SOCIEDAD Y CIUDAD AMIGABLE
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
El mal trato que reciben los ancianos en zonas rurales es
secreto a voces, también ha surgido esta moda en las ciudades, tal parece ser
que quieren deshacerse de ellos lo antes posible. Las paradas de autobuses no
cuentan con la infraestructura o simplemente le falta tolerancia al chofer por
lo que no atiende la parada solicitada. Las paradas no se respetan, y muchas
personas mayores tienen que caminar demasiado para subir al autobús, a pesar de
que el transporte público en la región promete mejoras en su aumento al pasaje.
Las mejoras para los ancianos en materia de infraestructura
en el municipio siempre han sido lentas, y de mala calidad. Cuando se llevan a
cabo causan muchas molestias como si el cambio sirviera para dificultar aún más
la movilidad, por eso es difícil catalogar en un futuro a corto plazo que
estemos viviendo en una ciudad amigable con las personas mayores,
discapacitados etc. Incluso cada vez es mayor la falta de amabilidad de las
personas jóvenes, policías, administradores públicos con los mayores.
Los adultos mayores están faltos no solo de cariño, atención,
sino de vivienda digna, oportunidades de trabajo, entrada de dinero, servicios
médicos que los atiendan y no que se preocupen en el cómo perjudicarlos para
que no acudan a las instituciones de salud como, por ejemplo: No, hay
medicamentos el día de su consulta.
Los citan a las diez de mañana y los atienden a la una de la
tarde, en la farmacia hacen largas colas para comunicarles que regresen dentro
de un mes cuando llegue el próximo camión con medicamentos ¿Ese es el bien
común? Para salir a un banco, en las calles y el centro no hay baños, ni
lugares de descanso, subirse a un autobús es una hazaña. Para ser una ciudad
amigable se requiere que se ayude a la ciudad con infraestructura, se capacite
en relaciones personales a los servidores públicos, incluso se les quite la
pistola para que pierdan su arrogancia de perdona vidas. Me dirán que este
último no es el camino ¿Pero ¿qué podemos hacer con esta gente que no quiere
entender que son servidores públicos y no perdona vidas?
Vivimos cada vez más y la proporción de personas mayores en
la población está aumentando. Muchas ciudades están trabajando para convertirse
en las llamadas ciudades amigables con los mayores, un lugar mejor para
envejecer. Pero, ¿qué es una ciudad amigable con los mayores y cómo se logra?
Cada vez más personas también viven en ciudades. Por supuesto, el desarrollo
trae consigo desafíos y, obviamente, trae consigo costos. El reto es una ciudad
con vivienda digna, trasporte diseñado para cumplir todos los estándares de
calidad como seguridad, comodidad tanto para personas normales como para
discapacitados y ancianos, calles bien diseñadas con urbanismo, sin baches,
aguas negras etc.
Banquetas, con rampas
y pasa mano para personas discapacitadas y adultos mayores. Una ciudad con
hospitales y con especialistas en personas mayores de edad. Una empresa que se
involucren en todo lo anterior para dar un mejor servicio de calidad a sus
clientes. Es importante llegar a un contexto común, donde todos estén incluidos
y puedan vivir activamente (Niños, jóvenes, mujeres, discapacitados, adultos
mayores, personas con problemas mentales etc.). ¿Existe una ciudad en México
que sea ideal para envejecer?
Nos hablan en las redes de ciudades amigables, pero ¿En que
están inspirados para catalogarse como amigables? Solo porque ellos lo dicen y
lo suben a la red. Una ciudad amigable con los mayores es simplemente buena
para todos. Tanto para individuos, de todas las edades, como para la comunidad
entera. ¿Cuántos lugares existen en la ciudad, para que los adultos mayores
intercambien experiencias, jueguen, bailen, círculos literarios etc.? ¿Hay un
entorno inclusivo y accesible? La atención se centra en el envejecimiento
activo y saludable, pero ser amigable con los mayores es algo más que ser un
buen lugar para que vivan las personas mayores.
Una ciudad debe ser planificada para y junto con las
personas, no con los que hacen negocios inmobiliarios, eso no beneficia y si
perjudica la movilidad y servicios. Las conversaciones sobre urbanización no
deben ser conducidas por servidores públicos sino por las personas residentes
de esa zona que cuenten con mayor edad y experiencia viviendo en esa zona.
Muchas personas compraron su casa pensando en envejecer en ella con
tranquilidad, pero los cambios en urbanidad no se los van a permitir por lo que
no estarán satisfechas y ese descontento se lo llevarán a la tumba.
La gente joven cree
que la necesidad de cambios es mayor cuando se trata de transporte público y
vivienda sin importar sea un departamento en el veinteavo piso y que se tenga
que subir escaleras cuando caiga una gota de agua por lluvia y se quede parado
el elevador.
Es bello y satisfactorio llegar a los 80 años o a los 90 de edad,
son pocos los afortunados. Es el municipio el responsable en elaborar un plan
de desarrollo urbano para los nuevos crecimientos y en los viejos
asentamientos, el municipio debe facilitar que las personas mayores puedan
elegir una vivienda con buena accesibilidad. Las necesidades y solicitudes de
vivienda de seguridad y servicio deben ser atendidas en todo el municipio.
El municipio debe trabajar para que la vivienda de la tercera
edad se cree con diferentes formas de propiedad, para continuar el desarrollo
hacia un municipio más amigable con las personas mayores. ¿Algunas cosas
podrían hacerse de manera diferente? El trabajo para crear las condiciones de
un municipio amigable con las personas mayores y discapacitadas cuesta, y no
solo es hacerlo en un centro histórico o zona de turismo, el pueblo también
tiene derecho a verse favorecido
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