jueves, 27 de julio de 2023

 

MODERNIDAD

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Contrasta con el modo al que nos hemos habituado a vivirlas. Nos gustaría disfrutar con la familia, convivir, descansar, pensar en cosas más profundas que las habituales, pero nos arrastra la ola de la superficialidad hasta cansarnos; queremos huir de las calles congestionadas y nos vamos a centros turísticos atiborrados, porque el trabajo y los compromisos nos acaban agotando. Incluso nuestros momentos de alegría, optimismo resultan poco creíbles son frases hechas, diseñadas para la ocasión, compradas en el mercado de la calle. En el mundo de lo programado, ¡cuánto se valoran unas líneas escritas a mano! Nos llena lo auténtico, no importa lo que mida el mensaje, importa que me lo digas tú a mí. Cuántas veces una llamada imprevista durante estos días nos ha levantado el ánimo al recordar viejas amistades que teníamos olvidadas.

Recientemente, un conocido articulista enfadado consigo mismo, relataba: "Vivimos en un tren de alta velocidad, lleno hasta los topes, sin tiempo a parar en muchas estaciones, pero un tren que no sabemos a dónde va, no conocemos su destino. Buscamos una seguridad artificial: ¡Vamos muchos!, decimos, pero esta razón no acaba de convencernos. De hecho, nos molesta cuando alguien quiere parar y bajarse en busca de algo más auténtico que dé sentido a su vida". Es cierto, nos gustaría reflexionar más pero no lo conseguimos. “La sencillez es atractiva, y si a uno no le da la cabeza para más, por lo menos canta porque cantando también se piensa” Las vacaciones de los hijos es también un tiempo de viajes seguros. Cada uno a su nido. ¿Cuántas veces hemos vuelto a casa con los nuestros y hemos comprobado el valor y el calor de esos momentos de familia, contando una y mil veces anécdotas y sucedidos que nos traen el recuerdo de haber convivido juntos momentos alegres y tristes a la vez? Y hemos sentido que es verdad, que lo de la familia es también auténtico, que llena, que merece la pena sacarla adelante, aunque a veces parezca que se rompe.

Para los padres responsables es una nueva oportunidad para ser conscientes de lo que es estar más tiempo en convivencia. Desde aquel momento no estamos solos en este viaje, y este tren sí tiene un buen destino. Para todos autenticidad, familia, amistad. Unos valores que no podemos dejar escapar. Unos valores que tenemos que potenciar en nuestra vida diaria y que conformarán la herencia más bonita que podemos dejar. ¿Qué es la vida? Sencillez, pero la vida está llena de contrastes entre lo que pensamos y decimos, entre lo que decimos y hacemos. Al final tendemos con facilidad a complicarnos la vida.

Todos sabemos que el mundo es un pañuelo, y vivir en ciudades distintas no fue suficiente motivo para que nunca más se encontraran. En los siguientes cinco años se tropezaron tres o cuatro veces. Encuentros fugaces caminando cada uno por una dirección y sentido diferente, cruce a diferentes alturas. Lo justo para que punzaran viejas sensaciones. A la desconocida sorpresa le seguía la vieja alegría. Mezclada con la incredulidad convivía la fuerza de ese vínculo que no sólo sentimos con los amigos, y en el ruido de la calle sus voces resonaban dentro de ellos, marcadas por el olvidado pum, pum, pum del corazón tratando de escapar del pecho. Días siempre de fiesta doblemente iluminados por el encuentro al que inevitablemente sucedía el silencio de la despedida amable y mentirosa.

 Al menos no muy sincera. Hasta que el "pum, pum, pum del corazón" dejó de sonar en la banda sonora de estos paréntesis, y éstos dejaron de ser. Siguió pasando el tiempo y el que había sido chico llamó a la puerta de aquella casa a la que tantas veces se dirigió antes de ir a la suya. Saludó a aquellos padres que el caprichoso destino convirtió en vecinos y les preguntó por ella. Estuvo aquí en navidad y pregunto por ti.-Le dijeron.- Algunas cosas nunca cambian, otras lo hacen para siempre. La última ocasión en que se vieron, se contaron pinceladas, no recordarían mucho embriagados como estaban de serenas alegrías pasadas. Él volvió a mirarla, y aquella confesión deseosa de veredicto volvió de nuevo, esta vez bajo la forma de la curiosidad por lo que podría haber sido y nunca fue.

 Y una vez más, se quedo dentro, el pum, pum, pum del corazón tratando de salir del pecho enamorado. No encontró fácilmente las palabras precisas, pero ya no tenían un alma al que servir. El universo dejó de conspirar y ya nunca más se vieron. Cuántas oportunidades nos da la vida en cosas de amor, a veces más de las recomendables. Se empiezan ignorando, y cuando finalmente se hacen presentes las arrojamos al vértigo de nuestros miedos y confusiones, en un tobogán en el que la velocidad que adquiere sólo permite pensar en saltar o cerrar los ojos. O la tomaremos cuando ya esté gastada. Terminaremos volviendo la vista atrás, y no podremos sino reírnos de algunas de nuestras acciones, reflexiones y comportamientos pasados. Aunque sea una risa nerviosa. En ese mismo momento en que no estamos mirando, la vida seguirá dando, preguntándose si aprenderemos alguna vez a tiempo para tomar alguna en su momento más dulce, y sin que sea de casualidad. Mientras seguiremos calculando que es mejor. Como si pudiéramos saberlo alguna vez, si el corazón enferma de tanto pum, pum, pum.

