lunes, 12 de mayo de 2025

 

MAESTRA GROSERA, Y ABUSIVA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 La chica estudiaba tercer grado de secundaria, era una excelente atleta, desde que llego a primer grado de secundaria se ha dedicado de tiempo casi completo a entrenar. Aquel día se le juntaron un examen de español, y la una competencia de basquetbol. Trato de pedirle permiso a su maestra para presentar el examen otro día, pero le fue negado. Su maestra era una mujer altanera, grosera, y creía que todo el estudio circulaba alrededor de su materia. Una maestra terca, que lejos de apoyar a la chica la regaño duramente delante de todo el grupo.

Hay que decir que esta maestra no tenía ninguna simpatía, nadie la quería, ni sus propios compañeros maestros. Frecuentemente chocaba no solo con sus alumnos sino con sus compañeros maestros y hasta el mismo director de la escuela le sacaba la vuelta.  El equipo de la chica perdió el partido. Todas sus compañeras estaban muy molestas con la chica por no llegar al juego.

La chiquilla se sintió mal ya que estaba acostumbrada a ser muy responsable, y en este caso sus compañeras la consideraban la culpable de perder el juego. Ella se acercó a ellas para disculparse, pero estas la rechazaron. La chica llego a su casa y se encerró en su cuarto sin querer salir a comer. Su padre al saber la noticia platico con su hija haciéndole comprender que no era el último evento en el que participaría, y que el coraje en sus amigas terminaría por pasar volviendo todo a la calma. Por su parte la maestra al conocer la noticia de la derrota del equipo se burló de chica y por su supuesta rebeldía decidió quitarle un punto en su examen supuestamente para que aprendiera quien manda en la escuela.

La secundaria en donde la chica estudiaba supuestamente se pronunciaba en contra de los maestros groseros, abusivos, agresivos, insolentes, arbitrarios, y la situación llego a oídos del director. Este mando llamar a la maestra exigiéndole que tuviera respeto por los alumnos, que no quería volver a escuchar este tipo de actitudes, sin embargo, la maestra se complacía poniéndole dificultades a sus alumnos, se excedía más allá de sus atribuciones, y todo indicaba que nadie la podía parar.

 - Despues de haber salido de clases los compañeros de la chica le poncharon las llantas de su auto, al otro día le embarraron heces fecales en el vidrio delantero y manijas. La maestra endureció sus ataques, y las dificultades crecieron. El director se vio incapaz en hacer frente a la situación, solo sugería a la maestra que cambiara de actitud. Los disparates de la maestra con los que creía asustaría a sus alumnos no daban ningún resultado. En su clase nadie levantaba la mano cuando ella preguntaba.

Ella se mostraba como si no comprendiera lo que a los chicos les sucedía. A nadie le resultaba agradable estar dentro del aula con esa maestra a causa de los insultos y humillaciones que ella encabezaba verbalmente. Unos dos meses despues la chica deportista fue ingresada a una clínica por intoxicación o envenenamiento. Cuando se preguntó el motivo, dijo que estaba cansada que la maestra se reirá de ella y la humillara en el aula ante sus compañeros. Tambien dijo que, a causa de sus bajas calificaciones con la maestra, y los múltiples reportes en la dirección de su escuela, su madre le prohibió ir a sus entrenamientos de atletismo y jugar basquetbol con sus amigas.

La chica discutió esa tarde con su madre, le explico todas las cosas malas que la maestra les hacía en el grupo y que los castigaba sin motivo humillándolos. Le dijo a su médico que ella no deseaba morir, sino que calculo mal el número de pastillas para dormir que su madre tomaba, y que solo tomo cinco por lo que se vio muy mal. La historia llego a la secundaria, y la maestra al enterarse expreso que era una chiquilla ridícula, payasa que deseaba ser vista como la salvadora del mundo, y que solo hizo un pancho.

El lenguaje de la maestra era sumamente descuidado, inadecuado para estar frente a un grupo de estudiantes por su falta de capacidad humana, problemas personales, implicaciones psicológicas. Lo había demostrado durante los 10 años de trabajo que llevaba en esa secundaria, pero nadie se metía con ella por miedo a sus arranques y b oca de carretonera. El director se escondía diciendo que él no podía hacer nada, que eso no estaba al alcance de sus manos ante algún reclamo de un padre de familia. Era el primer llamado serio de las consecuencias generadas por esa maestra, lo que debería alertar no solo a los padres, sino al director y supervisión escolar.

 Nadie examino el trasfondo del comportamiento de esa maestra al ingresar al magisterio. Son muchas preguntas, las que quedan en el aire y requieren una actitud muy seria por parte de las autoridades escolares. Y aunque no es una razón definitiva el hecho de que esa alumna tomara pastillas si son una señal de que la maestra está ocasionando serios problemas en el desarrollo sano de los alumnos. El mal humor de un maestro enferma a los alumnos, se trasmite como los virus, se traspira en el aula, sin embargo, son pocos los maestros capaces de reírse sobre las dificultades que la vida y trabajo les presentan.

 Para cualquier persona, o solo el maestro, el humor supera las dificultades desde los conflictos más ridículos, y absurdos que el adolescente tiende a tomar muy en serio, como una cuestión de vida o muerte. Si junto a él alumno el maestro logra encontrar la gracia a lo que está pasando, le ayudara a ver la vida y la gracia sin molestia sino con alegría.

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