miércoles, 2 de abril de 2025

 

LOS MAESTROS ¿TIENEN TALENTO?

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

Los maestros son intelectuales. Su objeto no es sólo el conocimiento, sino también el conocimiento sobre el conocimiento y la creación de conocimiento. Su misión es cultivar y desarrollar las habilidades de producción de conocimiento de sus estudiantes. Sus alumnos deben ser capaces de relacionar los conocimientos adquiridos con un mundo que será muy diferente dentro de diez años. Los maestros también son investigadores que practican y desarrollan reflexivamente la ciencia de la educación.

Diseñan, implementan y evalúan sus prácticas educativas, las cuales rediseñan y mejoran en función de los resultados de aprendizaje. También son miembros de una comunidad profesional, ya que comparten sus conocimientos y experiencias con sus colegas. En otras palabras, tenemos un entorno que fomenta el aprendizaje colaborativo en muchos niveles, desde el salón de clases hasta los grupos colegiados.

La colaboración va más allá del tipo de aprendizaje asociado con la habilidad autónoma, individual o especializada. No se limita a las cosas almacenadas en nuestro cerebro, al conocimiento que podemos recordar en nuestra memoria. Se basa en la capacidad de crear y recrear conocimientos de forma colaborativa, junto con los alumnos y con otros maestros. La competencia colaborativa consiste en la capacidad del maestro para aportar algo de su propia experiencia y conocimiento a un contexto de aprendizaje grupal en el que la suma del conocimiento que posee el grupo es mayor que la suma del conocimiento que posee cada miembro individual.

Los estudiantes son capaces de conectar el mundo interior con el mundo exterior, la educación con el resto de la vida, pero también su propia vida con la vida de los demás. Todos los estudiantes son conscientes de la singularidad de su perspectiva y de su contribución al aprendizaje. El aprendiz cooperativo pasa fácilmente del rol de estudiante al de maestro, y viceversa. Es capaz de compartir sus conocimientos y opiniones con los demás. También aprende a confiar en el conocimiento de los demás y, a trabajar en equipo con personas que tienen experiencias y conocimientos muy diferentes, haciendo que la diversidad del equipo sea una ventaja y no un problema.

El estudiante todavía puede ser crítico constructivamente y expresar su opinión honestamente sin causar conflicto. Puede resolver colectivamente problemas que no pueden resolverse individualmente. El aprendizaje cooperativo, en definitiva, propicia las condiciones para la producción de conocimiento social. El conocimiento social va mucho más allá de lo que está almacenado en nuestro cerebro y se encuentra en las relaciones sociales. El aprendiz cooperativo reconoce el valor de las experiencias y el conocimiento de los demás. Se basa en fuentes externas de conocimiento, sabiendo cómo acceder a ellas cuando sea necesario.

En el pasado, el currículo se asociaba con un lugar y tiempo determinados: era el plan de estudios de una institución educativa en particular. Hoy, sin embargo, estamos entrando en la era del aprendizaje permanente, que cubre todos los aspectos de la vida. Pronto, la educación puede ser omnipresente. La posibilidad de aprendizaje a lo largo de la vida anula la identificación de la educación con un período específico de nuestras vidas. Hoy no tenemos una sola oportunidad de aprender. Y los conocimientos que adquirimos en la escuela no son suficientes para toda la vida.

Las habilidades y el conocimiento que adquirimos hoy pueden quedar obsoletos en veinte, si no cinco, años. La necesidad de aprendizaje y formación a lo largo de toda la vida es cada vez más imperativa. Las instituciones educativas establecidas no pierden su importancia en este nuevo entorno de aprendizaje, pero su papel cambiará drásticamente. El aprendizaje del futuro implicará nuevas ubicaciones y relaciones, nuevos criterios de evaluación y rendición de cuentas. También podemos ver el surgimiento de tipos híbridos de educación, que combinarán elementos de aprendizaje formal con elementos de aprendizaje informal.

 Un ejemplo típico es el reconocimiento del aprendizaje previo, donde un cierto nivel de trabajo o experiencia comunitaria es equivalente a una calificación formal. En el contexto del nuevo aprendizaje, el aprendizaje formal está consciente e intencionadamente vinculado al aprendizaje informal, ya que debe incluir las experiencias experienciales del alumno y alentarlo a aplicar su conocimiento en el mundo real.

Los ámbitos del aprendizaje formal e informal deben estar vinculados entre sí para apoyar las demandas cognitivas y de aprendizaje del mundo moderno. Pero por mucho que queramos colocar el aprendizaje formal en un contexto más amplio de aprendizaje informal, o incluso vincular las dos esferas para que funcionen de manera complementaria, debemos mantener un grado importante de distinción.

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