GINGIVITIS EN PERROS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La gingivitis es una enfermedad inflamatoria de la cavidad oral que afecta las encías. Es bastante común en perros, especialmente en los mayores. A menudo, la gingivitis no se desarrolla por sí sola, sino que es consecuencia de otros procesos patológicos en el organismo. La enfermedad se manifiesta con enrojecimiento de las encías, dolor al comer, especialmente alimentos duros, y mal aliento. La causa más común son los problemas dentales. Menos comunes son las causas fúngicas, virales, autoinmunes y otras. A menudo, la gingivitis se vuelve crónica y progresa lentamente.
La gingivitis canina suele desarrollarse de forma gradual, sin cambios repentinos en su estado. Los primeros síntomas pueden ser enrojecimiento de las encías, sin deterioro de la salud general. A medida que la enfermedad progresa, las encías se vuelven dolorosas, el perro empieza a comer peor o rechaza la comida por completo, especialmente el pienso seco, lo que puede lesionar la mucosa. A menudo se puede observar cómo el animal se acerca al comedero, pero no empieza a comer. Pueden presentarse reacciones dolorosas, incluso chillidos al masticar. Debido a la disminución del apetito, el perro puede empezar a perder peso.
Los principales síntomas de la gingivitis incluyen: raya roja a lo largo de las encías a lo largo de la línea de los dientes, hinchazón e inflamación de los tejidos, tendencia al sangrado, aumento de la salivación, placa dental pronunciada (de color amarillo oscuro o marrón), olor fétido o purulento de la boca (Posible secreción purulenta de las encías)
Tipos de gingivitis en perros: Aunque no existe una clasificación estricta de la enfermedad, convencionalmente se distinguen varias formas de gingivitis. - Forma aguda. Se caracteriza por la rápida aparición de síntomas, un deterioro agudo del estado, rechazo a comer y posible aumento de la temperatura. La gingivitis aguda suele presentarse en el contexto de una infección viral, que debe identificarse primero.
Forma crónica. Es el tipo más común de progresión de la enfermedad. Síntomas: enrojecimiento, olor desagradable y dolor moderado. El estado general del animal suele mantenerse estable.
Gingivitis localizada. Este tipo de inflamación afecta una
pequeña zona de la encía. Generalmente se desarrolla como resultado de un
traumatismo o enfermedad de un solo diente.
Gingivitis generalizada. Esta forma de la enfermedad afecta
toda la superficie de las encías. Visualmente, se manifiesta por
enrojecimiento, hinchazón e inflamación pronunciados de los tejidos blandos en
toda la cavidad bucal. Con mayor frecuencia, la inflamación se presenta como
una franja roja a lo largo de la línea dentaria.
Forma hipertrófica. La gingivitis hipertrófica se caracteriza por el crecimiento excesivo del tejido gingival. En casos avanzados, las encías pueden cubrir parcial o totalmente las coronas dentales. Es importante distinguir esta afección de la predisposición racial a la hiperplasia gingival, como en los Bóxers. La enfermedad de las encías es más común en perros mayores. Sin embargo, en las razas miniatura, los problemas dentales suelen desarrollarse a una edad temprana. Además, las infecciones virales y los procesos autoinmunes pueden causar inflamación en perros de cualquier edad y raza.
Enfermedades periodontales. La principal causa de inflamación de las encías son las patologías periodontales. Las razas pequeñas son especialmente propensas a ellas: Yorkshire terriers, caniches Toy, chihuahuas, Spitz enanos, terriers Toy y otros. En perros medianos y grandes, estas enfermedades se diagnostican con mayor frecuencia en la vejez. Importante: La placa que se acumula en los dientes crea un entorno propicio para la reproducción de bacterias. Estos microorganismos destruyen el tejido de las encías y los dientes, causando úlceras, sangrado y procesos purulentos. Con el tiempo, la placa blanda se convierte en sarro, que daña la mucosa y mantiene la inflamación.
2. Lesiones mecánicas. Los perros suelen morder objetos duros: ramas, palos, huesos, juguetes. Estos hábitos pueden provocar daño en las encías. Los fragmentos afilados o atascados suelen quedar atrapados entre los dientes y cortar los tejidos blandos, causando inflamación local. Con el tiempo, puede formarse un foco purulento en esta zona, acompañado de enrojecimiento, hinchazón y sangrado. 3. Irritación química. El contacto con sustancias agresivas, como ácidos o álcalis, puede causar quemaduras químicas en las encías. En estos casos, es importante iniciar el tratamiento de inmediato: enjuagar la boca con abundante agua y consultar con un veterinario.
