UN MAESTRO “VIVE MIENTRAS ESTUDIA. EN CUANTO LO DEJA MUERE”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex
Director de la escuela Normal del Pacifico, Ex Director General del Instituto Pedagógico
Hispanoamericano.
Por un lado, está el paso increíblemente rápido del tiempo, que pasa de manera tan imperceptible, y cada momento es importante, cada momento se le da a la generación más joven: ya sea buscando formas de explicar un nuevo tema o yendo al papeleo que te pueden ahogar en la rutina y en noches de insomnio, o la oportunidad de volar a lo más alto del olimpo profesional, responsabilidad y estrés constantes, mucha energía que entregas sin esperar nada a cambio. Por otro lado, es una búsqueda creativa constante, la capacidad de hacer descubrimientos sorprendentes con los estudiantes, la comunicación con colegas que también están profunda y devotamente enamorados de su profesión. La realidad es que el número de maestros frente a grupo ha ido envejeciendo, y se mantienen en su trabajo bajo estrés constante, y la burocratización.
La edad, y su inadecuada situación financiera les están pasando factura. El 57% pasan de los 35 años de servicio, y están conscientes en que les es muy difícil cumplir con los requisitos de la escuela moderna. En su gran mayoría han perdido la motivación para tener éxito, pero a la vez cuentan con una gran base en experiencia acumulada, y habilidades de enseñanza, y demuestran actividad y persistencia para alcanzar sus objetivos. La mayoría en esa edad avanzada, se caracterizan por una falta de un deseo claramente expresado de perfección, un apego a una experiencia estereotipada de realización de acciones, una falta de preparación para el cambio y, al mismo tiempo, un miedo al fracaso y su evitación.
Los maestros en edad avanzada suelen experimentar ansiedad y desconfianza. “La falta de confianza en sí mismos, la falta de fe en la posibilidad de alcanzar el éxito, el miedo a la evaluación externa y a las críticas conducen a una elección específica de tareas profesionales: o demasiado fáciles para evitar un posible fracaso, o demasiado difíciles para justificarlo” Para ser justos, hay que destacar que la incertidumbre, la ansiedad y la resistencia a menudo son causadas por el hecho de que las demandas a los profesores cambian constantemente, el volumen de su trabajo, el estrés físico y emocional aumentan. El resultado es baja satisfacción laboral, agotamiento y un estado de automatismo.
Por ejemplo, la transición a una escuela tradicional, a una escuela digital, y al aprendizaje basado en proyectos la cual es la necesidad de estos tiempos, conlleva un cambio en la naturaleza de las actividades del maestro. Hoy en día el maestro es más tutor, es más acompañante comparativamente con el profesor tradicional quien era la única fuente del conocimiento. – Un maestro Universitario, no siempre son capaces de ponerse en el lugar del otro, comprender las razones de sus acciones y evaluar objetivamente los resultados de sus propias actividades y las de sus alumnos prevaleciendo en ellos “La arrogancia”
– Son egocentristas, vanidosos, y no permiten que nadie se oponga a su autoridad y poder. Para un maestro universitario, es sencillo abandonar el dar clases puesto que no es su profesión ni estudio pegagia, psicología y estrategias didácticas y pedagógicas. Ademas al jubilarse mantendrá su estatus social, económico (estilo de vida habituales y son más prósperos económicamente) Pero ¿Cómo mantener la longevidad profesional para que “El estado” se siga ahorrando esos sueldos y prestaciones? La primera propuesta que suena a cliché es capácitarlos motivacionalmente.
- Esto les permitirá mantener la salud profesional, seguir siendo competentes y eficientes y lograr longevidad profesional. Durante los años en los que trabaje en el sistema educativo, mucho ha cambiado en la educación: diferentes métodos y tecnologías, diferentes líderes y requisitos, pero solo la relación “profesor-alumno” permanece inalterada. Muchas cosas han cambiado también en mi vida. Los niños crecieron, y aquellos estudiantes se fueron contruyendo su propia vida. Toda mi energía y tiempo estaba dirigido hacia la escuela y mis alumnos.
Me preparaba para las clases con alegría, amaba el ver es el rostro y sus gritos la alegría en los alumnos. Amaba las charlas con mis compañeros maestros. Gracias a esta entrega para capacitarme, adquirir conocimientos, fui adquiriendo experiencia, conocimientos de tecnologías pedagógicas y fui ampliado mis horizontes profesionales. Era motivo de alegría y satisfacción compartir mi experiencia de vida y conocimientos acumulados con mis antiguos alumnos, ahora muchos de ellos profesores, o profesionistas en otras carreras. Hoy cuando alguno de ellos tengo la dicha de saludarlo, me regocijo por sus éxitos y me siento responsable de sus acciones. Mi vida, y mi filosofía fue siempre estarme mejorando constantemente, porque un maestro debe formarse integralmente. Como maestro, soy capaz de presentar mi experiencia de manera efectiva. Regulamente escribo artículos y libros donde hablo sobre educación, métodos, estrategias, pedagogía, psicología educativa.
Al mismo tiempo, investigo, y participó activamente en actividades innovadoras. Basándome en la metodología del aprendizaje evolutivo, pedagógicas: aprendizaje evolutivo y basado en problemas, métodos de investigación y de proyectos, tecnologías de la información y la comunicación y tecnologías de preservación de la salud. Tengo conocimientos de nuevas tecnologías, nuevos métodos de enseñanza y capacidad para desarrollar proyectos. Algunas escuelas primarias públicas ya están dotadas de modernos equipos que permitirán estudiar las asignaturas de ciencias naturales de una forma apasionante.
Estoy seguro de que las generaciones más jóvenes podrán apreciar esta maravillosa oportunidad de desarrollo moderno que se abre hoy ante cada uno de ellos. – Como maestro me dí cuenta que necesitaba cultura general, actitud amistosa, hacia las personas y la autoorganización. Intento ser un modelo de ética y cultura general para quienes me rodean. A lo largo de los años de trabajo, todos mis antiguos alumnos pasaron por el período de adaptación sin dolor, con facilidad, sin problemas psicológicos ni barreras. Porque siempre estuve al pendiente de brindarles apoyo moral y psicológico. Creo que es deber de todo maestro inculcar en los alumnos el respeto a la profesión y preparar a sus sucesores, entonces no habrá problemas de escasez de maestros en los hogares familiares, en la calle, en las escuelas ni problemas de adaptación
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