SOLEDAD EN LA VEJEZ
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Algunas personas mayores optan por vivir con sus hijos, con la esperanza de compartir el calor familiar. Pero otras, incluso si viven con su familia, sigue sumida en una profunda soledad y perturbación. Muchas madres adultas mayores, aunque viven con la familia de su hijo se sienten como extrañas en casa ajena, pero se detienen a no marcharse por miedo a morir solas. Las mujeres viven más años que los hombres, y esto ocasiona que se queden viudas. A veces con forma de vivir y otras sin nada que las proteja. Es decir, dependen de la pensión. Los hijos crecen y se marchan y se quedan a vivir solas.
Alguno de sus hijos o hijas le invitan a que se mude con él, o ella. En principio la se siente agradecida por la consideración de su hijo, o hija, pero al poco tiempo se da cuenta de que tal vez hubiera sido seguir sola que mal acompañada. Muchas aceptan esta invitación por el poco dinero que reciben de la pensión del difunto, y unas más por no estar acostumbradas a la soledad. Tambien existen las viudas a las cuales su hija, o hijo las invita a vivir con ellos para que sea su madre quien pague los servicios, y otros gastos.
A simple vista, vivir con su hijo, su esposa y su nieto parece una escena alegre y feliz, pero los sentimientos de la esposa de su hijo son todo lo contrario. La viuda se siente excluida y como una sombra. Aunque es ella quien queda encargada de preparar la comida, para toda la familia, su hijo y su nuera trabajan y llegan tarde a casa, y su nieto hay que ir a recogerlo de su escuela, darle de comer, bañarlo, acompañarlo para que haga su tarea, y quien al fin se quede un rato dormido para ella poder comer sola. La suegra o viuda cuida no molestar a su nuera en nada, incluso para ducharse debe aprovechar el tiempo en que ellos no están en casa, o después de que todos hayan terminado.
A veces, cuando oye risas provenientes de la sala, una sensación de soledad le oprime el pecho. Esa soledad y esa resignación poco a poco va ensombreciendo su corazón. Un día, sin darse cuenta, metió en su bolsa de la compra unos snacks que no había pagado. Vivir con tus hijos y nietos no significa necesariamente que no te sientas sola. Los olvidos de cosas son parte de esta situación que van aflorando de forma subconsciente. Este tipo de confusión psicológica no es infrecuente; ocurre en muchas personas en edad avanzada, y el sentirse solas, aisladas, rechazadas afloran como reacción. Incluso vivir con la familia no garantiza una sensación de seguridad; a veces, incluso puede intensificar la soledad.
Si a esto se le suma la carga financiera de entregar casi toda la pensión a la familia, dejando muy poco dinero para uno mismo, esta falta de autonomía económica también puede afectar la libertad mental. Para evitar caer en esta situación, lo más importante es hablar de tus sentimientos. Expresar con sinceridad tu soledad y ansiedad a tu hijo o familia. Eso puede generar comprensión y cariño. Al mismo tiempo, también deberías intentar ampliar tu sentido de pertenencia fuera del ámbito familiar. Participar en reuniones para personas mayores, clases de interés o hacer voluntariado puede aliviar la soledad. En lugar de convertirte en una sombra en casa, esfuérzate por tener tiempo y espacio para ti.
Gastar el dinero en uno mismo de forma adecuada permite que el dinero se convierta en una herramienta de autoafirmación. La soledad no solo existe viviendo solo, sino que se presenta en cualquier tipo de relación. Por lo tanto, las personas mayores necesitan aprender a expresarse, a definir su propio rumbo en la vida y a mantener su autonomía. Si les resulta difícil afrontarlo, también pueden buscar ayuda de otras personas mayores o, asesoramiento psicológico. Con la edad, muchas personas experimentan deterioro cognitivo y pérdida de memoria envejecimiento cerebral. - Los síntomas del envejecimiento, a menudo considerado irreversible, y se debe a que el cerebro lo dejamos inactivo, sin retos, oportunidades.
La regeneración de las células cerebrales no es imposible. Algunas personas pueden conservar una mente lúcida, un habla fluida y una movilidad normal incluso con degeneración cerebral. Una persona adulta mayor que lleve una vida normal puede conservar una excelente memoria, un buen juicio, puede ser capaz de valerse por sí mismas en su vida diaria, puede hablar fluido y coherente y sin problemas para leer. Otras personas presentan enfermedades Alzheimer. El cerebro es como una computadora que cuenta con archivo de respaldo para mantener el funcionamiento normal. A ello le llamare “Reserva cognitiva” no es una parte específica del cerebro, sino una red de redes neuronales distribuidas por todo el cerebro.
Cuando ciertas áreas del cerebro sufren daños patológicos, las personas con suficiente reserva cognitiva pueden utilizar otras redes neuronales para compensar la pérdida y, de este modo, mantener una función cognitiva normal. Es decir, la mente tiene múltiples caminos compensatorios. Incluso si un camino está cerrado, aún existen otras rutas por recorrer. Cuanto más desarrollada y densa sea la red neuronal del cerebro, mayor será su capacidad de reserva. Esto se ve en personas a quienes les encanta leer, escribir, pensar, aprender, y que además mantienen su mente tranquila sin estrés frecuente.
No olvidemos que tenemos muchas oportunidades para ejercitar nuestro cerebro, como, por ejemplo: hacer manualidades, ser voluntario, ver partidos de béisbol, charlar con amigos, etc. (Usar el cerebro, porque órgano que no se usa, se atrofia) Algunas personas podrían preguntarse cómo es posible que el cerebro siga desarrollándose al envejecer. Esta perspectiva subestima la plasticidad cerebral. Incluso a los 90 años, si se practica ejercicio, los músculos pueden fortalecerse, y lo mismo ocurre con el desarrollo cerebral. Por ejemplo, cuando una persona intenta algo que nunca antes había hecho, aprende un idioma extranjero o practica música, el cerebro crea nuevos circuitos neuronales para adaptarse a diversos desafíos. Si bien el ritmo de cambio y regeneración neuronal no es tan rápido como en la juventud, esto no significa que no puedan progresar en absoluto, o sea que “Chango viejo, si aprende maroma nueva”
Existen investigaciones que demuestran que dos áreas del cerebro producen nuevas células nerviosas: el hipocampo, responsable de la memoria y el aprendizaje, y el bulbo olfatorio, ubicado debajo del lóbulo frontal, responsable de la percepción de los olores. La estimulación continua del aprendizaje, la interacción social, una dieta saludable, el ejercicio regular y un estilo de vida regular pueden ayudar a los adultos mayores como forma de prevenir la desorientación, cambios en la personalidad, en el estado de ánimo, perdida de la memoria, la demencia senil.
Los jóvenes que consumen alcohol con frecuencia están expuestos a una demencia de inicio temprano. Los familiares de un adulto mayor no prestan atención a esos signos ya que se la pasan pegados a su teléfono. La palabra es “Prevenir” y para ello la compañía es muy importante; no se trata solo de sentarse a su lado, sino de acompañarlos a hacer lo que quieran, haciéndolos sentir menos solos, presten atención a las personas que les rodean y dediquen más tiempo a cuidarlas y a estar con ellas, creando así un futuro más amable y saludable para sus familias y para sí mismos.
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