REIRSE DE LAS PERSONAS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex
Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
En este mundo, cuanto más placentero es algo, mayor es el precio que se paga. Entre mis amigos hay muchas personas excepcionales e inteligentes, pero en cuanto a logros, me doy cuenta de que muchas personas que alcanzan un gran éxito suelen tener algo en común: rara vez las oigo criticar a los demás. No critican a los demás no porque estén centrados únicamente en su propio trabajo y descuiden a quienes les rodean; al contrario, a menudo los oigo elogiar y apreciar a los demás. ¿Acaso solo elogian a los buenos y no critican a los malos porque realmente no los ven? O, ¿Es que los ven, pero prefiere quedarse callados? Las personas inteligentes ver las fortalezas de los demás, pero también ven sus debilidades, y defectos. Los inteligentes observan para aprender, para imitar, y superarse.
Una persona inteligente, no se burla de los demás por sus defectos; en cambio, buscan su propio reflejo en los fracasos ajenos, examinan cuidadosamente si tienen problemas similares y luego buscan maneras de mejorar. “Nadie es perfecto, yo tampoco lo soy” – No niego que en muchas ocasiones me he regodeado con los defectos ajenos, y se debe a ese placer mezquino que de forma natural traemos los humanos “Nos encantan hacer bromas sobre las otras personas para reírnos” Es como si deseáramos ir buscando enemigos gratis “Las burlas es una forma rápida de entablar enemistades”
Las personas nos burlamos de otras personas con la intención en establecer nuestra superioridad “Atacamos sin clemencia, y reímos demencialmente” Creyéndonos buenos para todo, sin darle importancia a lo limitado que somos. Pregunto ¿No sería mejor en quienes son mejores que nosotros con la intención de superarlos?, o ¿Debemos ser ese tipo de gente burlona que la pasa todo el día molestando a los demás para sentirnos mejor? - ¿De qué sirve el talento, si lo desperdiciamos en frivolidades que solo nos generara enemigos? Un ejemplo claro lo observamos en el acoso escolar “No es nuevo, siempre ha existido”
– No se trata solo de niños, sino también de maestros. A menudo, incluso es un profesor quien lidera el acoso debido a características como provenir de una familia monoparental, la pobreza o la orientación sexual. Pero, en cualquier caso, siempre se trata de una persona o un grupo de personas con poder, fuerza y violencia que oprimen a otros, acosando a otra persona o grupo. Este fenómeno ha ocurrido desde la infancia, y se sigue replicando siendo adulto. La humanidad se ha acostumbrado a ser sumido, dependiendo del poder, de la fuerza, por lo que los abusadores se juntan para ser cómplices. Cuando un alumno cae en esas redes se ve obligado a callar, permanecer en silencio.
El débil no tiene poder, y si tiene miedo para enfrentarse a los opresores más fuertes. Cuando una persona posee poder, ya sea fuerza física, conocimiento o estatus, debe usar estas habilidades para ayudar a los demás, no para oprimir a los débiles y obtener más recursos para sí misma. Este es el único propósito de la sociedad humana. La persona que acosa a otros está, en realidad, muy vacía por dentro. De hecho, ser capaz de reírse y sentirse satisfecho al ver las expresiones de indefensión de los demás demuestra una falta de humanidad. Solo encuentran felicidad burlándose de los demás, y sus almas están, en realidad, muy vacías. Un profesor debe comprender el impacto que generan sus palabras. Si logra influir positivamente en alguien o en algunas personas en algún momento, será un buen profesor.
