viernes, 11 de abril de 2025

INSTITUTO PEDAGOGICO HISPANOAMERICANO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”

 Tengo muchos recuerdos cálidos y vívidos asociados con el nacimiento del instituto pedagógico hispanoamericano, pero quizás uno de los mejores es la organización y el trabajo en la Institución. En general en lo académico tuvo muchos triunfos, y me gustan mucho las actividades extracurriculares simplemente porque unen lo académico con el desarrollo físico.

Para mí, no fue sólo una oportunidad de adquirir una enorme experiencia a nivel profesional, sino también de hacer nuevas amistades. Donde fui el organizador principal. Fue muy divertido y al mismo tiempo me permitió aprender mucho sobre mí mismo.

 Eventos como estos siempre tratan sobre creatividad, comunicación y aprendizaje de nuevas habilidades. Creo que los recuerdos más vívidos son, un ambiente acogedor. Trabajaba como director de la escuela normal del pacifico, cuando fui invitado para hacerme cargo como director general de un nuevo proyecto educativo al cual se le designo como Instituto Pedagógico Hispanoamericano. Había que iniciar de cero en infraestructura, permisos, reclutamiento de personal.

 Una de las partes importante del proyecto lo eran los maestros, los cuales los seleccione de los nuevos egresados de “la escuela normal del pacifico”, y el perfil de ellos me intereso debido a que esos egresados cursaron su formación académica bajo los cuidados de un gran maestro Fernando Torres Colio, quien se desempeñaba como coordinador académico, y el mismo se encargaba de seleccionar los profesionistas que impartía cada una de las materias (Victor Romero Chang, Joel Ramos, Genaro Betancourt, Roberto Vázquez, Carlos Medrano, Carlos Sepúlveda, Maria Elena Gonzales, Carolina Fernández, Sedano)  .

 Así, que los seleccione, y había llegado el momento de sentarnos a conversar en reuniones frecuentes para que fueran adaptándose a la idea pedagógica con la que llevaría a cabo el enfoque pedagógico de la institución, mientras se prepara todo el equipamiento necesario. Decidí que lo primero era ir conociendo cada una de las opiniones sobre los estudios y actividades curriculares y extracurriculares de la institución por cada maestro, desde programas de asesoramiento, cuidados psicológicos, programa y plan de estudios.

 Esto a los maestros les resultaba sencillo puesto que todos contaban con un título profesional, y además yo, los había conocido en su etapa de estudiantes por lo que desde un inicio contamos con un excelente equipo docente formado por profesionales apasionados con los que es interesante hablar. Estaba seguro que con ellos cada uno de los alumnos y padres de familia recibirían una actitud humana hacia ellos, y gracias a su preparación y comprensión casi no existirían situaciones irresolubles. Pero ya estábamos listos y nos quedaba esperar la respuesta de los padres en seleccionar el instituto para inscribir a sus hijos, lo cual tuvo un éxito total ya que tuvimos que rechazar alumnos por falta de espacios.

 Antes de hacerlo, nos sobraban preguntas sobre la institución, los maestros, el permiso, el enfoque educativo para el progreso de los alumnos, las clases de inglés, las actividades extracurriculares, etc. “No, todo era fácil, por ser una institución nueva” Los maestros altamente comprometidos respondían en cualquier momento a las dudas de los padres, y eso fue una gran ventaja de nuestro personal docente. Ellos se ayudaban entre sí, y se dejaban guiar por consejos así, que nadie se sentía abandonado. Todos los alumnos recibían la atención esmerada de cada maestro. La formación de un departamento de psicologia fue de gran ayuda, nos resultó muy útil en la parte de integración de los alumnos a la academia en su proceso de unificación social educativa.

 Las clases en su mayoría les resultaban a los estudiantes muy interesantes, pero como en todas partes, también había uno que otro alumno que se quejaba en ser aburridas. El idioma inglés, resultaba muy conveniente, y a esa parte le preste también atención. Seleccione a egresadas de la licenciatura en lengua inglesa, quienes habían sido alumnas mías en la universidad. Deseaba clases de inglés con un alto profesionalismo, y es por ello que antes de invitarlas a ser parte del equipo de trabajo, las monitoree durante las clases que les impartía para conocer su calidad humana.

 A cada uno de los maestros les hice saber mi filosofía de vida como maestro, y en las conversaciones se los hice saber al dedillo “La mayor ventaja de un maestro, es la apertura de los profesores hacia los estudiantes” Fue genial el observar en ellos esa disposición y mostrar su propio interés, y voluntad por apoyarme en el proyecto que ahora también era su proyecto. Nos aceptamos como iguales, lo cual también es una ventaja. Además, los maestros se esforzaron por hacer que sus clases fueran realmente interesantes y memorables con la ayuda de diferentes juegos, visualización de películas/videos y diversas tareas para el trabajo independiente.

 Además del proceso educativo, el plan contemplaba actividades extracurriculares bien desarrolladas, donde cualquier estudiante podía demostrar su valía participando en diversos proyectos y mejorando sus habilidades en la actividad seleccionada. Raramente faltaba un maestro a su clase, y creo que esto se debía a su gran compromiso y entrega. Entre las grandes ventajas que vivimos juntos en la institución, nombraré las más importantes y sorprendentes para mí: un ambiente familiar (donde siempre estás apoyado por compañeros) e igualdad al mismo tiempo, el personal docente (gente que ama lo que hace, muchos de ellos convertidos en verdaderos especialistas en el ejercicio de su profesión).

 Mucha actividad, e interacción. Su desventaja, es que al principio la institución estaba alejada de medios de transporte, pero no interfirió esto con la calidad del trabajo. La actividad física fue intensa, los jóvenes no se cansaban de entrenar juntos, y como fruto de ello comenzaron a ganar trofeos. Fue una alegría poder hacer con atención exactamente aquello para lo que me había estado preparando durante varios años.

 Pero en gran medida este triunfo tiene que ver con la formación que adquirieron los maestros a manos de excelentes maestros en la normal del pacifico, dirigidos en lo académico por el profesor Fernando Torres Colio, y fue en parte gracias a los maestros que se pudo profundizar en mis ideas pedagógicas para crear una institución en donde lo más importante fuera el ser humano. La personalidad de ellos. Su amor por su profesión, y las ideas que daban vuelta a mi cabeza se movieron en esa dirección.

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