HISTORIA
DEL EDIFICIO DE LA ADUANA MAZATLAN
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
En el sitio donde hoy se ubica el puerto había
un puesto de vigilancia en el cerro del vigía, para prevenir desembarcos de los
piratas. Mazatlán estaba rodeado de marismas, y lleno de zancudos. La
importancia del puerto fue en aumento a medida que se incrementaban las
comunicaciones marítimas en el siglo XVIII
En un principio solo fue un pequeño caserío que nacía en lo que hoy es la playa norte conocida como bahía de costilla, y despues como de Felix. En lo que hoy es la esquina de Belisario Domínguez con malecón de en la playa norte, se hizo un camino de terracería hasta lo que era el centro de Mazatlán existiendo una sola calle, que llegaba hasta lo que hoy es la calle Sixto Osuna, y unas cuantas casas en el cerro donde se localiza la iglesia de San José.
En el obispado había unas cuantas casas, hasta que por motivo de los ciclones se hizo un camino de terracería por la calle principal (llamada de ese modo por ser la única y que hoy se le conoce como Belisario Domínguez. Su parte principal se ubicó en lo que es la capilla de San José, y la toma de agua la obtenían de un ojo de agua en la calle José maría Canizales y casi esquina calle carnaval. - El gobierno dependía de lo que hoy es Villa Unión, y Villa Unión dependía de Rosario hasta que se cambió a la casa que existe en la esquina de las calles Sixto Osuna y Niños héroes (Pegada a lo que fue el colegio Liceo.
El Puerto, y la playa norte fue conocido en un tiempo como embarcadero de San Félix, Villa de los Costilla por ser este el apellido de uno de los soldados españoles que venían desde el Presidio, de lo que hoy es Villa Unión, a vigilar los embarques. Posteriormente un comerciante de San Sebastián, hoy Concordia, de nombre Vicente Hortigosa y la casa comercial Fletes de El Rosario, hicieron gestiones ante el gobierno para que cambiara el embarcadero de San Félix, a lo que hoy se conoce como playa sur y le llamaron Puerto de Hortigosa.
El puerto de Mazatlán fue abierto al comercio extranjero por decreto de las cortes españolas el 9 de noviembre de 1820, pero la medida no surtió efecto por la Revolución de Iguala. Al finalizar la Guerra de Independencia, la región de Sonora y Sinaloa aceptó el imperio de Agustín de Iturbide, y Mazatlán fue declarado puerto de altura.
Desde los tiempos en que las oficinas aduanales fueron cambiadas del poblado de Villa Unión al Puerto de Mazatlán, en el año de 1828, se hizo evidente que se requería de un edificio apropiado que estuviera bien ubicado, y se comienza a construir el edificio actual en 1828.
¿Cómo se originó la Aduana? Fueron los árabes
quienes introdujeron las aduanas en España a partir de la dominación ocurrida
en el siglo VII, y llamaron portazgo al derecho que pagaban las mercancías que
se transportaban de un lugar a otro.
El comercio marítimo que apareció en el Golfo de California a finales del siglo XVIII, se afianzó en las primeras décadas del siglo XIX gracias al puerto de altura de San Blas Nayarit. Inicio con ello el trasporte marítimo en grandes proporciones. Sin embargo, su despegue definitivo, ocurrió con la fiebre del oro en California, que permitió el establecimiento de rutas regulares que tocaban los puertos de Guaymas, Mazatlán y La Paz. Para 1825, Guaymas aparecía como "el principal puerto mexicano del Pacífico, en cuanto al valor de las mercancías movidas por el comercio marítimo. Guaymas: Habilitado como puerto de altura en 1814 o sea 14 años antes, se había convertido en la mayor puerta del comercio marítimo Internacional.
Mazatlán, declarado puerto de altura en 1820, ya poseía instalaciones, y se estaba construyendo el edificio de su aduana. La Paz, por su parte, apareció a partir de 1825, con el movimiento de goletas que circulaban rumbo a Mazatlán, Guaymas, San Blas y Acapulco.
El auge de Mazatlán empezó propiamente a mediados del siglo XIX porque al tráfico normal de las líneas de vapores se agregaron las navieras norteamericanas que cubrieron especialmente la ruta de la costa del Pacífico, con viajes desde el Cabo de Hornos a San Francisco, y entre este punto y Panamá.
Mazatlán se ve convertido en el centro del comercio de la península bajacaliforniana, Sonora, Chihuahua, Durango y Nayarit. Dos factores obraban en tal sentido. El Mazatlán prevalecía el comercio europeo y en menor medida del norteamericano. Con esto llegaron muchas familias extranjeras a vivir en Mazatlán. Como los hermanos Melchers, alemanes que llegaron a Mazatlán, a partir de 1847, representantes de las casas alemanas Gold Schmidt Sucesores, S. en C. y Heymann Sucesores S. en C.
También alemanes Wohler y Huthoff, llegados al puerto en 1850 y con nexos con la Giant Powder Co., una empresa de San Francisco, California, que comercializa la pólvora para las minas. Llegaron españoles vascos, como los Echeguren y los estadounidenses Felton, en la década 1860 y principios de 1870, con el propósito de emprender negocios relacionados con el comercio, la industria y la minería. Estas organizaciones comerciales llegaron con gran cantidad de dinero, y controlaron el comercio regional. Con ellos en esa época se instalaron los prestamistas que no solo les prestaban a las empresas sino al gobierno y al ejército. El comercio hizo que se construyeran grandes casas por la calle principal (Belisario Domínguez)
El edificio de la Aduana de Mazatlán, fue inaugurado en 1842 por el Gobernador del Estado y altos jefes militares, en presencia de los principales comerciantes del puerto. En muchas ocasiones, las casas comerciales participaron como socias en minas e industrias mediante la constitución de sociedades anónimas, principalmente a partir de 1890. Para incursionar en la minería, los extranjeros les prestaban dinero, y fiaban mercancías a los mineros, que también las cambiaban por acciones de esas minas. Por ejemplo, la mina más grande Cósala conocida como Guadalupe de los Reyes, la trabajaba la familia Echeguren en 1900, quien poco despues fue apoyada por la casa alemana Melchers Sucesores.
En Concordia, estaba la Compañía Minera del Pánuco, que se constituyó alrededor de 1877 con dineros y bienes de connotados extranjeros avecindados en Mazatlán, como Hernández Mendía y Compañía, Adolfo Bartning y Joaquín Redo. Ya a principios del siglo veinte, otros fundos mineros vecinos del puerto, como los de los distritos de El Rosario y Mazatlán, también tenían como accionistas a prominentes hombres de negocios del principal puerto mexicano.
En Rosario, Sinaloa: El México-americano Luis Bradbury, quien era el principal accionista de las minas del Tajo y San José, ubicadas en Rosario, y en Cópala, en Concordia. Construyo el Hotel Belmar, que se inicio en 1892, empezó a funcionar como hotel en1922, y de aquí traían todo lo que era oro y plata y minerales de la Mina del Tajo, en Rosario y se guardaban en una bodega. Utilizaban la calle del Oro, actual Sixto Osuna, por la playa de olas altas se embarcaba frente a lo que hoy es el hotel “Siesta” en un embarcadero de madera para mandarlo a un banco a San Francisco, California.
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