CALIDAD DE VIDA
Cuando se es joven
es más fácil adaptarse a la ciudad, que a lo inverso. Además, no es lo mismo
pasar vacaciones o fi nes de semana en un pueblo que vivir ahí. El argumento de
que la vida en ese sitio es de mejor calidad, de eso no hay duda, pues se sabe
que la ciudad es infame, siempre viviendo las personas con prisas y estresadas,
sin tener tiempo de calidad. La gran mayoría de gente que nació en un pueblo y que posteriormente tuvo que trasladarse a la ciudad a vivir y trabajar, tiene la añoranza de que algún día regresará a ese lugar que lo vio nacer, pero muchas veces, por ya no estar acostumbrado a las condiciones de vida de un pueblo, sólo ello queda en un deseo. En la mayoría de los pueblos, los trabajos son de campo, los cuales requieren experiencia y más cansancio laboral.
Aunque es verdad que la calidad de vida en ese lugar es mucho mejor, a muchas personas les asusta y agobia el trabajo pesado, pero sobre todo los sueldos bajos, una de las principales causas que los motiva a emigrar a otros sitios, donde los sueldos sean más decorosos, aunque el ritmo de vida sea muy agotador. Cuando se es joven es más fácil adaptarse a la ciudad, que a lo inverso. Además, no es lo mismo pasar vacaciones o fines de semana en un pueblo que vivir ahí. El argumento de que la vida en ese sitio es de mejor calidad, de eso no hay duda, pues se sabe que la ciudad es infame, siempre viviendo las personas con prisas y estresadas, sin tener tiempo de calidad. Reitero, ¿cómo se vive en un pueblo? No hay ni punto de comparación, la calidad de vida es mucho mejor, la comida, la gente, el clima, los paisajes, el aire que respiras, todo.
El cambiar de la ciudad a un pueblo genera miedo. La persona piensa que puede equivocarse al dar este paso. Las dudas están presentes, las opiniones son diversas. Son dos formas de vida muy desiguales. En el pueblo, la calidad de vida es muchísimo mejor, pero no lo tienes todo, y en la ciudad sí. Un ejemplo: llueve con rayos, o sin ellos, no hay electricidad por horas o días. Hay que pasar las noches de verano en el calor, sin un abanico, con zancudos revoloteando en la oscuridad.
Despiertas y vas al río a nadar, y entonces se baja el estrés de la mala noche. Para la gente del pueblo cada día es más difícil sobrevivir, porque siembran sandías y se las roban, crece el becerro y pasa lo mismo, cultivas maíz y se llevan, hasta la caña, no sólo la penca. Esto los lleva nuevamente a pensar en regresar a la ciudad, añorar lo cómodo, lo lindo de sus calles, con sus tiendas grandes, fiestas concurridas, paseos con la familia, pero piensan que la vida sana está en el pueblo y, por tanto, tranquilidad también.
Hay pueblos que aunque pequeños, ya cuentan con internet, las personas portan celulares, ven televisión por cable, y si les preguntas a sus moradores en edad de 30 ó 40 años, ninguno de ellos se iría a vivir a una ciudad. Lo que pasa es que todos se conocen, se ayudan, no se sienten solos, viven muy relajados haciendo lo mismo todos los días. Unos se ganan la vida en una forma, los otros diferente, ya sea ordeñando vacas, vendiendo leche, quesos, jamoncillos, entre otras cosas. Una ventaja que se tiene es que todo está a la mano, ya que en un rato estás a donde tienes necesidad de ir.
El pueblo no es igual a una ciudad, pero la televisión ya llegó a ellos y el internet también, por lo que están al día en las noticias, con la diferencia que respiran aire limpio, viven más tranquilos y sus amigos son el pueblo. En este aspecto, el de la ciudad es selectivo, se mantiene casi solo.
Cuando del pueblo acudes a la ciudad, la visita frecuentemente está encaminada en ir de compras a los grandes centro comerciales, y estando en el pueblo, el tiempo lo distribuyes visitando a familiares, no hay problema con una falta de lugar para estacionar el carro, ni piensas en que se lo pueden robar; todos se saludan, sobra quien invite a uno desayunar, y usted le cuenta su vida y ellos la suya.
Una de las ventajas es que vivir en un pueblo resulta más económico, además que, al amanecer, no se ven por ahí a personas agresivas por las calles, amargándole el día; ahí, la vida se gana con diversas labores, no hay quién controle su vida, ni están de asalariados esperando al patrón desagradable y su genio. Allá se aplica usted solo en lo que considera conveniente y productivo.
Asimismo, cuando llueve, se llenan las calles de bichos negros, sapos, y hasta una víbora puede aparecer por la calle. El pueblo es más tranquilo, la carne tiene otro sabor, la verdura es fresca, le venden de todo recién recolectado, y si se anima, puede hacerse un huerto en casa. Los sonidos que se escuchan son canto de pájaros, ladridos de perros jugando, gallos cumpliendo con su labor. Dormir es placentero
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