jueves, 6 de noviembre de 2025

 

ACOSADORES EN LA ESCUELA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

Muchas personas pueden estar desconcertadas, ¿por qué los niños acosados no toman la iniciativa de decírselo a sus maestros o padres? Muchos niños no se lo dicen a los adultos de inmediato, porque sienten que estos son asuntos frívolos, y que es más fácil soportarlo que ser tratado por los adultos Es precisamente debido a este tipo de pensamiento que estos acosadores tienen espacio para hacer el mal, y las víctimas solo estallarán cuando las cosas ya no se puedan tolerar. ¿Por qué las escuelas permiten que ocurra el bullying? En Secundaria los maestros no tienen tiempo de calidad con los alumnos, de echo solo los atienden en sus 45 minutos de clase.

La mayoría de las intimidaciones ocurren después de la clase, y es posible que los maestros no estén presentes dentro de la clase ya que se da en el tiempo intermedio entre clase y clase y cambio de profesor. A menudo solo logran observar cuando entran al salón y el comportamiento desparpajado cambia de inmediato. Muchos son intimidados en los baños, los atacan con acciones que dan vergüenza comentarlas por el agredido. Los profesores deberían estar al pendiente en los cambios de actitud para aclarar las situaciones, comprobar el niño agresor como sea posible y mandar llamar a sus padres.

Los padres de las víctimas no tienen forma de ver lo que sucedió en el acto, pueden juzgar la situación sin conocerla. La victima quedarse callada para no desagradar al padre que lo regaña diciéndole que se defienda, que golpee al agresor. Muchas veces el niño llega golpeado a su casa y expone que se peleó pero que quedaron iguales en daños cuando en realidad es que fue abusado, golpeado, le quitaron su dinero, lo amenazaron. Los padres deben acudir a la escuela y pedirle al director que les solicite a los profesores que vigilen la actitud de ciertos niños provocadores y abusivos.

Que recopilen información con otros estudiantes para que accionen en el camino correcto. Después de confirmar los detalles, si la situación no es grave, también puede preguntarle al niño cómo le gustaría manejarla. Si, solo se trata de gritos, poner apodos, estar molestando se le pregunta al niño ¿cómo desea que se le controle al pendenciero? Se platica con el provocador para ver cómo reacciona ante la llamada de atención, se le da seguimiento y se confirma si continua en esa actitud escondiéndose a los ojos de los profesores.

Hay provocadores que inician con apodos, pasan a burlas, chistes desagradables que lesionan la dignidad, luego llegan a los golpes causando problemas no a uno sino a varios niños. Hay padres que se adelantan a las autoridades y van en busca del agresor para arreglarlo con lo que los conflictos se van complicando. Vendrán los padres quienes serán los que le causen problemas a la escuela. Hay niños reincidentes que siempre están causando problemas a los demás, de echo la mayoría de estos niños no tienen control en su hogar o hay problemas fuertes entre sus padres.

Algunos directores prefieren expulsados en las primeras semanas de clases, y esos niños van rolando de escuela en escuela causando problemas. Los padres los alientan a ser agresivos para que les tengan miedo. Los directores se cansan en discutir con los padres y terminan siendo convencidos con la promesa que la próxima vez se aplicara el rigor de la disciplina expulsándolo. Pero ese niño para esa fecha ya cuenta con seguidores que al momento en que este sea expulsado serán los vengadores sobre el niño o niños que él agredía y se tomó como causa de su expulsión.

Algunas escuelas se ven con situaciones molestas cuando el padre del agresor interpone una denuncia legal y se queja en derechos humanos, pero no le hace frente al problema real y su raíz. El maloso seguirá intimidando, y exigirá que se lo hagan saber a los demás. Esa es su diversión y el orgullo de su padre quien piensa que su hijo se está convirtiendo en un verdadero hombre. Algunos padres al ver que la actitud de la dirección no cambia con ese niño, prefieren llevarse a su hijo a otra escuela para quitarse de preocupaciones.

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