jueves, 1 de mayo de 2025

 CONFLICTOS, Y PROBLEMAS EN EL HOGAR

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 Los problemas que presentan los adolescentes iniciaron como un pequeño arroyo, que se va juntando en sus aguas para formar un rio, y este finalmente se convierte en un gran lago. Muchos de ellos inician en el hogar muchos antes de que el niño asista a la escuela. Sobre todo, en hogares con padres duros, violentos, drogadictos, alcohólicos, en los que sus relaciones de pareja son infames. Padres que no son sinceros, justos, infieles, hostiles para regalar una caricia o unas palabras de amor.

Todo se va juntando y sin darse cuenta se junta conduciendo al comportamiento inexplicable del niño en secundaria y bachillerato. Los niños de primaria no saben aún como expresar sus emociones, sentimientos, y se quejan con llanto, miedo, ansiedad. No hablan de sus estados de ánimo, mucho menos explican sus cambios en comportamiento. Ese niño despues de estar varias horas en la escuela regresa a su hogar contrariado, excitado, y su primera llamada de atención para sus padres es el cambio en su comportamiento, por ejemplo: Es por lo general un niño platicador, pero ahora ser mantiene callado, ya no expresa a la hora de comer lo que le sucedió en la escuela, no habla mal de nadie, ni de nada, simplemente no quiere hablar.

 Se queja que no quiere ir a la escuela, se escusa con dolores de cabeza, estomago, enfermo especialmente a la hora de ir a la escuela, pero el sábado amanece temprano sin dolencia o mal alguno. Los padres se dan cuenta que durante la noche se orino en su cama, cosa que ya no sucedía. Durante el día se muestra inquieto, golpea con los dedos superficies, o con el puño hasta lastimarse, llega incluso a tartamudear. Lo malo es que los padres de inmediato lo catalogan como manipulador, simulador y tienen avergonzarlo verbalmente. Lo acusan, le exigen tenga más cuidado con las cosas.

No se percatan en que el niño está llamándolos a una atención, que algo malo le está sucediendo, y que requiere ser escuchado. Algo puede estar sucediéndole en la escuela, como también tener exceso de carga emocional y que por eso rechaza el asistir a la escuela, ¿Tiene miedo de algo, o que algo malo le puede suceder? La escuela puede ser aburrida y hasta odiosa para el niño, sin embargo, es necesaria. Los cambios pueden venir de su maestra, sus compañeros. La maestra que ya no lo atiende, no le hace caso, solo lo controla, o que la maestra se muestra que no está satisfecha con él, y lo trata descortésmente.

El niño le pierde la confianza, ella lo llama y él hace como que n o la escucha, le pide un trabajo y el niño se retarda intencionalmente o comete errores deliberados. Es una forma de reacción del niño. La maestra manda llamar a sus padres para discutir la actitud del niño y sus padres creen que ella los está engañando, que el servicio que ella presta deja mucho que desear. Entendamos que nuestra escuela sigue siendo muy tradicional por lo tanto es dura con los niños.

Muy disciplinaria y normativa en sus reglas, por eso surgen dificultades cada día con un niño diferente, por ese orden y disciplina. Es una escuela que restriegue la libertad no solo de movimiento, habla, sino de expresión libre. Una maestra que está dispuesta a cumplir con lo que le exige un programa, sin importar que el contenido para ella sea aburrido, pero hay que obedecerlo por ser el único camino en que la dirección y supervisión escolar no le llamaran la atención. Los niños reaccionan a la educación tradicional por ser muy tensa, exigente, disciplinaria.

Eso lo irrita sobre todo a niños cuyas características personales les exige su mente hablar, levantarse de su pupitre para caminar en el aula. La maestra de inmediato se queja de ese niño llamándole la atención, para enseguida hacerlo con sus padres argumentando que no la obedece. Los padres de ese niño desde muy temprano comienzan a quejarse debido a que el niño no quiere despertarse para ir a la escuela, que llegara tarde, así que en ese hogar el día inicia con un gran escándalo para que el niño llegue a su escuela nervioso.

En el aula la maestra le exige concentración, y obediencia ciega. El error surge cuando la maestra aborda su técnica pedagógica sin precaución utilizando gestos y palabras ásperas en vez de ser amable. Hay niños que llegan a la escuela primaria sin desayunar debido a que no le alcanzo el tiempo para hacerlo en su hogar, así que esta hambrienta hasta la hora del recreo, otro fue alimentado rápidamente a la fuerza y al llegar a la escuela le empieza la digestión, por lo que su cerebro no está recibiendo el volumen de sangre adecuado.

Ese niño, no comió, sino que trago, le da sueño, estira sus brazos y se puede quedar dormido por unos 10 minutos recargado en su pupitre. La maestra lo despierta molesta recordándole que la escuela no es para dormir, le verbaliza que se acueste más temprano por la noche. La tranquilidad de ese niño ha sido alterada durante toda esa mañana, y eso es algo importante para prestar atención. La maestra le exige que mejore sus hábitos, su comportamiento.

El niño aprende a quedarse callado, a no contestar hasta que le pregunte directamente, incluso trata de mantenerse sentado en el lugar asignado a pesar de estar muy aburrido. Para ese niño es difícil acostumbrarse a las reglas. Un niño con este tipo de características es posible que nunca se adapte por completo a la escuela y sus reglas, es el clásico niño etiquetado, el sancionado, verbalizado por su maestra como si ella deseara deshacerse de él.

Sin embargo, su comportamiento solo es una forma de respuesta a la presión dura e irrazonable sobre él tanto en la escuela como en el hogar. Sí, sus padres no están capacitados, ni la maestra es difícil que hagan frente común. Solo una maestra tolerante y calificada puede hacer mucho; después de todo, el principal problema de estos niños es la atención distraída y el aumento de la fatiga. Si acerca al niño y lo mantiene a la vista, le da la oportunidad de cambiar, no para ofenderlo, sino para apoyarlo, puede lograr un verdadero éxito.

El consejo técnico cuenta con un psicólogo escolar en la supervisión. Con su ayuda y con su participación, es posible crear condiciones en las que incluso un niño desinhibido se acostumbrará gradualmente y podrá estudiar normalmente. Es posible que se requiera el psicólogo escolar, no hay que tenerle miedo, ni pensar que el niño está loco.

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