LAS FUNCIONES MENTALES DE UN NIÑO, “PENDEN DE
SUS PADRES”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
La
mayoría de las conductas desviadas provienen de la familia problemática. La
dirección de la escuela debe estar al pendiente para intervenir de forma inmediata
para brindarles la ayuda y la disciplina que necesitan tanto los padres como su
hijo. Cada niño que va creciendo y es descuidado es posible que sus padres
terminen arrepentidos en no controlarlo a tiempo. A los jóvenes de secundaria
no les gusta que sus padres les pidan a los profesores que los cuiden, sienten
que pedirles eso significa que no saben defenderse solos, son unos inútiles,
que tienen miedo a todo, que sus padres son los que se quejan y no ellos por
eso prefieren aguantar los abusos y se debe a que insinúan que sus padres se
preocupan de todo y las cosas pequeñas las hacen grandes.
Todo
padre espera que su hijo pueda crecer en un ambiente armonioso y estable. Pero
sabemos que esto solo puede considerarse como una buena esperanza, y se debe a
que no podemos como padres controlar el ambiente en la escuela que vive el
hijo, las personas que por azar del destino conviven en un aula escolar y que
desafortunadamente algunos de ellos llegan con muchas mañas y dañados
mentalmente por sus padres y el entorno en donde viven. Por ello, no regañe a
su hijo, mejor siéntese a platicar, deje que sea él quien pida ayuda y explique
cómo piensa corregirlo. Enséñelo a protegerse adecuadamente, vea cuáles son sus
debilidades y los límites que debe permitir. Dese la vuelta por su escuela y
regresen juntos a casa. No deje todo en manos del niño, ayúdelo a tomar
decisiones. No todo es echar culpas y dar castigos, sino dar respeto, proteger
su dignidad.
¿Por
qué se ignoran las características de la edad? Me parece que la razón es solo
este miedo de los adultos a que su hijo se acostumbre de inmediato a sus
exigencias. La confianza maníaca de los adultos de que son ellos quienes crían
y forman a los niños, y todo debe preverse, las cosas buenas deben
establecerse, las cosas malas deben detenerse de antemano. Como resultado, un
niño, que fue tratado como un objeto en los esfuerzos educativos, en la
adolescencia a menudo se convierte en un objeto, un objeto casi inanimado que
"no quiere nada".
Se acuesta en el sofá y acciona el control
remoto. Esto sucede en los niños que crecieron en una casa normal, a los que
constantemente se les decía qué hacer y cuándo, y, curiosamente, son sus padres
quienes dedican su vida a ellos, pero no supieron cómo hacerlo, porque nunca se
preguntaron si estaba bien o mal sino lo que lo pensaron como adultos que él
debería querer, no le dieron nada a su mente y corazón, porque ellos querían.
Todo esto hace que los propios adultos sean profundamente infelices, "no
le interesa nada" y "no quiere ir a la escuela". Una de las
fórmulas más dañinas en la educación suena así: "Si inmediatamente (no)
enseñas a un niño, entonces siempre será así". No se trata de ver al niño
como un frasco que vas llenando y das por hecho que está dentro del mismo lo que
le enseñaste meses antes.
El
niño siempre está dispuesto a jugar con sus juguetes a olvidarse de su tarea,
jugar con su tableta, rayar la pared si es necesario y entretenido. Un ejemplo
es: Los padres agarran a su hijo de la mano para cruzar la calle sin considerar
que el niño está en edad de caminar solo, no le permiten acostumbrarse y eso le
causa confusión, o el niño que no puede dormir solo y argumenta tener miedo
¿por qué tenerle miedo? Los adultos protegen a los niños con un celo excesivo
al grado de fomentar el límite del miedo.
A
los padres les avergüenza que su hijo tenga miedo. Quieren que el niño no recuerde
todo lo que le explican. Un niño de 7 a 10 años le interesa y curiosea el mundo
como funciona, la naturaleza, la forma de cómo se asocian las cosas. Ve el
mundo como un solo organismo vivo, pensar en las mariposas, en las estrellas,
en la composición de la suciedad debajo de las uñas, en los huracanes, sobre
por qué la gente se ríe. Se puede sentar a jugar o rayar por horas, olvidándose
de todo, ya sea fútbol, fantasear. Él se inventa sus propios juegos, sus
tesoros, secretos.
Es
el rápido desarrollo de todas las funciones mentales, como una flor que se abre
de un capullo en un movimiento rápido. Crece (debería crecer) la confianza en
sí mismo, la independencia, la capacidad de actuar en circunstancias
inesperadas y cambiantes. Su deseo de aventura, de nuevas experiencias. El
nacimiento de la amistad, que puede durar toda la vida. El adulto llega y le
ordena: ¡Deja de jugar, no tenemos tiempo, es hora de inglés, o de natación,
música, etc.
No
te levantaras hasta que termines tu tarea, todo es contrario a la naturaleza
del niño. Moraleja para un niño: el contenido no es nada, la forma lo es todo.
Lo principal es mirar, la esencia no es tan importante. Un error es fatal.
Notado y corregido: no lo salvará.
Entonces
nos preguntamos de dónde vienen las neurosis y la tendencia a rendirse ante el
primer fracaso. Termina su segundo grado de primaria y no encuentra conexión,
siente que la escuela no le está funcionando a pesar de hacer lo que los
adultos le llaman lo correcto. El niño necesita creer el él mismo, en su mente
y en los límites incomprensibles que los compiladores del libro de texto
violaron sin darse cuenta por estar pensando en razón de mente adulta.
La
escuela para que el niño la amé requiere entusiasmo, placer y no disgusto, que
sea capaz en vencer el caos, crear el orden mental, que sean justos los adultos
que los atienden y no un adulto que rompe la puerta del entendimiento sin
esperar a que se abra sola con el tiempo. Veamos a los niños como trabajan
entre ellos pueden tener sus propias características, pero las tendencias
generales siguen en la misma línea.
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