LO QUE APRENDÍ DE LOS NIÑOS DE CUARTO A SEXTO GRADO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director
General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Se
sientan juntos, platican, se buscan a la hora del recreo, ellos mismos establecen
los motivos para juntarse mediante sus intereses, cualidades. La maestra los
une en equipo por intereses comunes. El estado de ánimo de los miembros de ese
grupo puede ser positivo o negativo, y se refleja por ejemplo que antes de
juntarse uno de los niños va a la escuela con ganas, es activo en el trabajo
educativo y social y es positivo en relación al equipo. Pero otro de ellos se
siente insatisfecho con su posición con todas las consecuencias que ello
conlleva, a veces muy negativas en términos de desarrollo moral.
Llegará el momento en que las motivaciones de
ambos niños sean diferentes y choquen, y esta puede darse por la valoración de
parte de su maestra al repartir los méritos personales, y formas de
comportamiento en ambos niños. Uno de esos niños se desprende del grupo
inconscientemente para ensayar su propio estilo a partir de sus capacidades,
generando con ello el coraje de los otros niños.
Recordemos
que la escuela primaria invade al niño, previamente protegido por la familia,
con una pequeña experiencia personal de comunicación, en una situación en la
que, en las relaciones reales, uno debe aprender a defender sus posiciones, su
opinión, su derecho a la autonomía, el derecho a la igualdad, y es lo que está
tratando de establecer el niño que se separó de sus amigos, incluso lo expresa
verbalmente.
Este niño y los otros del equipo de amigos se
reestructurarán admitiendo a otro niño nuevo en su equipo y el que se separó se
integrara en otro. Las relaciones de los niños entre el cuarto y sexto grado de
primaria cambian constantemente. Si a la edad de 3 a 6 años los niños
construyen sus relaciones principalmente bajo la supervisión de sus padres,
entre los 6 y los 12 años los escolares pasan la mayor parte de su tiempo sin
la supervisión de los padres. En pre-escolar no existe regla para llamarse
amigos en el aula, mientras que, en la escuela primaria, las amistades se
forman, por regla general, entre niños del mismo sexo.
A medida
que se debilita la conexión con los padres, el niño comienza a sentir cada vez
más la necesidad de apoyo de sus compañeros. Además, necesita dotarse de
seguridad emocional. Es el grupo de amigos el que se convierte para el niño en
esa especie de filtro por el que pasa los valores de sus padres, decidiendo
cuál de ellos desechar y cuál dejarlo como amigo en el futuro. Durante los años
escolares, los grupos de pares se forman de acuerdo con los principios de
género, edad, condición socioeconómica de las familias a las que pertenecen los
niños. Las dificultades que surgen en la escuela primaria en las relaciones con
maestros y compañeros plantean un problema particular, desde el negativismo, la
agresividad y la desobediencia del niño hasta formas pronunciadas de miedo e
inseguridad, timidez.
Las relaciones inadecuadas con los compañeros
que se desarrollan en la edad escolar primaria son un indicador de problemas en
el desarrollo personal. Al mismo tiempo, es un indicador de las características
de la autoestima del niño, sus rasgos de personalidad, carácter y moral. Entre
ellos se pelean dejándose de hablar por diversos motivos todo en torno a su
forma de pensar y sus necesidades e intereses, así como con un bajo nivel de
negociación, y dialogo. Carecen de la habilidad y destreza para socializar y
empatizar.
Cada
niño va madurándose a diferente ritmo emocional, racional, conductual, además
traen inmaduro su sistema de percepción egocentrista, es decir, la percepción
de los demás en su propia valía (Valorar al otro), su capacidad de
correlacionar sus intereses, deseos, valores con los de otras personas. El
nivel de conciencia del ámbito de las relaciones con los demás. Estos
indicadores deben ser la base de observación de la maestra para corregir y
desarrollar. La forma de actividad más adecuada para la resolución de problemas
correccionales es un juego en grupo.
Ante
ello la maestra al organizar el juego debe cuidar los roles que asignan para
que se relajen y no surja el estrés. El juego de rol asegura el establecimiento
de una relación afectiva positiva con los compañeros (e incluso con el
profesor). Al jugar, un niño aprende importantes habilidades sociales. Los
roles y reglas le permiten aprender sobre las reglas adoptadas en la sociedad
de adultos.
El juego
desarrolla sentimientos de cooperación y rivalidad. Y conceptos como justicia e
injusticia, prejuicio, igualdad, liderazgo, sumisión, devoción, traición,
empiezan a adquirir un verdadero significado personal. Los procesos de
formación del niño están indisolublemente ligados a los procesos de desarrollo
del equipo. Por un lado, el nivel del estado del equipo, la naturaleza de las
relaciones interpersonales que se han desarrollado en él, incide en la
dirección y temas de desarrollo de cada miembro de este grupo.
Por otro
lado, la actividad de los niños, el grado de su desarrollo físico y mental, sus
capacidades y habilidades determinan el poder educativo y el impacto del
equipo. El proceso de inclusión en el sistema de relaciones colectivas es
complejo, ambiguo y muchas veces contradictorio. Los escolares difieren entre
sí en el estado de salud, las habilidades. Por lo tanto, ingresan al sistema de
relaciones colectivas de diferentes maneras, provocan diferentes reacciones por
parte de los compañeros de equipo e influyen en el colectivo.
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