CUENTO “LA NIÑA PEREZOSA”
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Era
una niña fuerte, sabia y amigable, pero muy, muy, muy perezosa. Nadie sabía de
dónde venía su falta de entusiasmo, pero nada le convencía de hacer algo por su
vida. En la casa donde vivía había una laguna, y la gente le llamaba la casa
encantada del bosque. En la laguna había lugares donde la gente podía sentarse
para contemplar los patos, aves marinas, pero la niña no se movía, aunque su
mente funcionaba muy bien. En su casa, en nada ayudaba. Se había vuelto notorio
que todos dijeran que, si no querías que algo se hiciera, se lo encargaras a la
niña.
Ahora
no imagines que la niña era simplemente perezosa por naturaleza. A veces la
pereza esconde algo más: cansancio, tristeza, miedo, impotencia o no saber cómo
hacerlo. Nuestra querida pequeña tenía otro problema, uno que no te esperarías:
“pensaba demasiado” Si tenía algo que hacer, se ponía a analizarlo en cinco
dimensiones y diez planos, definiendo siete escenarios a seguir, calculando al
menos tres riesgos asociados. con cada uno, y luego eligiendo el noveno.
Obviamente,
todos estos pensamientos la mantenían largo tiempo sin moverse, pensando en los
riesgos y peligros de hacer una actividad. A veces tanto que, para cuando se
ponía manos a la obra, ya no tenía sentido continuar. Era duro para ella, y
quienes la rodeaban también sufrían la falta de acción. Pero se habían
acostumbrado al ritmo de las cosas y a la aparente pereza de la niña. Sin
embargo, pocas cosas están garantizadas en este mundo, y el cambio es lo más
seguro. Sucedió que el administrador del gobierno cambio, y con ello vio un
gran negocio en el uso de la laguna. Construiría un gran acuario.
Un
día, mientras nuestra niña dudaba durante unas horas si comer sentada frente a
la laguna Llegó corriendo un conejo, quien vivía en un hoyo cerca de su casa “Su
vecino” a darle una terrible noticia: debido a que el gobierno quería construir
un acuario, y con la sequía, una persona arrojo gasolina y le prendió fuego a
todo el bosque. El lugar estaba incendiado, y el fuego se extendía rápidamente
por los alrededores. ¡Era hora de coger lo indispensable y salir corriendo,
antes de que sus vidas corriesen peligro!
¡Imagínense
el torbellino que se desató en la mente y el alma de nuestra niña! Era
necesario tomar una decisión rápida, algo que no era precisamente su
especialidad. Entonces, ¿qué debía llevarse de casa? Los pocos recuerdos que le
quedaban. ¿Los recuerdos de sus abuelos, que guardaba en una pequeña caja de
madera? ¿Provisiones, porque si todo a su alrededor se incendia, es posible que
se quede sin comida? ¿La cómoda cama sin la cual no puede dormir por la noche?
¿O los libros con los que aprendió a tejer, una nueva pasión que realmente
estaba dando frutos?
Todo
se amontonaba en su mente, impidiéndole elegir. Sentía que se ahogaba con el
humo del fuego que se acercaba peligrosamente a su casa, pero se quedó allí
intentando tomar la mejor decisión. El conejo se marchó corriendo a su hoyo
para recoger sus cosas, y la niña solo musito, ¡Buena suerte para el conejo! El
conejo despues de recoger sus cosas observo que la niña permanecía en su lugar
sin moverse un centímetro por lo que preocupado corrió a recogerla, poniéndola
a salvo. Todo se convirtió en cenizas: los recuerdos, las provisiones, la cama
y los libros, los caparazones de tortugas, el cuero quemado de los armadillos
estaba por todas partes totalmente quemadas.
Pero
también la costumbre de la niña de detenerse en análisis complejos, considerada
por todos como pereza. Entonces se dio cuenta de que en vez de perder el tiempo
reflexionando sobre los pros y los contras de llevarse algo de su casa lo hubiera
pensado menos al menos algo se hubiera llevado de su casa. Por su indecisión,
estuvo a punto de perder la vida en el fuego, pero gracias al conejo que se
preocupó por ella ahora está viva, no tiene casa, y duerme todo el día debajo
de una piedra cerca del bosque de la ciudad, desde donde observa a todos los
turistas haciendo cola para entrar al acuario y ver los peces en el agua
trabajando para poder vivir.
PD:
¿Cuántos animales mueren en los incendios forestales? Depende de la época del
año. Los peores momentos son la primavera y principios del verano, cuando el
bosque está lleno de crías y las aves incuban sus nidos y crían a sus
polluelos. Las liebres, por ejemplo, se esconden en lugar de huir cuando se
enfrentan al peligro. Los venados adultos salen huyendo, pero lo pequeños podrían
no ser capaces de seguir el ritmo de su madre. La devastación que provoca un
incendio también depende de su desarrollo. Un incendio de suelo que se propaga
lentamente supone poca amenaza para los animales grandes y rápidos. Pero un
incendio provocado se extiende rápidamente, y puede rodear a los animales,
asfixiándolos con el humo y quemándolos hasta la muerte.
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