VACACIONES
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Con la
llegada del verano, las múltiples tormentas, la avenida de arroyos y el río y
del buen tiempo de vacaciones a muchos San Ignacenses radicados en Culiacán y
Mazatlán, les suele gustar aprovechar alguno de sus días de vacaciones para
darse un chapuzón, ya sea en el arroyo de Colompo, el de Tacuitapa, en el de
San Joaquín (San Juan).
Por ello, los
que no pueden disfrutar de varios días de vacaciones alejados de casa se tienen
que conformar con alguna de la multitud de posibilidades que ofrece la
comunidad de San Ignacio o, en su defecto, las comunidades vecinas.
Unos
prefieren acudir a las piscinas de sus barrios, ya sea en Culiacán o en
Mazatlán o en definitiva a las playas de Altata, el Tambor o las múltiples y
bellas de Mazatlán, otros visitar alguna de las playas más cercanas como la
Ceuta en la Cruz de Elota, mientras que parte del resto se decanta por
relajarse en algunos de los ríos como el presidio de Villa unión o en su paso
por Siqueros. Sin embargo, los que eligen esta opción no pueden sumergirse en
cualquier río o arroyo debido a que algunos de ellos son sumamente peligrosos o
simplemente están muy contaminados.
Según afirman
desde la secretaria del Medio Ambiente, no en todos los lugares está permitida
esta actividad. "Hay unas zonas de baño que son determinadas. Uno no puede
hacerlo donde quiera", comentaba uno de los trabajadores de playa y esto
se debe a que algunas de las playas se volvieron exclusivas de los hoteles y no
permiten al turismo nacional reposar en ellas...
Y añadía que
son las zonas en las que está permitido darse un remojón, las que se vigilan
"con más intensidad" por guardia ex profeso de los hoteles llegando
incluso a ser los mismos policías del municipio quienes se encargan de sacarlos
bajo el argumento de que son privadas...
Los
resultados que si están contaminadas o no, se hacen unos estudios año tras año
se realizan durante los meses de verano en puntos concretos de baño, y los dan
a conocer. Según comentaba, se hacen las pruebas durante los meses de calor,
pero los datos no se dan hasta que no concluye la temporada: "Lo hacemos
de esta manera porque quizá hoy salga que una playa está mal debido a
determinadas circunstancias.
De las
investigaciones elaboradas durante el verano del año pasado se puede concluir
que la calidad del agua de los ríos y embalses de San Ignacio, Mazatlán y
Culiacán es, exceptuando algún caso concreto, buena, pero con mucho arrastre de
lodo. Las zonas de Mazatlán que, dieron peores resultados fueron, el río
Presidio, la playa Norte. Los estudios realizados en esta última playa indican
que en dos de las muestras se superó "el valor imperativo para coliformes
fecales".
En cuanto al
río presidio el problema estriba en que las heces fecales de todos los pueblos
bajan a través de el y esto influyo en la calidad del agua y además frente a la
población en donde se bañan las personas existen riesgos de pozos por el exceso
de material extraído para la construcción de viviendas en Mazatlán y cada año
se reportan personas ahogadas. Por ello, el baño en el verano debe ser habitual
checar el estado de las aguas en donde nos sumergimos ya que es el punto
concreto de las enfermedades.
Así, en
Mazatlán, concretamente en la playa norte; los pinitos;olas altas y el Villa
Unión (Río), se recomienda no abrir la boca por el peligro que representa su
contaminación. Se recomienda el baño con precaución, ya que según los
resultados, las aguas del río presidio a veces no superaron los mínimos
requeridos debido a que la depuradora de la población cercana de Villa unión
"no resuelven la carga microbiana que soporta el río".
Por otra
parte, según los estudios realizados además otro de los contaminantes es la
actividad ganadera que influye negativamente en sus aguas. Sin embargo el agua
no debe ser tan dañina ya que los Mazatlecos continúan asistiendo a bañarse en
sus aguas es decir al igual que siempre aclarando que lo que si se está notando
este verano es una disminución de visitas.
