REALIDAD
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Los problemas de las personas se dividen en tres: aquellas que quieren ser queridas más de lo
que son queridas, aquellas que quieren dejar de querer a aquel que no las
quiere más porque les es muy doloroso, y aquellas que les gustaría querer mas a
quien ya no quieren, porque todo sería más fácil. Lamentablemente, todos se
enteran de las mismas malas noticias: no solo no podemos hacer nada para que
nos quieran, sino que tampoco podemos hacer nada para dejar de querer. Que
fácil sería todo si se pudiera apretando un botón y querer al otro más o menos
de lo que uno lo quiere, o girar un botón hasta conseguir equiparar el flujo de
tu emoción con el mío.
Pero las cosas no son así. La verdad es que no puedo
quererte más que como te quiero, no puedes quererme ni un poco más ni un poco
menos de lo que me quieres tú tampoco. Bien, ya sabemos lo que no es, posible
lograr en la espontaneidad. Pero ¿qué es realmente el amor? Todos los días se
extinguen montones de vidas en las que no reparamos. Cuando voy a misa y veo
que hay un funeral, pienso en la familia del difunto, pero no profundizo en la
realidad de la pérdida.
Eso es lo más duro: Saber que pasará mucho tiempo, toda
nuestra vida, para volver a ver al ser querido que se ha marchado. Siempre he
pensado que tiene que ser muy duro vivir para aquellos que piensan que al final
del camino sólo hay oscuridad de muerte, esa dama temida y respetada que pocos
se atreven a mirar a los ojos y a la que ninguno puede escapar, por mucho que
corra. Si no hay nada más allá, no nos enteraremos es el único consuelo que
queda. Pero yo creo que no es así, que hay una luz al final del camino y que,
cuando lleguemos a ella, nos encontraremos ante una puerta que tendremos que
atravesar.
El peaje será nuestra
vida y el destino, la plena conciencia de lo que hemos sido, somos y seremos.
Para unos será la gloria de saber que su vida ha tenido sentido y de que han
conseguido llegar a la cima de la montaña, que no son las riquezas materiales,
sino el Amor. Para otros, será el purgatorio de los que hicieron lo que
pudieron, pero encontraron excusas para no hacer que las cosas sucedieran; no
sabiendo ser plenamente felices ni en esta vida, ni en la otra. Para los que
queden será el infierno de haber desperdiciado la vida, no haber sabido ser
feliz, haber puesto su corazón en cosas inútiles...; “Llanto y el rechinar de
dientes”
En cualquier caso, a la puerta llegaremos todos y, tras
cruzarla, nos encontraremos con aquellos que la alcanzaron antes que nosotros.
Uno de ellos será un familiar muy querido (Mama, Papa, Hijo, Hermano etc.), que
nos ha precedido en el camino hacia el destino final y eterno, subiendo por la
escala que nos lanzaron desde arriba.
Algún día nos encontraremos, pero debemos estar preparados,
porque no sabemos el día ni la hora. Por ello, debemos estar conscientes que la
muerte es el principio de un final.
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