Lo mismo se aplica a la falta de prudencia cuando se dice o habla mal de una persona hiriendo sus sentimientos. Por lo general un niño o una persona adulta ante los ataques tiende aislarse para protegerse y poner en tranquilidad sus sentimientos. Los adultos lo ven como oportunidad para reflexionar a solas consigo mismo. Al niño la falta de autoestima y confianza en sí mismo, y muchas ocasiones esta descuidado por sus padres y familia. En la vida puede que alguien nos caiga mal, pero no es motivo suficiente para reírnos, y ridiculizarlo. Puede que no nos gusten algunas personas, pero debemos interactuar con ellas con cortesía, sin hacerles daño ni agredirlas, porque, aunque nos caigan mal, no nos deben nada. El ser amable y prudente, es apoyar a la persona que vemos está siendo acosada. Si una persona se va riendo de ti, ridiculizándote ¡No, es tu amigo, sino el enemigo que lo traes muy cerca!
Si alguien frente a tu persona está siendo ridiculizado, acosado, por favor, apóyalo; tu voz puede salvar un alma agonizante. “El silencio es complicidad, y permanecer impasible también lo es”. – “Debes luchar contra lo que está mal, no convertirte en cómplice” Nunca pienses que esto es normal, y que la víctima se lo merece. De tu apoyo puede ser que el acosador pare y no se atreva de nuevo. El reírte de las personas, o ridiculizarlos implica daño mental, insulto público, difamación agravada, coacción, intimidación, etc. Si es un niño debe recibir asesoramiento psicológico. Su elección del lado vulnerable no se basa en mera compasión, sino en el valor último de ser humano. Pongo el ejemplo de Adolfo Hitler a quien su padre lo golpeaba con frecuencia sin piedad, burlándose de su debilidad y falta de voluntad.
Esto creó en Hitler un patrón interno aterrador: por un lado, el padre tirano y poderoso; por otro, el niño maltratado y débil. Hitler se identificó conscientemente con el padre tirano y poderoso, reprimiendo al niño maltratado y débil en su subconsciente. Sin embargo, este último no desapareció; al contrario, probablemente tuvo un mayor impacto en él, recordándole constantemente su debilidad e inutilidad pasadas. Hitler no podía tolerar la influencia de este niño maltratado y débil, así que primero la proyectó en quienes lo rodeaban, luego en otros grupos como los judíos y, finalmente, en toda Europa. Hitler se mostraba increíblemente resuelto y poderoso, a la vez que atacaba sin piedad a todo tipo de individuos considerados débiles. Se presentaba como una superpotencia absoluta.
Sin embargo, si analizamos esto desde la perspectiva de las relaciones internas con ojo crítico, veremos que se trata simplemente de una manifestación de sus patrones internos perturbadores. Se veía a sí mismo como su propio padre tirano y poderoso, proyectaba la imagen de su padre y el niño débil de su infancia. Este tipo de niños abundan en nuestra sociedad. Si te encuentras con alguien que parece fuerte, pero te sientes extremadamente incómodo a su alrededor, y esa persona, consciente o inconscientemente, siempre utiliza todos los medios a su alcance para demostrar su fuerza y hacerte sentir insignificante, entonces puedes deducir que esta persona comparte similitudes con Hitler “Está proyectando su imagen de niño débil”
En mi vida me ha tocado convivir con empresarios y maestros que siempre me están hablando de sus dificultades para conseguir el éxito “Ambos han endurecido su alma”- Ambos atacan sin piedad, el uno a los estudiantes, y el otro a los empleados (Les gritan, avergüenzan y despiden) Sus experiencias vitales le han enseñado que si se convirtieran en una persona débil, nadie, ni siquiera su familia, especialmente sus parientes más cercanos lo compadecería, por lo que no puede permitirse caer en esa situación. Por lo tanto, se rechaza a sí mismo.
Este tipo de empresario contrata principalmente a graduados universitarios incompetentes que cometen errores básicos con frecuencia, de los cuales luego se burla, pero rara vez los despide. En mi opinión, esto se debe a que establece relaciones con estos graduados universitarios precisamente para proyectar en ellos su propia vulnerabilidad. Solo en una relación así puede encarnar verdaderamente la imagen de un padre protector, proyectando su propia timidez y vulnerabilidad en sus empleados.
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