martes, 27 de mayo de 2025

 

UNA MAESTRA DE EDUCACIÓN ARTISTICA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Maestro de Danza y Maestro de Teatro Egresado del Instituto Nacional de Bellas Artes

Cómo sobrevivir en una escuela moderna, si vale la pena como maestra de educación artística, aunque es muy difícil sobrevivir por el sueldo que se recibe. Llevó seis años trabajando. Me decidí por esta profesión debido a que me encantan los niños y las bellas artes, así que decidí mi profesión hace mucho, mucho tiempo. Siempre me gustó trabajar con mis hermanos más pequeños. Tenemos una diferencia de edad bastante grande. Recuerdo que cuando en la secundaria iba a recogerlo al jardín de infantes, quedaba rodeada de todo su grupo. La maestra me pidió que la apoyara jugando con ellos.

 

A partir de ahí, acudía al prescolar para apoyar a la maestra. A mí me gustó mucho, me sentía realizada, útil. La ventaja fue que he estado dibujando toda mi vida. Así se desarrolló parte de mi profesión. Llegó el momento en que no tenía ninguna duda y me dije estudiare artes para ser maestra de educación artística. - Es difícil de olvidar mis años de estudio. Antes de ir a la escuela, trabajé durante tres años fuera de mi especialidad. Simplemente no podía encontrar una vacante para incorporarme.

 

En algún momento, comenzó a parecerme que mi diploma seguiría apuntando en la pared de mi cuarto sin ningún uso. Por fin tuve la anhelada oportunidad, y fui como maestra de educación artística a una pequeña escuela particular con salario pequeño que los propios padres de familia cubrían, pero para ser honesta no le presté atención al salario, ya que tenía muchas ganas de dedicarme a mi especialidad. Los niños llamaban mi atención.

 Y ahora soy su profesora en varias instituciones de educación pública por lo que a diario recorro las escuelas durante las horas laborales. Recuerdo que salí de la escuela con sentimientos muy encontrados. Por un lado, una increíble carga de positividad, por el otro, ansiedad. ¿Realmente podré manejarlo? Han pasado tres años desde que ingrese al sistema público y a veces me pregunto ¿Sé exactamente lo que estoy haciendo, me quedare para toda mi vida laboral con este salario? - Creo que no hay profesiones fáciles. Todo tiene sus pros y sus contras. Bueno, por supuesto, la actitud personal es muy importante.

 Y la capacidad de buscar lo positivo. En primer lugar, este es un resultado muy rápido y visible de las actividades. Al final de las clases al final del día, veo el resultado y entiendo qué hice bien y qué hice mal, cuáles de mis acciones salieron bien en esta clase y cuáles necesitan corrección. Esto es apasionante porque los “trucos”, “recetas” y “remedios” de cada clase son siempre diferentes. Si una clase de danza, pintura, teatro, se adaptó perfectamente a los niños de segundo grado este año, esto no significa en absoluto que el próximo año puedas enseñar la misma clase en segundo grado el siguiente ciclo escolar.

 Variabilidad es una palabra que acompaña todas mis actividades laborales. De esto se deriva la complejidad. La maestra de educación artística necesita prepararse constantemente para las lecciones, al igual que subir al escenario o al podio. Realmente requiere mucho tiempo y esfuerzo. Especialmente cuando realmente inviertes en tu esfuerzo y capacidad en la lección. Pero, aun así, la mayor dificultad para mí es el hecho de que mientras estoy en la escuela, lo único que me importa son los niños. En sus problemas, preocupaciones, tristezas, alegrías. El recreo no es para el profesor en absoluto. Enseñó una clase, revisó la que sigue, me preparo con todo tipo de material didáctico.

 Me encanta cuando los niños abren tan grandes sus ojos al ver por ejemplo un dibujo que les muestro, por ejemplo, un gato jugando o dibujos animados, o cuando un niño está dibujando y otro le toma su color y este último se suelta llorando ¡¿Y qué hacer?! Esto es realmente significativo e importante. Muchas veces no tengo tiempo de almorzar, ni de comer a mediodía, vaya que no tengo tiempo ni de ir al baño (perdón por el detalle, pero es la verdad). Sólo más tarde aprendí a encontrar el equilibrio. Date tiempo para entrar en razón. Los niños siempre están dispuestos ayudar, incluso en pleno recreo van a su aula para mostrarme su dibujo hecho en casa.

 La convivencia con ellos es muy padre. Tuve un problema con un padre de familia debido a que las reglas en mi clase, es ¡No, al uso de teléfono para grabar! Un niño saco su teléfono durante la clase para filmar alguna broma divertida de un compañero de clase. Pero, por regla general, les explico inmediatamente a los niños que esto es inaceptable en mis lecciones, que hay ciertas normas y reglas de comportamiento que no deben violarse. Normalmente, después de una conversación tranquila, el teléfono acaba en su mochila, o en su bolsillo. No tengo que estar al pendiente en que uno de los niños filme en secreto, ni que grabe la voz.

 Recuerdo que ese padre me regaño, pero si algo tenemos los maestros de educación artística es humor, y al final el padre se tranquilizó cuando le dije que si su hijo quería grabar con su teléfono que el padre acudiera con el director para que le diera permiso. Eso, fue todo, no hubo escenas desagradables. Lo difícil es por ejemplo que la nueva escuela, nos exige demasiados informes a todos los maestros, y eso de andar llenando hojas no me gusta. Por cada acción que realizas, hay un informe. Si eres profesor de aula frente a grupo, aún más. Y estaría bien simplemente escribir lo que se hizo, pero no: describirlo con palabras hermosas e inteligentes en tres hojas de papel.

 Esta es verdaderamente la parte del trabajo que menos me gusta. Todos los dias festivos que se suspenden clases se dedican a esto mientras no se trabaja con los niños. Lo que más amo de mi profesión es que todos los niños se alegren cuando me ven en la puerta de su aula, eso me da muestra de su capacidad cariñosa hacia mí. Físicamente me agoto, pero en sentimientos de amor salgo cargada. Me gustaría ver una distribución adecuada de salario para maestros de educación artística - Hoy en día es una estructura muy compleja, donde es extremadamente importante una interacción rápida y eficaz entre la administración, los profesores, los padres y los niños. Se trata de requisitos cada vez mayores para todos los participantes en el proceso y una velocidad cada vez mayor.

 La escuela en general está cambiando muy rápidamente. Casi todos los años. A veces incluso da miedo un ritmo tan loco. Casi todos los años hay algunas innovaciones, incluso antes de que tengas los resultados de lo anterior. Algunas cosas han sufrido cambios realmente positivos, mientras que otras, en mi opinión, han empeorado. Pero, a mi entender, una escuela ideal para todos los tiempos y en todos los aspectos es una utopía. Cada generación de niños necesita algo diferente.

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