GUSTAVO ADOLFO
BECKER
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Gustavo Adolphe Becker nació en Sevilla en 1836 y falleció allí en 1870 a causa de la tuberculosis. Comencé a disfrutar de sus poesías en mi juventud, es uno de los más grandes poetas de la literatura española del siglo XV, adoraba aprenderme de memoria sus poesías románticas, y melancólicas. Era muy joven y falto de experiencia como para lograr analizar la profundidad de sus poemas, pero reconozco que su influencia, estilo, me impactaron. Es un Gustavo Adolfo Becker que cautiva por lo que revelan sus palabras, y trascienden el tiempo y el alma.
Un poeta con una gran sensibilidad, y profundidad de ideas a veces incomprendidas por esa profundidad emocional que refleja sus más puros sentimientos. Entre ellas, puedo citar “Amor eterno” destaca como una de las obras más bellas y conmovedoras del autor. En ella Becker expresa de forma sublime un amor que trasciende el tiempo y la muerte. El poema habla del dolor de la separación, del anhelo imperecedero y de la esperanza del reencuentro más allá de este mundo. Este poema me conmovió, y me hizo reflexionar sobre la fugacidad de la existencia y la eternidad del amor. En ella Becker emplea técnicas como la semejanza, la repetición de sonidos y un lenguaje rítmico para crear un efecto hipnótico y cautivador, transportándonos a un mundo de sueños y fantasías.
Por lo tanto, considero en lo personal que “Amor eterno”, con su belleza estética, su profunda emoción y su capacidad para conmover el alma, es uno de los poemas más bellos que escribió. Muchos años despues este poema sigue siendo vibrante y relevante para mi alma ensombrecida, lo que demuestra que la poesía del autor trasciende en mi mente el tiempo y continúa emocionándome, e inspirándome.
La poesía de Gustavo Adolfo Becker transmite emociones profundas en los seres humanos. Sus palabras conmueven el corazón y dejan una huella imborrable en el alma. A continuación, pongo uno de sus versos: “Porque en el amor no hay temor, sino que el amor perfecto puede disipar todo temor” En esta cita, Becker nos recuerda la esencia pura del amor, que puede superar todos los obstáculos y vencer el miedo. “Amar es encontrar la propia felicidad en la felicidad de los demás” Esta cita nos recuerda la importancia de compartir la felicidad con los seres queridos, haciendo que la felicidad sea más intensa y significativa.
Tambien nos dijo que “El amor es una llama invisible; una herida invisible; una satisfacción insaciable; un tormento indoloro pero enloquecedor” – Becker describe hábilmente la complejidad del amor, demostrando cómo puede ser a la vez doloroso y gozoso, generando sentimientos contradictorios. Nos dice que “Para viajar, solo necesitas existir” – En esta cita, el poeta nos recuerda la importancia de vivir el momento presente, apreciando cada instante de la vida como si fuera un viaje único e irrepetible.
Con la cita: “Las lágrimas son la sangre del alma” - Becker nos recuerda la intensidad de las emociones y la importancia de expresar los sentimientos, incluso si eso significa derramar lágrimas. Leer su poesía nos transporta a un mundo de emociones y sentimientos, invitándonos a reflexionar sobre la belleza y la complejidad de la vida y el amor. El vigésimo primer poema del libro “Rimas” (Soledad y melancolía) Es uno de los poemas más representativos que describen la soledad y la melancolía. En él, el Becker expresa, de manera profunda y poética, la soledad y la tristeza que a menudo acompañan la vida humana.
Utiliza un lenguaje sencillo y directo para expresar sus intensas emociones, creando imágenes vívidas que conectan con los lectores. Describe la soledad en versos cargados de emoción como un vacío persistente, un vacío que lo rodea y lo envuelve. En cada palabra y cada verso del poema lo impregno de melancolía, creando una atmósfera de tristeza y nostalgia. Becker capturó la esencia más vulnerable del alma humana, conmoviendo a quienes empatizan con la soledad y el dolor. La soledad y la melancolía son temas recurrentes en su poesía, y en este poema logra una profundidad y sensibilidad que dejan una huella imborrable en el lector. En “Rimas”, expresó emociones como el amor, la añoranza, la soledad y la melancolía. La poesía de Gustavo Adolfo Becker es ampliamente reconocida como una de las obras más representativas de la literatura española.
