SENTIDO DE MI VIDA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex
Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto
Pedagógico Hispanoamericano.
Me pregunto ¿Cuál es mi objetivo de vida? ¿Cuál es el sentido de mi existencia, y la razón por la que me levanto con ánimo cada mañana? Mi vida se fue integrando en controlar mis pasiones, lograr una vida equilibrada, y si es posible plena. Durante muchos años me dedique a descubrir quien soy, lo que significaba para mi encontrar lo que realmente me importa, lo que es la alegría, la tristeza, la soledad, y los instantes de plenitud. Me sostuve para vivir de acuerdo a lo que podía alcanzar como forma de mi verdadera satisfacción y la armonía interior. Busque por años, aquello que me motiva, que me levanta cuando caigo, lo que enfrento y lo que logro realizar.
Todo lo fui agregando para darle sentido a mi vida, darle ese valor agregado. Los problemas me alejaban frecuentemente de ese equilibrio entre lo que me apasiona, y lo que debía ganar en dinero trabajando para cubrir mis necesidades y ese algo me frustraba. Debía lograr el equilibrio entre mis pasiones, profesión, y la experiencia. La gran importancia era encontrar ese sentido a mi vida, esa capacidad para permitirnos vivir una vida con propósito, significado y felicidad. Con el tiempo y la experiencia me sentía motivado, realizado, y satisfecho. Lo comencé a manifestar en cada acción de mi vida, en todos los aspectos de mi vida, desde el trabajo hasta las relaciones. Descubrir entonces ¿Cuál es el propósito de mi vida?, y toda tenía que ver con mi proceso de autoconocimiento y reflexión.
Fue entonces que entendí que para todo se requiere tiempo, madurez, y paciencia, pero es esencial para vivir una vida plena y auténtica. Conecte mi alma, y espíritu, para afrontar los desafíos de la vida con mayor resiliencia y determinación. Por lo tanto, comprender el significado y la importancia del alma, y el espíritu, en la vida es crucial para alcanzar una vida más plena y significativa. Encontrar metas en la vida y vivir de acuerdo con ellas nos conducirá a una vida más plena y feliz. ¿Qué necesitaba? “Vida, valor, y logro” Entendí que necesitaba darle valor a mi vida como aquello que da valor a nuestras vidas y nos hace sentir plenos y felices.
Para descubrir mi propósito en la vida, necesitaba analizar “Lo que me apasiona, mis talentos, mis capacidades y las necesidades de los demás” Comprendí que allí se encontraba la meta de mi vida, mi motivación, lo que me impulsa a levantarme cada mañana agradecido con la vida. Todos llevamos en nuestra alma y espíritu reflexiones que nos empujan a nuevos retos y reflexionando sobre lo que realmente nos aporta felicidad. Encontrar un propósito en la vida puede brindar satisfacción y guiar nuestras elecciones y decisiones a lo largo del camino ¿Qué me gusta hacer, en que soy bueno, que necesito? ¿Qué amo, que me permite seguir adelante sin descanso, que es lo que realmente me importa, que me apasiona, tengo aptitudes?
Encontrar nuestro propósito en la vida nos ayuda a encontrar un propósito superior, nos inspira y llena de alegría nuestro día a día. Cuando me aparto de mis propósitos busco pararme frente a un espejo con la intención de recordarme que la vida es preciosa y que debemos perseguir aquello que realmente nos hace felices. Lo que debo comprender es el equilibrio entre lo que amo y lo que es bueno, entre aquello que me permite vivir la vida como la deseo, y a vivir una vida más plena y significativa.
No se trata solo de encontrar un trabajo en donde gane buen dinero, sino de vivir de forma integral, en cada aspecto de mi vida. Esto significa canalizar mis pasiones en mi tiempo libre o encontrar maneras de contribuir al mundo en mis actividades diarias. En el sentido de mi vida debo dedicar tiempo a reflexionar sobre mis pasiones, habilidades, las necesidades de los demás, y cómo obtenemos satisfacción de ellas. Cuando hablo de necesidades humanas, solemos pensar en la jerarquía de necesidades de la pirámide de Maslow. Esta teoría es muy conocida en los campos de la psicología positiva, la búsqueda de la felicidad y la realización personal. Pero no es la única, sino más bien se trata de encontrar nuestra razón de ser, de organizar mi vida con mi mente para darle razón a mi existencia. Darle esa fuerza que impulsa nuestras acciones y vidas. Se trata de encontrar y comprender nuestro lugar en el mundo y lo que da sentido a nuestras vidas.
Es mirar al futuro con esperanza, con la confianza de que estamos haciendo lo que creemos que estamos haciendo, lo que significa que nuestras acciones no están impuestas por la sociedad, sino que son placenteras y satisfactorias. El sentido de nuestras vidas no solo se relaciona con nosotros mismos, sino también con lo que sucede en el mundo que nos rodea. No es solo interno, sino también externo. Es importante recordar que definir nuestras metas o propósitos de vida no basta; también debemos empezar a alcanzarlos. El sentido de la vida reside en buscar y perseguir estas metas para vivir una vida plena. Además, es importante recordar que esta meta no tiene por qué ser fija. Puede ser un elemento en constante evolución a lo largo de la vida. Es igualmente importante considerar que incluye componentes que requieren autorrealización y compromiso, así como los roles o las personas involucradas.
La interacción entre las necesidades del mundo y el dinero que nos pueden pagar por nuestro trabajo, nos permite encontrar nuestra propia misión, relacionada con nuestra profesión y que nos brinda cierta satisfacción. Sin embargo, si no está conectada con nuestros intereses y con lo que amamos, genera una sensación de vacío existencial. Si nuestra misión en la vida se alinea con nuestra pasión, nos sentimos realizados y satisfechos; pero si no cumple con nuestras expectativas, no podemos alcanzar ni mantener un puesto. Cuando existe una conexión entre la misión de nuestra vida y el trabajo que realizamos, encontramos algo que nos entusiasma.
Esto nos hace sentir que estamos haciendo algo útil, pero si no hacemos aquello para lo que somos buenos, nos sentimos inseguros e indecisos sobre nuestras acciones. Vivir con armonía es estar conectados íntimamente con nosotros mismos. Sin embargo, la convivencia social nos puede distorsionar la búsqueda de estabilidad y seguridad, y la falta de reflexión sobre lo que realmente nos importa.
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