jueves, 1 de mayo de 2025

 

LO QUE APRENDÍ DE LOS NIÑOS DE CUARTO A SEXTO GRADO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 En los grados 3-4 grado de primaria, el papel del maestro en términos de influencia personal se vuelve menos significativo y los contactos de los niños con sus compañeros de clase se vuelven más cercanos. Las relaciones personales son la base para ellos vayan creando sus pequeñas agrupaciones. En principio consideran a dos o tres como sus amigos, y a partir de ahí, irán aumentando por lo regular a 5 o 6 amigos (Cuarto grado).

Se sientan juntos, platican, se buscan a la hora del recreo, ellos mismos establecen los motivos para juntarse mediante sus intereses, cualidades. La maestra los une en equipo por intereses comunes. El estado de ánimo de los miembros de ese grupo puede ser positivo o negativo, y se refleja por ejemplo que antes de juntarse uno de los niños va a la escuela con ganas, es activo en el trabajo educativo y social y es positivo en relación al equipo. Pero otro de ellos se siente insatisfecho con su posición con todas las consecuencias que ello conlleva, a veces muy negativas en términos de desarrollo moral.

 Llegará el momento en que las motivaciones de ambos niños sean diferentes y choquen, y esta puede darse por la valoración de parte de su maestra al repartir los méritos personales, y formas de comportamiento en ambos niños. Uno de esos niños se desprende del grupo inconscientemente para ensayar su propio estilo a partir de sus capacidades, generando con ello el coraje de los otros niños.

Recordemos que la escuela primaria invade al niño, previamente protegido por la familia, con una pequeña experiencia personal de comunicación, en una situación en la que, en las relaciones reales, uno debe aprender a defender sus posiciones, su opinión, su derecho a la autonomía, el derecho a la igualdad, y es lo que está tratando de establecer el niño que se separó de sus amigos, incluso lo expresa verbalmente.

 Este niño y los otros del equipo de amigos se reestructurarán admitiendo a otro niño nuevo en su equipo y el que se separó se integrara en otro. Las relaciones de los niños entre el cuarto y sexto grado de primaria cambian constantemente. Si a la edad de 3 a 6 años los niños construyen sus relaciones principalmente bajo la supervisión de sus padres, entre los 6 y los 12 años los escolares pasan la mayor parte de su tiempo sin la supervisión de los padres. En pre-escolar no existe regla para llamarse amigos en el aula, mientras que, en la escuela primaria, las amistades se forman, por regla general, entre niños del mismo sexo.

A medida que se debilita la conexión con los padres, el niño comienza a sentir cada vez más la necesidad de apoyo de sus compañeros. Además, necesita dotarse de seguridad emocional. Es el grupo de amigos el que se convierte para el niño en esa especie de filtro por el que pasa los valores de sus padres, decidiendo cuál de ellos desechar y cuál dejarlo como amigo en el futuro. Durante los años escolares, los grupos de pares se forman de acuerdo con los principios de género, edad, condición socioeconómica de las familias a las que pertenecen los niños. Las dificultades que surgen en la escuela primaria en las relaciones con maestros y compañeros plantean un problema particular, desde el negativismo, la agresividad y la desobediencia del niño hasta formas pronunciadas de miedo e inseguridad, timidez.

 Las relaciones inadecuadas con los compañeros que se desarrollan en la edad escolar primaria son un indicador de problemas en el desarrollo personal. Al mismo tiempo, es un indicador de las características de la autoestima del niño, sus rasgos de personalidad, carácter y moral. Entre ellos se pelean dejándose de hablar por diversos motivos todo en torno a su forma de pensar y sus necesidades e intereses, así como con un bajo nivel de negociación, y dialogo. Carecen de la habilidad y destreza para socializar y empatizar.

Cada niño va madurándose a diferente ritmo emocional, racional, conductual, además traen inmaduro su sistema de percepción egocentrista, es decir, la percepción de los demás en su propia valía (Valorar al otro), su capacidad de correlacionar sus intereses, deseos, valores con los de otras personas. El nivel de conciencia del ámbito de las relaciones con los demás. Estos indicadores deben ser la base de observación de la maestra para corregir y desarrollar. La forma de actividad más adecuada para la resolución de problemas correccionales es un juego en grupo.

Ante ello la maestra al organizar el juego debe cuidar los roles que asignan para que se relajen y no surja el estrés. El juego de rol asegura el establecimiento de una relación afectiva positiva con los compañeros (e incluso con el profesor). Al jugar, un niño aprende importantes habilidades sociales. Los roles y reglas le permiten aprender sobre las reglas adoptadas en la sociedad de adultos.

El juego desarrolla sentimientos de cooperación y rivalidad. Y conceptos como justicia e injusticia, prejuicio, igualdad, liderazgo, sumisión, devoción, traición, empiezan a adquirir un verdadero significado personal. Los procesos de formación del niño están indisolublemente ligados a los procesos de desarrollo del equipo. Por un lado, el nivel del estado del equipo, la naturaleza de las relaciones interpersonales que se han desarrollado en él, incide en la dirección y temas de desarrollo de cada miembro de este grupo.

Por otro lado, la actividad de los niños, el grado de su desarrollo físico y mental, sus capacidades y habilidades determinan el poder educativo y el impacto del equipo. El proceso de inclusión en el sistema de relaciones colectivas es complejo, ambiguo y muchas veces contradictorio. Los escolares difieren entre sí en el estado de salud, las habilidades. Por lo tanto, ingresan al sistema de relaciones colectivas de diferentes maneras, provocan diferentes reacciones por parte de los compañeros de equipo e influyen en el colectivo.

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