Sus poemas se caracterizan por ritmos concisos y un tono íntimo, llenos de contradicciones y que abarcan temas como los sueños, la razón, las mujeres, el pueblo llano y la nobleza. Una de sus rimas infantiles. 1.- “Conozco un himno grandioso y maravilloso que proclama el alba en el despuntar del alma, y estas páginas son el ritmo de ese himno que se extiende entre las sombras. Quiero escribir sobre aquel que doma al rebelde, en un lenguaje sencillo, con palabras tejidas de suspiros y risas, colores y notas.
Pero lucha en vano; ninguna figura puede rodearlo, ¡ni siquiera una hermosa puede alcanzarlo! Si sostuviera tu imagen en mis manos, podría cantarla solo con mis oídos” Rima 2. – “Contemplé el abismo entre el cielo y la tierra, y finalmente, mis ojos, o, mejor dicho, mi corazón, los vieron. ¡Pero ay! Mi corazón llegó al abismo, y tras un instante de postración, mi alma y mis ojos se perturbaron: ¡era tan profundo, tan oscuro!”
Rima 4. – “Desde el vestíbulo, en un rincón oscuro, se divisa al dueño del arpa, tal vez olvidado, silencioso y cubierto de polvo. ¡Cuántas notas duermen en las cuerdas, como pájaros en las ramas, esperando la mano cubierta de nieve que sabe pulsarlas! ¡Oh!, pienso, cuántos genios yacen dormidos en lo profundo del alma, y una voz como la de Lázaro aguarda para exclamar: “¡Levántate, ve!” Rima 6. - Los átomos invisibles en el aire a mi alrededor palpitaban y se expandían; el cielo se fundió en una luz dorada; la tierra tembló de alegría; oí susurros de besos y el batir de alas que flotaban en olas de armonía; cerré los ojos… ¿Qué había pasado? - ¡El amor había pasado!
Rima 8. – “Cuando me lo dijeron, sentí un dolor agudo, como si una placa de acero me atravesara el estómago. Me apoyé contra la pared y, por un instante, perdí el conocimiento. Cayó la noche y mi alma se vio abrumada por la ira y la tristeza. ¡Entonces comprendí por qué lloraba! ¡Entonces comprendí por qué se había suicidado! La angustia se disipó… Balbuceé unas pocas palabras, presa del dolor… ¿Quién me dijo esto?… Un amigo leal… Me ayudó muchísimo…
Le di las gracias. Rima 30. - Sus ojos se llenaron de lágrimas, y… una palabra de perdón escapó de mis labios; sin embargo, el orgullo habló, secando las lágrimas, y las palabras que pronuncié se detuvieron abruptamente. Yo tomé un camino, ella otro; pero pensando en nuestro amor mutuo, aún me pregunto: ¿Por qué me detuve ese día? Ella pregunta: ¿Por qué no lloré? Es solo cuestión de perspectiva, pero, después de lo sucedido, ninguno de los dos se pone de acuerdo sobre quién tiene la culpa. Tristemente, el amor no tiene diccionario para distinguir cuándo el orgullo es simplemente orgullo, ¡y cuándo el orgullo es dignidad!
Rima 38. - Los suspiros son aire, que vuelve al aire. Las lágrimas son agua, que vuelve al mar. Dime, mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes adónde va? Rima 50. - Esos salvajes, con sus manos torpes, crean ídolos de madera al azar y luego se arrodillan ante sus creaciones; tú y yo también hemos hecho algo parecido. Con corazones absurdos y ficticios, hemos dado forma real a un fantasma, hemos fundido ídolos y hemos sacrificado nuestro amor en el altar.
Rima 52. - Olas gigantescas rompen contra la playa desolada y remota, cargadas de espuma, ¡arrastrándome! La erupción de un huracán barre las hojas secas y los escombros del alto bosque, llevadas por el torbellino ciego, ¡llevándome! Las nubes de tormenta estallan en relámpagos, y te conviertes en llamas, adornando las ruinas, llevadas en la niebla oscura, ¡llevándome! Ten piedad de mí, mientras el vértigo de la razón despierta mis recuerdos. ¡Ten piedad de mí! ¡Temo soportar el dolor sola! – “Si te sientes inquieto en mitad de la noche, y cuando sientes un aliento ardiente en tus labios, debes saber que, aunque no pueda verte, sigo respirando a tu lado”
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