4. Infecciones virales. A los perros jóvenes se les suele diagnosticar papilomatosis viral, una enfermedad en la que aparecen crecimientos similares a la coliflor en las encías, la lengua, la garganta e incluso la piel. Estos crecimientos pueden causar inflamación de las encías. La enfermedad suele desaparecer por sí sola en unos meses, pero los casos graves pueden requerir intervención quirúrgica.
Importante: Además, la inflamación de las encías puede ser
uno de los síntomas de infecciones más graves, como la peste de los carnívoros
o la hepatitis infecciosa. En estas enfermedades, los virus afectan las células
de las membranas mucosas, incluido el tejido gingival. Sin embargo, en este
caso, la gingivitis es solo una parte de los síntomas virales generales, y el
tratamiento debe centrarse principalmente en eliminar la infección sistémica.
5. Infecciones fúngicas. Las infecciones fúngicas en perros son relativamente raras y más comunes en América del Norte y del Sur. Una de estas enfermedades es la candidiasis, causada por el hongo Candida albicans. Afecta la mucosa oral, incluidas las encías, y se diagnostica con mayor frecuencia en animales con inmunidad debilitada o que reciben tratamiento inmunosupresor. Visualmente, la enfermedad se manifiesta como úlceras de forma irregular, rodeadas de áreas de inflamación. Importante: La aspergilosis es otra infección fúngica que suele afectar las vías respiratorias. Sin embargo, en algunos casos, el hongo se propaga a la cavidad oral, causando inflamación y gingivitis.
6. Procesos autoinmunes. Algunas enfermedades autoinmunes, como el pénfigo común y el penfigoide ampolloso, pueden manifestarse con lesiones en las encías. En estas patologías, el sistema inmunitario percibe erróneamente sus propios tejidos epiteliales como extraños y comienza a atacarlos. Esto provoca inflamación, úlceras y erosiones, incluso en la mucosa gingival. 7. Gingivitis ulcerosa necrosante aguda. Se trata de una forma rara, pero extremadamente grave, de inflamación de las encías. Se caracteriza por un rápido desarrollo de inflamación con necrosis tisular. Presumiblemente, la bacteria Fusibacterium fusiformis y las espiroquetas Borrelia están implicadas en su desarrollo. A pesar de la gravedad de la enfermedad, hasta la fecha no se ha estudiado a fondo.
Algunas enfermedades crónicas pueden provocar inflamación secundaria de las encías. Un ejemplo común es la insuficiencia renal, a menudo acompañada de uremia, una acumulación de toxinas en el organismo. Esta afección suele causar inflamación y úlceras en la boca, incluyendo encías, mejillas y lengua. La gingivitis también puede desarrollarse en la diabetes. El mecanismo exacto de su aparición no se comprende del todo, pero se supone que los cambios en la composición de la saliva y la reducción de su secreción propician la inflamación. Una complicación adicional es que, con la diabetes, la cicatrización de los tejidos se ralentiza considerablemente, e incluso las úlceras pequeñas tardan mucho en sanar.
Formaciones tumorales en la cavidad oral. - A menudo se diagnostican crecimientos en las encías de los perros. El más común es el épulis, un crecimiento benigno del tejido gingival. Aunque puede provocar inflamación, la gingivitis suele preceder a su aparición. También pueden desarrollarse tumores malignos como carcinoma de células escamosas, fibrosarcoma y otros. En estos casos, se observa dolor intenso, sangrado e inflamación en la zona bucal. El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica del tumor y su posterior análisis histológico. Según el diagnóstico, se puede recetar quimioterapia.
Diagnóstico de la gingivitis en perros: Los primeros signos de inflamación de las encías suelen ser notados por los propios dueños: mal aliento, encías enrojecidas, negativa a comer. En la mayoría de los casos, un examen visual es suficiente para que el veterinario haga un diagnóstico. Sin embargo, podrían requerirse pruebas adicionales para determinar la causa de la enfermedad: Si se sospecha de naturaleza viral se realizan diagnósticos por PCR o ELISA. Si existe riesgo de infección por hongos, se toma un frotis para examen de cultivo (siembra).
