viernes, 16 de mayo de 2025

 

CALIFICACIONES ESCOLARES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 La forma de otorgar puntos en calificación a pesar de su apariencia justa no es real y no existe diferencia entre un siete, un ocho, nueve. Esta evaluación termina por perjudicar gravemente a miles de estudiantes que por el bajo puntaje que recibieron de sus profesores por no agradarles esos temas y esa carrera, no se les da la oportunidad de ingresar a una Universidad a la carrera de su vocación.

 Las calificaciones se han convertido casi en la única razón por la que muchos estudian en la sociedad actual. No se trata de un aprendizaje a largo plazo, lo único que les importa tanto a los estudiantes como a los maestros es obtener las mejores calificaciones posibles. Se convierte así en un esfuerzo superficial.

 Tan pronto como se completa un examen en los siguientes días, todo el conocimiento desaparece porque solo era el grado que quería alcanzar y no aprender a largo plazo para el futuro. La materia no se vuelve interesante cuando solo se trata de cumplir con todos los requisitos que exigen las calificaciones. Se vuelve estresante y se pierde las ganas de aprender cuando todo lo que hace resulta estar mal. Ahí es cuando todo también se vuelve inútil y sin interés porque el estudiante en cierto momento de la materia ya sabe que no podrás aprobar.

 Entonces para ese estudiante ya no importa si va a la escuela puesto que de todos modos no aprobará. ¿Tiene sentido, ¡no!? Aquí es cuando los estudiantes abandonan la escuela porque la escuela no es lo suficientemente interesante y le está fallando por completo. El maestro justificara que es el alumno, el alumno que es el maestro, la dirección que son los padres de familia y así se tiraran la bolita. Todos deberían poder asistir a la educación que desean y en la que están interesados. De lo contrario, es fácil abandonar la escuela y fracasar por completo. Todas las personas son diferentes, pero ¿cómo puedes cumplir con los mismos requisitos cuando no estás interesado en las mismas cosas?

 La educación, requiere en todos sus niveles Maestros que puedan enseñar de una manera buena e interesante, lo cual difícilmente está disponible en la situación actual. Al final del día, las calificaciones son las que se encargan estigmatizar, de clasificar a las personas. Algunos serán inteligentes y otros serán malos. Los malos se ven obligados a sentirse incompetentes. Las personas son excluidas de los posteriores estudios a los que realmente querían asistir porque otros tuvieron la suerte de tener una mejor calificación otorgada por sus maestros como si ellos estuvieran en el nivel de esa capacidad.

  Para poder trabajar con lo que uno quiere en el futuro y tener conocimientos aun dentro de los siguientes años, se requiere una escuela mejor, sin calificaciones. Las calificaciones clasifican a las personas porque favorece a los que logran ser sumisos, disciplinados, dejarse humillar, ser atacados en su dignidad, y a ellos sus maestros y padres los mencionan como inteligentes en la escuela. ¿Pero es justo? ¡No! La educación que suena divertida e interesante en el papel no siempre cumple con las expectativas. Muchos buenos estudiantes para diversas carreras se ven imposibilitados para accesar a ellas por problemas de calificaciones bajas en matemáticas, biología, física, etc. Los que seleccionan su entrada a las Universidades los mandan a su casa sin recibirles los papeles.

 Para este tipo de estudiantes la vida académica se les cierra. Una persona que desea ser Ingeniero y en su camino tuvo un maestro pésimo en matemáticas y que además lo califico mal no podrá entrar a la carrera a sus sueños. Pongo el ejemplo del Doctor Lagunés, quien en la carrera de medicina reprobó tres veces la materia de Bioquímica y en la actualidad su libro sobre Bioquímica es la base que se lleva en las carreras de medicina. Las calificaciones vencen la motivación y es muy fácil para un maestro deshacerse o sobornar a un alumno con ella. Esta situación lleva a los padres a dejar de apoyar a su hijo (a) al pensar que no es adecuada para ingresar a una carrera Universitaria.

 No se debe tomar una decisión precipitada por parte de los padres, atrás de todas estas situaciones están los conflictos personales de los maestros y adelante la mala decisión de las autoridades Universitarias. Lo deseable sería valorar la utilidad real de una calificación y por lo pronto dejarla en acreditada o no acreditada, sin ponerle número al tablero ¿De quién es la culpa? ¿Puede haber otros factores?

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