Quizá no
tanto debido a la calidad del río, como a que no ha ayudado el tiempo. Debido a
la climatología este verano está siendo "bastante flojo". "No
está haciendo buen tiempo, pero los días que si lo ha hecho los arroyos han
acogido a la misma gente que otros años". La calidad del río piaxtla es
correcta, ya que al ubicarse el paso del mismo enfrente del pueblo, "no le
llega ningún desagüe" y sus desagües a donde si llegan es a San Javier.
San Ignacio cuenta con una depuradora de heces fecales al final del pueblo
misma que sirve para cuidar la calidad del agua. "Hace unos años tuvo
problemas porque se vino material de las minas de Tayoltita Durango, pero con
el paso de los años se limpió.
El sol, sin
duda alguna, es una fuente incomparable de energía que no solo tiene el poder
de aparecer y desaparecer sino que logra manipular hasta nuestros estados de
ánimo. Cuando somos muy pequeños, los médicos sugieren que nos expongamos al
sol de manera continua con el fin de crearnos una atmósfera reconocible en la
cual nos podamos desenvolver el resto de nuestra vida.
En la
adolescencia, ese sol se convierte en sinónimo de diversión y alegría. Nadie
olvida sus paseos en las playas, con grupos de amigos y horas eternas sobre la
arena o al borde de alguna piscina sin protección alguna. En la década de los
veinte, nos empieza a generar cierto respeto, por las manchas y quemadas sobre
la piel. Ya conocemos qué se siente al insolarse y por ende hemos padecido el
ardor, la fiebre, la ira cuando alguien nos toca los hombros y la mortificación
al meternos a la ducha caliente y sentir que estamos pisando las puertas del
infierno.
Pero sin duda
el cambio drástico en nuestra relación con el sol se da a partir de los treinta
años. Nos convencemos de su poder hasta el punto de llegar a temerles a sus
incalculables perjuicios. Aparecen, sin ser anunciadas, las arrugas prematuras,
las manchas esparcidas a lo largo y ancho de nuestra cara y espalda, los
lunares casuales en sitios inesperados, la detestable sombra en el bigote.
El sol, como
una entidad reveladora y sin piedad, se convierte en nuestro peor enemigo. Saca
a flote hasta las imperfecciones del alma, poniéndolas en evidencia de manera
descarnada. Tanto así que las mujeres que padecen de celulitis, que por cierto
son el noventa por ciento de la población femenina, a la hora de ir al mar se
amarran a los sombreros o bronceadores con la mayor capacidad con la que se
cuente en las farmacias, la piel se pone arrugada por el exceso de horas dentro
del agua, pero es preferible a salir y quedar quemados por el astro.
En cuanto a las
mujeres que tienen estrías no se quedan atrás. Esas rayas delicadas de color
más tenue ubicadas en las caderas, nalgas, abdomen y brazos, se convierten a
plena luz de medio día en rasguños feroces de gatos callejeros con un aire
morado y con relieve que lo único que generan frente al público es impresión de
que alguien las golpeo.
El calor deja
de ser una sensación un tanto agobiante para transformarse en un monstruo
intimidante que coloquialmente llamamos: golpe de calor. Por supuesto, bajo la
custodia de gotas de sudor que ruedan sin freno desde la nuca hasta el tobillo,
haciendo peaje en nuestras nalgas de manera cosquillosa y pegajosa. Con el paso
del tiempo nos damos cuenta que esa linda canción que tantas veces tarareamos:
“Sol, solecito, caliéntame un poquito, por hoy por mañana y por toda la
semana”.
No era nada
más que el himno a nuestra adulta desgracia. Como será de despiadado el sol,
que hasta los pelos se ven más brillantes y abundantes, sobre todo en zonas
como el estómago, los brazos, las patillas, el cóccix y los dedos gordos de los
pies. Por eso cada vez que se acercan las vacaciones las mujeres se traumatizan
del pavor al saber que el plan será a algún lugar visitado de manera atenta y
constante por el sol. Ante los defectos físicos no hay nada mejor que una buena
sombrilla, un buen bloqueador y un buen vaso de agua fresca.
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