En patologías autoinmunes puede ser necesaria biopsia e histología tisular. Si se sospecha una enfermedad sistémica, se prescriben análisis de sangre generales y bioquímicos y una ecografía de los órganos abdominales. Para descartar diabetes mellitus, se miden los niveles de glucosa en sangre y orina. En la mayoría de los casos, la gingivitis se desarrolla como consecuencia de la enfermedad periodontal. Para evaluar el estado de los dientes y las encías, se realizan radiografías dentales y, si es necesario, una tomografía computarizada.
Tratamiento de la gingivitis en perros: El tratamiento eficaz de la gingivitis canina es imposible sin comprender la causa de la inflamación. Esto puede requerir los procedimientos de diagnóstico descritos anteriormente. Una vez realizado un diagnóstico preciso, el veterinario seleccionará un plan de tratamiento individualizado, que incluye los medicamentos y procedimientos necesarios. Cualquier signo de inflamación de las encías requiere atención profesional. Aunque los síntomas iniciales puedan parecer inofensivos, sin tratamiento, la gingivitis progresa rápidamente, causando dolor y molestias a la mascota.
En casos graves, la infección puede destruir el tejido óseo mandibular, y la inflamación crónica constante aumenta el riesgo de desarrollar neoplasias malignas. El método de tratamiento más común es la limpieza ultrasónica del sarro, que se realiza bajo anestesia. Esta es la única manera de limpiar a fondo tanto las superficies externas de los dientes como las zonas subgingivales. El procedimiento requiere inmovilidad total, y la inmovilización consciente es peligrosa debido a las lesiones y el estrés que sufre el perro. Durante la limpieza, se extraen todos los dientes cariados o podridos (Su conservación puede provocar una nueva inflamación). Después de la limpieza, se pulen los dientes para minimizar la re-acumulación de placa.
Si hay inflamación purulenta o daño extenso de las encías, el veterinario recetará un tratamiento con antibióticos. En caso de gingivitis infecciosa o autoinmune, el objetivo principal es tratar la enfermedad subyacente. A veces, estas afecciones no se pueden curar por completo, pero sí se pueden mantener bajo control.
Tratamiento domiciliario en fase temprana: Si la inflamación es leve y acaba de comenzar, puede intentar tratarla en casa, pero se recomienda una visita al veterinario. En una etapa temprana, con enrojecimiento leve, se utilizan enjuagues antisépticos: como con Clorhexidina o Miramistina. Puede usar la decocción de manzanilla tiene un efecto antiinflamatorio, una decocción de corteza de roble es eficaz contra las encías sangrantes y tiene un efecto astringente.
Cómo tratar adecuadamente la boca de un perro en casa: Extraiga la solución con una jeringa (sin aguja). Prepare un poco más, ya que podría derramarse. Incline suavemente la cabeza del perro hacia abajo y ábrale ligeramente la boca. Dirija el chorro hacia los dientes y encías, evitando que la solución llegue a la garganta. Lave tantas zonas como sea posible, especialmente aquellas que tengan inflamación. Las soluciones son seguras si se ingieren accidentalmente, pero es importante evitar que entren en el tracto respiratorio.
Durante el tratamiento, es importante adaptar la dieta de su mascota: Evite los alimentos secos y duros, pueden lesionar las encías. Utilice alimento húmedo o remójelo hasta que se conviertan en papilla. Al alimentar con alimentos naturales, excluya los trozos duros, los alimentos deben picarse o hervirse. Están estrictamente prohibidos los huesos, palos y juguetes duros; interfieren en la curación y pueden provocar inflamaciones recurrentes.
Prevención de la gingivitis: Para mantener las encías de su mascota sanas, siga estas sencillas pautas: Cepille los dientes de su mascota con un cepillo veterinario especial y pasta de dientes desde una edad temprana, al menos una vez cada 2-3 días. No te olvides de la prevención de enfermedades virales: la vacunación anual protege contra infecciones como el moquillo canino y la hepatitis viral. Los procesos autoinmunes y oncológicos no se pueden prevenir, pero los exámenes médicos regulares ayudarán a identificar los problemas en una etapa temprana y comenzar un tratamiento oportuno.
Recuerde que la gingivitis canina no es solo una inflamación leve, sino una señal grave de posibles trastornos en el organismo de la mascota. Si no se trata, la enfermedad puede provocar pérdida de dientes, dolor crónico e incluso daños en los órganos internos. Por eso es importante no ignorar los primeros síntomas y buscar ayuda veterinaria de inmediato.
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