de mi camioneta al que esa noche por caminos de tracería llevaba
a la mujer indígena embarazada a un hospital y con el ajetreo de la camioneta
acelero el trabajo de parto. Se preguntarán por qué muchos Médicos veterinarios
prefieren la consulta en la ciudad, o de plano abandonan la carrera. En los
ranchos, los dueños de los animales enfermos no cuentan con dinero para pagar una
consulta, ni comprar medicamentos, la secretaria de gobierno responsable les
entrega los recursos a las asociaciones ganaderas para conseguir votantes, y
ese dinero siempre se queda en el pequeño grupo que controla el panorama
politico.
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