COSTUMBRES
MEXICANAS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
¿POR QUE SE
LE LLAMÁ NOVIA? Desde los tiempos de la
antigua Nueva España, (Colonia española). Novia, era el nombre que se le daba a
la muchacha que contraía matrimonio. Este estatus estaba vigente desde el
momento en que las familias acordaban la boda hasta la finalización de la
ceremonia religiosa. La palabra “novia” ha permanecido sin cambios desde
aproximadamente el siglo XI. A una muchacha soltera prometida a alguien se le
llamaba novia en las clases altas de la colonia.
Los científicos aún no pueden dar una respuesta
clara a la pregunta de por qué una mujer que estaba a punto de casarse recibió
temporalmente un nombre asociado con la boda. La teoría más popular es que la
palabra “novia” reflejaba prácticas llamadas relaciones para que niña otra
persona se acerque con fines amorosos “Quedaba prohibido” Los hombres de clase
alta lo consideraban un motivo de honor con la prohibición. La boda era un
momento de iniciación para una mujer: un momento en el que moría como hija de
sus padres y parte de su familia biológica y nacía como esposa, futura madre y
parte de la familia de su nuevo marido adquirido. El momento del compromiso se
consideraba transitorio: la muchacha ya había dejado de formar parte de su clan
familiar, pero aún no había entrado plenamente en uno nuevo.
Los colonos, creían que en esos momentos las
personas eran especialmente vulnerables a peligros como el mal de ojo por
envidia, y la calumnia. La palabra “novia” servía para proteger a la mujer temporalmente
que se encontraba entre dos familias. Una función similar la cumplía el velo,
precursor del velo moderno, que se usaba durante la ceremonia nupcial y se
quitaba cuando la pareja era declarada marido y mujer. - Cuando el hombre se
casaba, el llevaba a su esposa a la casa y a la familia. Para su familia, la
joven comprometida era temporalmente una extraña, una persona recién llegada “Una
novia”.
Se cree que esta palabra proviene de la raíz
sánscrita vie: “entrar”, “unirse". Su significado está relacionado con el
hecho de que la chica debe entrar, en una nueva casa. En aquellos tiempos se prohibió
casarse entre hermanos, primos y familiares cercanos, y en muchas ocasiones se
casaban sin siquiera conocerse. Más tarde, la investigación biológica reveló
que el deseo de diversidad y la búsqueda de parejas con un conjunto diferente
de genes es un mecanismo condicionado evolutivamente que ayuda a evitar
enfermedades hereditarias.
BODA: La próxima boda iniciaba con la petición de
la novia y la aceptación poniéndose de acuerdo con la “Dote” el transporte de
la dote de la novia a la casa del novio. Antes de la ceremonia se bañaba a la
novia por sus amigas más íntimas, incluía rituales en las casas del novio y la
novia (vestirse con ropas de boda, bendición, despedida), salida al altar y
encuentro de los recién casados en la casa del novio.
Las bodas solían celebrarse a principios de semana santa y en la víspera de la
navidad. Existía la costumbre, antes de concertar un matrimonio, de “avisar”
sobre la llegada de los casamenteros para protegerse del ridículo en caso de
negativa. De un novio que fue rechazado durante un emparejamiento, dijeron “Se quedó
vestido y alborotado”
Todo iniciaba cuando los padres del prometido o
uno de sus parientes mayores acudían a la casa de chica para proponerle
matrimonio a sus padres. Cuando acordaban se sacaba una botella para brindar.
Al salir de la casa, los enviados se llevaban una sábana blanca la cual sería
usada la noche de boda para certificar que la chica no había tenido contactos íntimos
con hombre alguno. Sí, eran rechazados salían sin la sabana. En los casos en
que la novia cambiara de opinión, el “Dote” no era devuelto a los padres de la
novia. La noche de boda salía el esposo a extender la sábana blanca con manchas
de sangre como producto de la intimidad. En vísperas de la boda o dos días
antes, los parientes de la novia llevaban la dote a la casa del novio. En otros
casos era el propio novio quien asistía a la casa de los padres de la novia a
recoger la dote.
La mañana del día de la boda en la casa del novio
se dedicaba a los preparativos para la boda. De camino a la boda, el novio podría recoger a
la novia, pero también podría encontrarse con ella directamente en la iglesia.
En muchos de los casos eran los padres del novio o los padrinos quienes acudían
a recoger a la novia a su hogar. Durante la fiesta cuando llegaba el momento en
que los novios se despedían, se acercaban a los padres de ambos para que los bendijeran,
llegando el momento de la novia para que al momento de la intimidad pasara el
fuego de su pureza
BODAS DESIGUALES: Los pobres, y
los campesinos a menudo se casaban siendo niños. Los padres de las niñas o de
los niños intentaban conseguir un futuro trabajador. En principio no se casaban
por la iglesia simplemente se unían por usos y costumbres, o simplemente se
robaban a la niña. Con el fortalecimiento del poder del Estado y de la Iglesia,
con la creciente desigualdad social, se convirtió en norma casarse con
muchachas de la misma clase, de la misma fe y de la misma edad. Elegían una
sola esposa para toda la vida. Los matrimonios comenzaron a dividirse en
iguales, llamados correctos por los sacerdotes, y desiguales. “Costumbres
iguales, clase social.
La Iglesia permitía que las niñas se casaran a
partir de los 12-13 años, y los niños a partir de los 14-15 años. Los
campesinos que quedaban viudos ante la muerte de su esposa en un parto, a
menudo se casaban con niñas. Las mujeres
que alcanzaban los 18 años de edad eran consideradas no aptas para casarse con
ellas, por lo que un casado podía hacerles el favor embarazándolas sin ningún compromiso.
Las chicas entre los 14/ a 17 años eran abusadas por el patrón de la hacienda.
Con los años los hombres comenzaron a seleccionar
esposas menores unos cinco años que ellos. Los matrimonios en los que el marido
era significativamente mayor que la esposa era común entre los aristócratas.
Estar emparentado con un hombre rico y noble era un honor para cualquier
familia, y la diferencia de edad rara vez molestaba a nadie. Los padres de la
novia, se sentían satisfechos considerando que habían garantizado un futuro
brillante. La iglesia se oponía a matrimonios entre diferente clase social, y un
obstáculo más serio para el matrimonio podría ser la religión.
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