INDEPENDENCIA
(MASONERÍA MEXICO)
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
José María
Mateos, prominente político liberal, es quien afirma en su obra editada en el
año de 1884, la pertenencia a la masonería de ilustres autonomistas e
independentistas como Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón e Ignacio
Allende.
Según Mateos,
ellos serían quienes pronto echarían a andar el movimiento que desembocaría en
la independencia de México. En el mismo libro Mateos escribe que fueron
iniciados en la calle de Las Ratas Numero 4, (hoy Bolívar 73), en la logia que
allí funcionaba, “Arquitectura moral”.
De igual
modo, está probado que importantes líderes independentistas como el emperador
Agustín de Iturbide, así como el fraile dominico fray Servando Teresa de Mier,
que eran masones.
En los
juicios que la Inquisición emprendió contra los autonomistas e
independentistas, el cargo de pertenencia a la masonería era común, ya que
garantizaba la imposibilidad de probar la inocencia del acusado, dado el
carácter clandestino de la Orden.
La
inquisición acusaba y hacia juicio sumario sobre la persona con base al
argumento ¡usted es masón! Y esto era más que suficiente para torturarlo,
quemarlo, o ahorcarlo, así como denigrarlo ante la sociedad de la época
quedándose con todos sus bienes materiales.
El cura Juan
Antonio Montenegro y Arias fue denunciado al Santo Oficio el 4 de octubre de
1793 (17 años antes que Hidalgo diera el grito) Por sus ideas conspiradoras en
contra de la corona española. La independencia contra el imperio español dio
inicio el 16 de septiembre de 1810 cuando Hidalgo dio el grito y terminó el 27
de septiembre de 1821, cuando el ejército trigarante, liderado por Iturbide,
entra a la Ciudad de México declarando la Independencia de México.
¿Miguel
Hidalgo? Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte,
sacerdote nacido en 1753, en Pénjamo, y luego jefe del Ejército Insurgente,
procreó cinco hijos: Mariano Lino, María Josefa, Micaela, Agustina y Joaquín, a
quiénes reconoció. El hecho, aunque prohibido por el Derecho Canónico, podría
ser socialmente aceptado.
Las últimas
palabras de Hidalgo antes de ser fusilado fueron: “No me tengas lástima, sé que
es mi último día, mi última comida y por eso tengo que disfrutarla; mañana ya
no estaré aquí; creo que eso es lo mejor, ya estoy viejo y pronto mis achaques
se van a comenzar a manifestar, prefiero morir así que en una cama de
hospital”.
El movimiento
estaba planeado originalmente para el 2 de octubre en San Juan de los Lagos
(Jalisco), pero por denuncias hechas ante las autoridades se adelantó para
septiembre. La campana de Dolores en realidad no la tocó el cura Hidalgo, sino
José Galván, el campanero del templo que llamó a misa de 5 de la mañana. El
sábado 15 de Septiembre de 1810 no se dio el grito, sino el 16 de septiembre.
La fecha la
cambió Porfirio Díaz en 1896 (festejar su cumpleaños), cuando ordena el
traslado de la campana del pueblo de Dolores a Palacio Nacional y además cambió
la hora que originalmente (A las seis de la mañana un Domingo 16 de Septiembre,
era llamada a misa) era a las dos de la mañana, la paso a las 11:00 PM, pues
ese día era su cumpleaños.
El Grito de
Dolores en su versión original poco tiene que ver con el actual y mucho tiene
que ver con loas al entonces rey de España, quien estaba preso por Napoleón
Bonaparte, mismo que puso en el trono de España a José Bonaparte (su hermano,
conocido como Pepe Botellas): “Viva la religión católica!, ¡viva Fernando VII!,
¡viva la patria y reine por siempre en este continente americano nuestra
sagrada patrona la santísima Virgen de Guadalupe!, ¡muera el mal gobierno!”.
Ignacio
Allende trató envenenar a Miguel Hidalgo en varias ocasiones, después de
negarse a tomar la Ciudad de México y autodenominarse “Alteza Serenísima”. De
hecho se dice que antes del arresto de ellos en Acatita de Bajan, Hidalgo ya
viajaba como preso por Allende. México es considerado como de las pocas
naciones cuyos políticos asesinan a sus héroes.
Los
consumadores de la independencia: Iturbide y Guerrero, murieron fusilados. Un
Congreso le puso precio a la cabeza de Iturbide si regresaba a México, después
de declararlo emperador, murió en 1824. A Guerrero lo declararon incapacitado
para gobernar, por lo cual fue perseguido hasta ser fusilado en 1831.
A partir de
la independencia en el año de 1821, buena parte de los gobernantes de México,
hasta 1982,
presumiblemente
pertenecieron a la masonería. Apenas se produjo la independencia política, las
pocas logias existentes salieron a la luz, multiplicándose rápidamente. Con la
llegada oficial del agente y ministro plenipotenciario estadunidense Joel R.
Poinsett, la naciente masonería mexicana se divide en dos corrientes políticas
nunca definidas del todo.
Poinsett
promueve la creación de logias del Rito York, proclives a los intereses
estadounidenses. Frente a la materialización de la doctrina intervencionista
del Destino manifiesto estadounidense, se oponen los masones reunidos en la
Logia Escocesa del entonces joven Rito Escocés Antiguo y aceptado, encabezada
por el médico barcelonés del último virrey, Manuel Codorniu Ferreras, a través
de su periódico “El Sol”.
Así,
alrededor de las logia Yorkina se reunirán los masones cercanos al liberalismo
estadunidense, al tiempo que quienes se opusieron al manejo estadunidense se
les estigmatizó como masones conservadores los cuales traían la enseñanza liberal
“española/francesa”.
A raíz de
esta situación entre los masones escoceses y los yorkinos nace una nueva
postura entre los masones que no veían con total simpatía ninguna de las
alternativas existentes, optaron por una tercera vía consistente en la fundación,
en el año de 1825, de un rito de corte nacionalista que fue el Rito Nacional
Mexicano, cuyos integrantes pretendían la creación de un modelo político y de
gobierno propio de México.
Cuando se
declara la independencia el 21 de septiembre de 1821, salen a la luz
prominentes masones peninsulares, como el propio virrey Juan O’Donojú y su
médico Manuel Codorniu Ferreras.
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