¿Qué hacer en estos días de asueto? Lo primero es mejorar la salud.- Para  ello  hay  que  respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando  bien  los  pulmones,  al  aire  libre  o  asomado a una ventana. Beber diariamente  en  pequeños  sorbos,  dos  litros   de  agua, comer muchas frutas, masticar  los  alimentos  del  modo más perfecto posible, evitar el  alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un  tratamiento. 

Bañarte  diariamente,  es  un  habito  que  debes  a tu propia dignidad. ¿Qué hacer en estos días de reposo? Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza.

Huir  como  de  la  peste  de  toda  ocasión  de tratar a personas maldicientes, viciosas,  ruines,  murmuradoras,  indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores  por  natural  bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman  la  base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de  importancia  decisiva: se  trata  de cambiar la espiritual contextura de tu alma.  Es  el  único  medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe. ¿Qué hacer en estos días de holganza? Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna   persona. Debes   cuidar   tus   propias  energías  y  huir  de  todo sentimentalismo. ¿Qué hacer en estos días de ocio? Hay que olvidar toda ofensa, más aún: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu  alma  es  un  templo  que no debe ser jamás profanado por el odio.

 Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así  de  pronto,  tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en sí, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca. ¿Qué hacer en estos días de reposo?

 Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto  fortifica  enérgicamente  el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con  las  buenas  influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos  a  veces  luminosas  ideas,  susceptibles  de  cambiar  toda  una existencia.  Con  el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente  por  una  voz  interior  que  te  guiara  en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el “daimon” de que habla Sócrates. ¿Qué hacer en estos días de descanso? Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras.

Por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia. ¿Qué hacer en estos días de asueto? Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque  hay  detrás  de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños.

Si elevas  tu  espíritu  no  habrá  mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes  temer  es  a  ti  mismo.  El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas  de  todos  los  fracasos,  atraen las malas influencias y con ellas el desastre.  Si  estudias  atentamente  a  las personas de buena suerte, veras que intuitivamente,  observan  gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que  allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el  sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan. Por otra parte,  la  riqueza no es sinónimo de dicha; Puede ser uno de los factores que a ella  conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la  dicha  más  duradera  solo  se  consigue por otros caminos; allí donde nunca impera  el  antiguo  Satán  de  la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. Jamás  te quejes de nada, domina tus sentidos; huye tanto de la humildad como de la  vanidad.

La humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si dijéramos: pecado mortal contra el Espíritu Santo. Manténgase en forma.-Acostumbre hacer ejercicio de manera regular y controle su dieta. Conviértase en una persona más activa y saludable para alcanzar mejor sus metas en cualquier ámbito de su vida. Refleje en su rostro la autoconfianza obtenida por el esfuerzo físico. Expanda sus intereses.-Evite encerrarse sólo en el trabajo o sus problemas y entérese de lo que pasa en el resto del mundo.-Conozca y comparta opiniones con otras personas.

-Enfoque su atención en nuevos intereses y actividades, esto lo mantendrá ocupado y elevará su nivel de autoconfianza.-Tome parte en actividades que le gusten.-Involúcrese en actividades que le atraigan, sean buenas y donde se destaque.-Retome algún hobbie o pasatiempo y verá como incrementa su autoestima. ¿Qué tan seguro lo perciben los demás? Su nivel de confianza personal se proyecta en muchas maneras, desde su comportamiento social, el lenguaje que utiliza y su arreglo personal.

Observe la siguiente comparación entre una persona segura de sí misma y alguien inseguro. Al final reflexione en qué postura se identifica y cómo lo ven los demás. Amigo: si quieres, tú también puedes celebrar la vida siendo como eres, siendo quien eres y no otro ni mejor, pues está en ti lograrlo, en nadie más. Eres poca cosa, pero tal vez no aprecias todo lo que eres. Dios te dice: "No temas, gusanillo de Jacob, pobre oruga de Israel". Tú también eres de alguna forma todo.

 También tú eres seno del eterno. También en ti quiere y puede encarnarse Dios. El gran arquitecto del universo, quiere tener quien ame, quien se ame, quien le ame, quien le encarne. Cree en ti, quiérete y ama. Yo admito gustosamente que Dios, el misterio infinito de bondad y de belleza al que no sabemos cómo llamar, del que no sabemos cómo hablar- se oculta y se encarna eternamente, universalmente, en la belleza y en la bondad de todos los seres, pero yo quiero mirar y celebrar todo el misterio de la vida, en la fragilidad y en la indigencia, en la libertad y en la compasión del ser humano, y quiero que mis ojos se iluminen y mi corazón se conmueva, porque no sólo de acción y de pan puedo vivir.

