SER NEGATIVO
RAMÓN
ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Y es que cuanto más veo y ciento a los niños, más creó
entender la solución de cómo hacer que nuestras relaciones interpersonales
funcionen. Sólo hay que ir por la calle y verles bailar, cantar, jugar, crear,
discutir… es más cuando me cruzo con ellos me dispongo a entrar en su actitud
con mucha complicidad y ningún pensamiento saboteador ¿Cuál es su respuesta
habitual? ¡Sorpresa ante la integración e improvisación de un adulto! La
inocencia bien entendida es una maravillosa representación de buenas actitudes
en el ser humano cuando es dulce, tierna y sin falta de intención por eso yo
les pregunto ¿Qué emoción nos provoca el dinero?, ¿Perdemos la inocencia ante
él? Has de tener claro que no nacemos negativos, que aprendemos a serlo.
Las decepciones, los
desengaños, los errores propios o ajenos, nos llevan a un estado de ira
interior, desaliento o dolor emocional. Afortunadamente no es más que una mala
reacción, un mecanismo inconsciente equivocado que se puede cambiar, ¡te lo
aseguro! El pensamiento positivo sin duda viene con ventajas por animarnos a
tomar los riesgos necesarios y ampliar nuestros horizontes. Son cada día más
los estudios que demuestran que las personas optimistas tienden a ser
físicamente más saludables por estar presentes, concentrados y con alta dosis de
energía. Sin embargo tengo mis serias dudas que a los pesimistas les funcionen
las afirmaciones positivas.
Tengo la sensación de que llevan años preparándose
mentalmente para las consecuencias desagradables que puedan ocurrir. Así cuando
les honras con un reconocimiento personal generalmente lo rechazan,
recordándose que no han estado a la altura de los objetivos de su vida.
Tampoco creo para nada en el optimista por naturaleza porque
no se adapta a las amenazas potenciales al hacer caso omiso. Por tanto y para
evitar más lesiones lo mejor es estar inspirado haciendo lo que te gusta por
pequeño que sea el sitio, lugar o cosa ¿Qué te gusta hacer y no haces?, ¿Quien
será el siguiente en contribuir a la tendencia del cambio, tú u otro?, ¿Eres de
los que dejas de hacer algo que te gusta por estar enfadado o negativo? Te hablo de crear experiencias positivas que
queden en tu registro emocional y con otros (estrechar lazos afectivos) y no de
ser sólo optimista pasivo a la espera de que sucedan las cosas. No es un
sinónimo, es una actitud de vida.
Aprende a decir elogios sinceros y también a recibirlos
desde la mejor energía porque quizá sepas que siempre existe una transferencia
de energía cuando nos cruzamos las miradas, lo sabrás especialmente cuando hay
complicidad con alguien que te gusta porque sube tu autoestima y tienes más
disposición a contribuir, ¿verdad? De ti, de mi y nosotros con los pies en el
suelo depende que podamos inundar positivamente a los que están en versión
monos cabreados “Australopitecos”. ¿Cómo crees tú que puedes contribuir a ser
positivista?, ¿Qué imaginas que pasará si lo consigues?, ¿Cómo puedes hacer
este sueño real? ¿Qué estamos haciendo para conseguirlo?, ¿Cuál es tu
responsabilidad para ser tu primero en ser feliz?, ¿Qué más podemos hacer por
salir de nuestra zona de confort?
A veces nos vemos envueltos en situaciones que se nos salen
de control. Pensamos que pueden terminar de una forma y cuando nos damos cuenta
es de otra, se pierde la razón, la paz, una cosa se transforma en mil y luego
diez mil, los días se vuelven batallas interminables y nace algo que se parece
al odio aunque no queramos llamarlo así, pero es odio, contra la familia,
hermanos, hijos, jefes de trabajo, amigos, empleados, odio, odio constante y
sonante que no, nos atrevemos a llamarlo por su nombre y apellido pero que ahí
está presente y nos acompaña a donde quiera que vayamos.
Es resentimiento, furia, golpes, pleitos, gritos, palabras
de un lado para otro que van y vienen y en ningún lugar se halla sentido. Las
soluciones racional y pacifica no es viable al estar bloqueados. Se llega a
tener un grado de tensión que la salud flaquea, la paciencia es mínima, hasta
con aquellos que no tienen nada que ver en el asunto. Sencillamente nos dejamos
llevar y perdemos la cabeza; el hígado es el que manda, el deseo de herir, de
retribuciones tardías e innecesarias.
No se trata de justificar lo hecho, porque hecho esta y ni
un terremoto lograra borrarlo. Se trata de afrontar con madurez los problemas y
errores que cometimos, corregirlos o aceptar que estos son más grandes que
nosotros mismos y nuestra capacidad de resolverlos se vuelve polvo.
Y aunque este no es un buen medio para dar consejos, ni me
siento cura detrás de un confesionario como tampoco busco que salgan corriendo
en busca de exoneraciones ni el pase para la salvación eterna, aprovecho el
espacio para mencionar que ustedes no tienen por qué verse arrodillados o
rasgándose las vestiduras para entender que la mayor sabiduría esta atrás del
error cometido y que uno aprende de los errores, de las decisiones mal tomadas
y a la ligera.
Pero, ¿Es necesario revivir una y otra vez una situación del
pasado que nos hizo mal? hasta donde nos hace bien quedarnos reviviendo ese
momento en el que se nos rompió la tranquilidad? ¿No es la vida lo
suficientemente grande y hermosa como para seguir adelante y hallar lugares,
personas y recuerdos que sanen cualquier herida? ¿Vale la pena dejar de vivir
por un momento amargo o es que toda la cosecha debe de ser quemada hasta las raíces
sequen y nazca un fruto nuevo?
Nuestra obligación como seres pensantes es volvernos
tolerantes sin andar por la vida buscando pleitos de cantina, mucho menos
olvidar el código de honor que, los que lo conocemos, estamos orgullosos de
rendirle culto, existe solidaridad, compañerismo, respeto y aunque no
conozcamos a la otra persona la apoyamos como se apoya al amigo que está al
lado. Cada persona es lo que piensa de sí misma, siendo su personalidad la suma
de todos sus pensamientos.
Las acciones y comportamientos de las personas son el
reflejo de su manera de pensar. La
manera como pensamos nos moldea lo que somos. Si piensas que eres una persona
con poco valor o una persona maravillosa, esa es tu realidad, y eso se va a
reflejar en tus acciones. Nosotros elegimos si cuidamos nuestra manera de
pensar, limpiándola de pensamientos negativos y dañinos hasta lograr tener lo
que deseamos, una manera de pensar positiva y optimista, y que ésta se refleje
en nuestras acciones. Está demostrado que el cerebro de las personas (sin
importar la edad), es flexible y modificable; es decir, se puede cambiar
intencionalmente, si así la persona lo desea.
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