DERECHOS DE LOS NIÑOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Si surge una situación molesta en grosería como arrojarle una piedra, agua a un anciano allí sí, se actúa con firmeza. Es muy importante que la conversación se desarrolle sin testigos. Después de eso, explica con calma por qué esto no es posible, no lo avergüence frente a testigos, lo importante es que sepa que todo debe tener una medida. Se ha vuelto frecuente que algún maestro insulte a un niño, sobre todo en secundaria y preparatoria. Antes los padres lo admitían, pero hoy están conscientes que deben proteger a su hijo.
El maestro está obligado a tratar a sus alumnos con respeto. Respetar su honor y dignidad. La ley de educación protege al niño contra la violencia mental y los insultos de tipo personal, se debe respetar su dignidad. No puede decirle que es un estúpido, tonto, o humillarlo. Por ejemplo, hacer burla del niño por el hecho de que use lentes, o este gordo, sea de piel morena, traiga mochila y zapatos desgastados. No se trata de que el padre salga acelerado a la escuela a retar al profesor o amenazarlo, eso solo empeora la situación. Lo primero es averiguar si en realidad el profesor se está comportando de esa forma con el niño o con todos o algunos de los niños ¿Las fallas, solo las encuentra en ese niño, el maestro? La falta de tacto de un profesor se hace presente desde el comentario “Eres un perezoso”
Lo que mucho le duele a un niño es ser humillado en presencia de toda su clase. Una queja se escribe dirigida al director de la escuela (Primer paso) Exigir que se tomen medidas contra el maestro, por eso es importante verificar la información no vaya resultando que el niño solo lo está calumniando. Cuando son varios los padres los que firman la petición de revisión las probabilidades de atención son más rápidas para que rinda cuentas. El profesor tiene la obligación de dar una respuesta por escrito con copia al director.
El maestro que viole los derechos del niño, y el director, que se hizo la vista gorda ante la situación, serán responsabilizados. El caso puede conducir al despido. Solo tenga en cuenta que una declaración no es suficiente aquí. Se necesitan pruebas más sólidas. - Una grabación de audio en el teléfono, tomar un video sin que lo note. Cada ocasión que el profesor comience a humillar se le graba.
¿Cómo debe ser un maestro? Competente, amable y respetuoso con sus pupilos. En los viejos tiempos había tales maestros. Y ahora cada vez son menos. El maestro puede descargar en el niño el mal humor o humillarlo por su apariencia o por no preparar la tarea. Ningún maestro tiene derecho a ser grosero con los niños, no puede insultar el honor y la dignidad, pero ¿Qué pasa, si es el alumno quien insulta al maestro? ¿qué castigo sufrirá por esto? Los profesores prefieren llamar a los padres o tragarse olvidando el insulto, otros se desquitan con las calificaciones y estar molestando al niño con preguntas que de antemano sabe no podrá contestarle.
Hoy en día la mayoría de los padres no aprecian el trabajo de los profesores, y se ponen de inmediato del padre que se queja. El niño al verse protegido, y sentir ese apoyo se vuelve cada vez más grosero, arrogante. Los niños, que están en edad de asistir a la escuela primaria, tienden a exagerar lo que realmente está sucediendo, y trata de probar su versión con uno de sus amigos
Los padres quisieran que todos los profesores fueran cariñosos, no tuvieran ningún problema personal y resultaran hasta chistosos para que su hijo este feliz. Pero esto no es así, al igual que cada niño tiene su carácter, sucede lo mismo con cada profesor. Algunos alumnos se vuelven groseros y los insultan. ¿El maestro, no tiene derecho a presionarlos para que avances y atiendan sus responsabilidades? Cada maestro está obligado a cumplir con las normas morales, éticas y, lo más importante, legales.
Está obligado a mostrar respeto por los estudiantes, a no ofender su honor y dignidad, a cumplir con todas las reglas de la ética profesional y también a asegurarse de que los estudiantes no utilicen ningún medio de humillación contra los demás. En consecuencia, no se puede hablar de ningún castigo verbal, y más aún corporal. Si el estudiante se comportó incorrectamente, violó alguna regla de la institución educativa, trata el proceso educativo de mala fe o de alguna manera no cumple con los requisitos del maestro, el maestro tiene derecho a invitar a los padres a la escuela para conversar sobre lo que está sucediendo, explicándole a los padres. Debe entenderse que a veces un niño puede exagerar o incluso mentir si simplemente no le gusta la disciplina académica en sí o sí su rendimiento académico es bajo.
Sin embargo, en ningún caso debe presionar al niño. Después de aclarar las circunstancias, los padres deben visitar al director de la institución educativa y, en su presencia, hablar con el maestro de quien se quejó el niño. Si el maestro difundió información falsa y desacreditadora sobre el estudiante, el maestro puede ser procesado. Un castigo penal es si el profesor ejercicio violencia física sobre el alumno. El profesor no puede ni debe utilizar palabras prosaicas, maldiciones, sin importar que este se justifique alegando que así habla él frente a sus alumnos.
Un profesor no tiene derecho a desatar estrés por violencia mental al decirle a su alumno que no por más que estudie no pasara su materia o que no sirve para la escuela, llamarlo estúpido o burlarse en el grupo por agarrarlo con un acordeón a la hora del examen. No tiene derecho a maldecir, a insultar, expresar palabras duras, amenazas. Hay profesores que nos aben disimular sus enojos, sus enfados, molestias, y explotan con rabia hasta llegar a agotarse por los problemas de su vida. Son profesores que ven su práctica pedagógica como obediencia ciega. Centra su atención en las actividades negativas y en las deficiencias, eso provoca conflicto entre los disciplinados y los inquietos.
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