Yo sé que la Navidad está llena de contradicciones, y que es para muchos un tiempo triste, triste hasta la angustia, triste hasta el suicidio y también se que el festejo de año nuevo, es una locura. También a mí me resultan tristes las luces, los adornos, los villancicos en las agitadas aglomeraciones de los supermercados.

Y será triste para muchos el 07 de enero, cuando apaguen las luces, retiren los árboles, callen los villancicos, vuelva la vida con su ánimo incierto. Pero quiero celebrar la Navidad por eso mismo, y sentirme pequeño y en paz ante el GADU, y volver a creer en la bondad de los corazones y de todos los seres, en la paz más allá de todas las contradicciones.

Quiero que este año nuevo "Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente". En sus días, en mis días. Yo sé cuánto nos duele el mundo, cuánto nos duele, cuánto nos duele el alma, el ser como somos, tan estrechos, tan carentes, tan cerrados. Pero no quiero dejar de celebrar la Navidad y año nuevo por eso, sino que también por eso quiero celebrar ambas fechas, y dejarme acoger en la anchura divina de esa carne humana, tan divinamente humana. Quiero adorar a todos los seres vivos desde el inestable átomo a las inmensas nebulosas galaxias que nos dan vida. Todos los pueblos tienen un tonto. Bueno, tienen más, pero sólo uno tiene el título oficial. Por primera vez en sus vidas, este inicio de año hagámonos el propósito en preguntarnos, si los tontos son tan tontos y los listos son tan listos. Quién sabe. A lo mejor todos tenemos un listo y no nos hemos dado cuenta porque sólo tenemos ojos para nuestro tonto particular.

Nos preguntamos asombrados ¿qué está pasando? Al ver las atrocidades que ya son cotidianas en la noticias, y al mismo tiempo nos confortamos liberándonos cómodamente de la responsabilidad de actuar culpando siempre a nuestro gobierno de toda la inseguridad que se vive en las calles. Nuestro país está sumergido en una era delictiva generada y participada principalmente por gente joven. Yo me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: cómo eduqué o estoy educando a mis hijos.- Qué valores inculco  o inculqué a mis hijos.  A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para “llevarlos” a la escuela y digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar para llegar a ella.

Se levantan generalmente irritados pues se acuestan muy tarde viendo el cable, jugando PlayStation, hablando o mensaje ando por teléfono o conectados a la Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Tienen los últimos juegos del mercado, ipods y computadoras, que cada día hay que actualizarles. Idolatran a sus amigos y a los falsos personajes de los realitys, ah pero viven poniéndoles defectos a sus padres a los cuales acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda. Se cierran automáticamente a quien le hable de ideologías de moral, honor y  buenas costumbres, y mucho menos de religión pues lo considera aburrido y  que ya lo saben todo. 

Nos asombramos por que los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y de la que todavía se quejan a porque 'eso no me alcanza'. Si son estudiantes siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca,  marihuana o cuando mínimo alcoholizados.

Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela lejos de estar agradecidos te contestarán: “yo no pedí nacer” “es su obligación mantenerme” o “quién les manda a mis padres andar de calientes”. Definitivamente estamos mal pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más, pues aún el día que se gradúan y consiguen un trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos. Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más lo pueden creer?  Y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿Entonces en qué estamos fallando? Yo se que dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios. Lo que le pasó a nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mando todo al diablo: con la frasecita esa de que yo no quiero que mis hijos pasen las carencias que yo sufrí…Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.

A los 10 años ya habían ido a Disney World mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 si bien nos iba sabíamos lo que era tener un pasaporte. El 'dame' y el 'cómprame' siempre fue generosamente complacido  convirtiéndolos en habitantes de una pensión con sirviente incluido y todo incluido, que después queríamos que funcionara como un hogar. Es alarmante el índice de divorcios que se está generando, se marchan al exterior a la conquista de una pareja y vuelven al hogar a los cuantos meses divorciados  porque la cosa 'les aprieta' ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida y como nunca batallaron en su pensión con sirviente incluido, a las primeras carencias en su nuevo hogar avientan el paquete y regresan a casa para que mamá y papá continúen resolviéndoles la vida.

Háganles el hábito de saber ganarse el dinero, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa de la cual no aportan para el pago de servicios, háganles saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de servicio, fórjenles sentir en su casa como se comportarían ustedes en casa ajena cuando van de visita. Por ese domingo o cuota semanal o mensual pónganlos los sábados o domingos a lavar los carros, limpiar la casa “no su cuarto” este debe ser obligatoriamente limpiado siempre sin ningún pago a cambio, fórmenles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente por todo lo que gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y  por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes “trabajo=bienestar”.

Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles. Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión, y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Estamos comprometidos a revisar los resultados de "si fuimos muy permisivos", o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.

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