LOS MAESTROS ¿TIENEN TALENTO?
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Los
maestros son intelectuales. Su objeto no es sólo el conocimiento, sino también
el conocimiento sobre el conocimiento y la creación de conocimiento. Su misión
es cultivar y desarrollar las habilidades de producción de conocimiento de sus
estudiantes. Sus alumnos deben ser capaces de relacionar los conocimientos
adquiridos con un mundo que será muy diferente dentro de diez años. Los
maestros también son investigadores que practican y desarrollan reflexivamente
la ciencia de la educación.
Diseñan,
implementan y evalúan sus prácticas educativas, las cuales rediseñan y mejoran
en función de los resultados de aprendizaje. También son miembros de una
comunidad profesional, ya que comparten sus conocimientos y experiencias con
sus colegas. En otras palabras, tenemos un entorno que fomenta el aprendizaje
colaborativo en muchos niveles, desde el salón de clases hasta los grupos
colegiados.
La
colaboración va más allá del tipo de aprendizaje asociado con la habilidad
autónoma, individual o especializada. No se limita a las cosas almacenadas en
nuestro cerebro, al conocimiento que podemos recordar en nuestra memoria. Se
basa en la capacidad de crear y recrear conocimientos de forma colaborativa,
junto con los alumnos y con otros maestros. La competencia colaborativa
consiste en la capacidad del maestro para aportar algo de su propia experiencia
y conocimiento a un contexto de aprendizaje grupal en el que la suma del
conocimiento que posee el grupo es mayor que la suma del conocimiento que posee
cada miembro individual.
Los
estudiantes son capaces de conectar el mundo interior con el mundo exterior, la
educación con el resto de la vida, pero también su propia vida con la vida de
los demás. Todos los estudiantes son conscientes de la singularidad de su
perspectiva y de su contribución al aprendizaje. El aprendiz cooperativo pasa
fácilmente del rol de estudiante al de maestro, y viceversa. Es capaz de
compartir sus conocimientos y opiniones con los demás. También aprende a
confiar en el conocimiento de los demás y, a trabajar en equipo con personas
que tienen experiencias y conocimientos muy diferentes, haciendo que la
diversidad del equipo sea una ventaja y no un problema.
El
estudiante todavía puede ser crítico constructivamente y expresar su opinión
honestamente sin causar conflicto. Puede resolver colectivamente problemas que
no pueden resolverse individualmente. El aprendizaje cooperativo, en
definitiva, propicia las condiciones para la producción de conocimiento social.
El conocimiento social va mucho más allá de lo que está almacenado en nuestro
cerebro y se encuentra en las relaciones sociales. El aprendiz cooperativo
reconoce el valor de las experiencias y el conocimiento de los demás. Se basa
en fuentes externas de conocimiento, sabiendo cómo acceder a ellas cuando sea
necesario.
En
el pasado, el currículo se asociaba con un lugar y tiempo determinados: era el
plan de estudios de una institución educativa en particular. Hoy, sin embargo,
estamos entrando en la era del aprendizaje permanente, que cubre todos los
aspectos de la vida. Pronto, la educación puede ser omnipresente. La posibilidad
de aprendizaje a lo largo de la vida anula la identificación de la educación
con un período específico de nuestras vidas. Hoy no tenemos una sola
oportunidad de aprender. Y los conocimientos que adquirimos en la escuela no
son suficientes para toda la vida.
Las
habilidades y el conocimiento que adquirimos hoy pueden quedar obsoletos en
veinte, si no cinco, años. La necesidad de aprendizaje y formación a lo largo
de toda la vida es cada vez más imperativa. Las instituciones educativas
establecidas no pierden su importancia en este nuevo entorno de aprendizaje,
pero su papel cambiará drásticamente. El aprendizaje del futuro implicará
nuevas ubicaciones y relaciones, nuevos criterios de evaluación y rendición de
cuentas. También podemos ver el surgimiento de tipos híbridos de educación, que
combinarán elementos de aprendizaje formal con elementos de aprendizaje
informal.
Un ejemplo típico es el reconocimiento del
aprendizaje previo, donde un cierto nivel de trabajo o experiencia comunitaria
es equivalente a una calificación formal. En el contexto del nuevo aprendizaje,
el aprendizaje formal está consciente e intencionadamente vinculado al
aprendizaje informal, ya que debe incluir las experiencias experienciales del
alumno y alentarlo a aplicar su conocimiento en el mundo real.
Los
ámbitos del aprendizaje formal e informal deben estar vinculados entre sí para
apoyar las demandas cognitivas y de aprendizaje del mundo moderno. Pero por
mucho que queramos colocar el aprendizaje formal en un contexto más amplio de aprendizaje
informal, o incluso vincular las dos esferas para que funcionen de manera
complementaria, debemos mantener un grado importante de distinción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario